De la semifinal del delirio entre el Atlético y el Barça se pasó a una sin historia entre la Real Sociedad y el Athleticpor mucho que el derbi vasco emane épica y el marcador final (2-0, tras sendos 1-0) sugiera cierta competitividad. No existió ni lo uno ni lo otro. Fueron los donostiarras superiores a su eterno rival en la ida de hace tres semanas en San Mamés y en la vuelta de este miércoles en Anoeta. Y el premio es la clasificación para la final del 18 de abril en Sevilla, donde buscará el título de campeón de Copa contra el Atlético.
Oyarzabal, de penalti, certificó la justa clasificación de este equipo al que Pellegrino Matarazzo ha sacado del estado depresivo en el que se instaló en la primera mitad de la temporada. De ahí no sale un Athletic que suspira por la llegada del verano para que se acabe esta temporada de pesadilla, en la que la realidad ha abofeteado las espléndidas expectativas que, con justicia, se albergaba la afición bilbaína. El equipo de Valverde no tuvo ni amor propio para rebelarse frente a la posibilidad de jugar una final de Copa que ayudara a jugar tanta decepcion acumulada.
Segunda final Atlético-Real Sociedad
será la segunda vez en la historia en que la Real y el Atlético se midan en una final. El único precedente es la victoria txuriurdin a penaltis (2-2 al final de la prórroga) en 1987 para ganar la segunda de las tres Copas que figuran en su palmarés. En su tercera semifinal consecutiva, al fin consiguen los donostiarras tener la oportunidad de volver a ser campeones tras ganar la edición de 2020resultado en 2021 por la pandemia, precisamente contra el Athletic.
La Real Sociedad gobernó la primera mitad del partido de este miércoles, solo equilibrada tímidamente en los minutos finales por parte de los rojiblancos. Siempre tuvieron más claro los donostiarras qué hacer con la pelota y si no ampliaron la ventaja en ese tramo fue porque Barrenetxea se resbaló en el peor momento, con Padilla vencido tras un centro lateral. O porque el internacional mexicano acertó a sacar un libre directo con veneno de Soler.
Barrene y Williams. / AFP7 vía Europa Press
La impotencia del Athletic
Era una excelente noticia para el Athletic que, tras lo visto en los tres primeros cuartos de la eliminatoria, solo perdió fuera 0-1 en el global. Es de esas oportunidades que hay que aprovechar, pero al equipo de Valverde le faltaban dos marchas para suponer una amenaza para una Real que en el segundo tiempo empezó a jugar pensando en la ventaja que traía de San Mamés.
Impotente e inapetente, el Athletic recibió su merecida puntilla en un penalti de Galarreta a Yangel Herrera sancionado en el VAR. Oyarzabal, el alma de la Real Sociedad moderna, lo transformó para sellar el pase de los donostiarras a la final de Sevilla.
Suscríbete para seguir leyendo
