Crear juego para creer en la salvación. Bajo ese mantra trabaja Míchel, arquitecto y responsable de que el Girona haya salido de la crisis que sufrió al empezar la temporada. En los últimos 15 años, solamente el Getafe (2022), la UD Almería (2014) y el Real Zaragoza (2011) consiguieron salvarse tras no haber ganado ningún encuentro en las primeras siete jornadas del campeonato liguero, la misma situación en la que se encontraron los catalanes en el arranque de este curso.
“Era un entrenador al que le gustaba participar en las tareas o en los rondos, siempre que podía se metía porque era un jugador con mucha calidad. Al final, eso te hace tener más cercanía con él”, explica Roberto Trashorras en una conversación con ‘La Vanguardia’, quien conoce a Míchel a la perfección ya que jugaron juntos en el Rayo Vallecano y después le dirigió en el club madrileño.
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Míchel no ha perdido la perspectiva desde aquel entonces y siempre ha hecho lo posible para situarse al lado de sus jugadores. “Es lo que era como jugador, muy tranquilo, sociable y de charlar mucho con los futbolistas. Siempre le ha gustado estar muy cerca de ellos”, recuerda Trashorras.
“Por sus palabras de ahora, entiendo que ha habido mucho cambio en su forma de entrenar. El año pasado estuvo en una situación de mucha tensión y quizás cometió una serie de errores que este año no repetirá, pero sí que reconozco al Míchel de por aquel entonces ya que sigue con la misma pasión por el fútbol”, relata quien fuera su compañero y después pupilo.
Era un entrenador al que le gustaba participar en las tareas o en los rondos, siempre que podía se metía porque era un jugador con mucha calidad”
La mejora en el juego y los resultados del Girona ha llegado sin su jugador más determinante, Ounahi, quien se lesionó en la Copa de África con Marruecos y tampoco estará disponible hoy frente al Barça. El centrocampista marroquí disputó el último partido con los gironinas el pasado 12 de diciembre, justo antes de que los catalanes encadenasen cuatro jornadas sin perder.
El salto de calidad de los rojiblancos ha sido, en gran parte, por el rendimiento de varios jugadores que contaban con un escaso protagonismo en sus clubes anteriores. Thomas Lemar, cedido por el Atlético de Madrid y ganador del Mundial del 2018 con Francia, ya ha participado en más partidos esta temporada que en sus dos últimos vestidos de rojiblanco. Además, el galo vio puerta ante el Sevilla en el empate que consiguieron los catalanes después de anotar su último tanto en marzo del 2023. En la misma tesitura se encontró Fran Beltrán, fichaje invernal del Girona. El futbolista madrileño había perdido muchos galones esta temporada en el Celta debido a la apuesta por la cantera de Claudio Giráldez. Por su parte, Míchel, quien ya lo conocía de su etapa en el Rayo Vallecano, le ha entregado las llaves del centro del campo de Girona desde su llegada (titular ante el Getafe, el Oviedo y el Sevilla). Otro de los jugadores que el técnico madrileño ha recuperado para la causa es Bryan Gil, a quien ya tuvo en el Girona la temporada pasada cedida por el Tottenham inglés y del que ahora los gironinas disfrutan en propiedad.
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El entrenador de Vallecas, como es habitual, prefiere ver el vaso medio lleno y ante el Barça no renunciará a su peculiar manera de entender el fútbol como un espectáculo ofensivo. “Asumen mucho riesgo con la línea defensiva avanzada y tenemos en la cabeza la manera de hacerles daño, aunque pocos equipos se lo han hecho porque siguen ganando. Tenemos que afrontar el partido pensando que nos va a hacer mejores”, afirmaba el técnico rojiblanco en la previa del duelo ante el Barça en Montilivi.
