Uno de los grandes problemas que puede sufrir un empresario es la posibilidad de que su local sea objeto de robo y destrucción. Durante años, los pequeños empresarios de hostelería han vivido con el temor de que los cacos reventaran sus persianas para llevarse el bote de las tragaperras o el contenido de las cajas registradoras.
No obstante, este tipo de problemas y amenazas no se limitan a la hostelería. Se han repetido en todo tipo de negocios, desde tiendas de tecnología hasta comercios de barrio, con delincuentes que buscan llevarse. dispositivos electrónicos de gran valor y las cajas registradoras.
Con casi 700.000 seguidores en InstagramJuan Alpuenteun churrero de Barcelona y también creador de contenido que comparte su trabajo en la churrería, sufrió un robo esta misma semana. El empresario compartió un vídeo mostrando las imágenes del destrozo en la entrada.
No deja de ser un engorro mucho mayor que lo que se podría llevar a cabo en un pequeño negocio de estas características. “Vengo a trabajar a las 4 de la mañana y me encuentro esto en el suelo y, sorpresa: me han entrado a robar. Me han jodido la puerta y me parece que hoy no vamos a poder trabajar”, reaccionó en el primer momento.

Después, el churrero entró en el local a comprobar qué se podía haber llevado y más allá del destrozo de la entrada para poder acceder, no hubo muchos más problemas en el pequeño interior: “Romper la puertaromper el cristal para llevarse 20 euros en monedas, que habría… Alucino, la verdad. Lo demás está bien, lo veo todo bien”.
Al final del mismo vídeoJuan explica que pudo retomar la actividad laboral y atender a sus clientes habituales, aunque un poco más tarde de lo que suele hacerlo habitualmente. A pesar de la tranquilidad de comprobar que no faltaba prácticamente nada, lo peor en estas ocasiones sigue siendo el engorro que supone recoger el destrozo, la burocracia con el seguro y retomar la actividad.
