La historia amenazaba al Real Madrid. Solo en una ocasión, en el lejanísimo 1962, con el Anderlecht como verdugo en la primera eliminatoria, el rey de la Copa de Europa se había quedado fuera de competición antes de los octavos de final. La historia más reciente también dejaba otro temor a la hinchada blanca, El regreso de José Mourinho al Santiago Bernabéu. por primera vez desde que se fue del club blanco, en 2013.
El deseo de los nostálgicos de recibir a ‘The Special One’ como un mesías quedó frustrado por su expulsión en la ida, que le llevó también a borrar de la rueda de prensa previa. El espacio que le había preparado el Madrid para él, con seguridad privada incluida, era el buzón número 6 de la tribuna de prensa. Y allí le esperaban los reporteros para dar testimonio de su llegada. Otra expectativa frustrada.
Porque ‘Mou’ no apareció por ahí. Decidió, tras darle la última charla a sus jugadores, recluirse en un espacio más privado, al parecer el autobús del Benfica, aparcado en las tripas del estadio. Quizás junto a Gianluca Prestianni, el futbolista al que la UEFA sancionó preventivamente por sus presuntos insultos racistas y homófobos a Vinícius en el partido de Da Luz. Lejos, seguro, de Mbappé, el otro gran ausente del partido por esa lesión de rodilla que le castiga desde hace más de dos meses. Las cámaras no supieron encontrar al francés.
“No al racismo”
Cada uno desde su posición, todos ellos (el presunto infractor, el testigo denunciante y el abogado defensor) vieron la pancarta con el lema “No al racismo” que se desplegó en el fondo sur del Bernabéu para recibir a los protagonistas del duelo. Por la televisión también pudieron ver todo lo contrario, a un aficionado de esa zona realizando sin pudor el saludo fascista. El Madrid, rápido y reactivo, le identificó y expulsó del campo durante el partido, anunciando además la apertura de un expediente. Por nazi. Quizás él también se subió a un autobús para irse a su casa.
Los aficionados del Real Madrid despliegan una pancarta con el lema ´No al racismo´ durante la vuelta de la fase de acceso a los octavos de la Liga de Campeones que Real Madrid y Benfica disputan este miércoles en el estadio Santiago Bernabéu, en Madrid. / SERGIO PÉREZ / EFE
Asencio deja helado el Bernabéu
Lo que todos ellos se perdieron desde la primera fila fue un partido más entretenido que bueno, en el que el Real Madrid confirmó tanto su clasificación como los problemas estructurales que padece. Uno de ellos no es Courtois, de nuevo salvador, hasta del fuego amigo, protagonizando una de las paradas de su vida (y eso es mucho decir) ante un remate de Asencio.en la jugada que acabó con el gol del Benfica.

Asencio abandonó el campo en camilla y con el cuello inmovilizado. / Manu Fernández / AP
Un Asencio que, ya en la segunda parte, dejó el Bernabéu helado al tener que abandonar el campo inmóvil sobre una camilla y con un collarín en el cuello tras un fortísimo choque con Camavinga. Ocurrió justo antes de que Vinícius marcara el segundo gol blanco, sellando la clasificación para octavos de final. El Sporting de Portugal (otra vez Lisboa) o el Manchester City (otra vez, en general) serán el próximo obstáculo del equipo de Arbeloa. Mourinho verá el resto de la Champions desde el sofá. O en un autobús, si le cogió el gusto a la experiencia.
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