el El catalán Marc Márquez (Ducati), nueve veces campeón del mundo de motociclismopiloto que gana una de cada tres carreras que corre, piloto que va camino de su victoria nº 100piloto que se sube al podio dos de cada tres carreras en las que participa, el joven que revolucionó MotoGP cuando batió todos los récords de precocidad en 2013 cuando irrumpió en la máxima categoría con su honda y piloto que rompió todos los pronósticos y dejó boquiabierto a todo el mundo al protagonizar un regreso único tras cuatro años de sequía y sufrimiento para recuperar el título mundial, llega al primer día mundial, es Buriram (Tailandia)acaba segundo tras el Italiano Marco Bezzecchi (Aprilia) y, de pronto, se dispararán todas las alarmas habitadas y por haber.
¿Razón?, pues simplemente porque el campeonísimo no ha arrasado, no ha ridiculizado a sus rivales, no se ha impuesto a los demás, no ha dominado ninguna de las dos sesiones y, encima, se le ha visto incómodo sobre la moto. Lectura del mundo, perdón, del mundo que no quiere a Márquez, lectura de los que le quieren ver acabado y hundido, del mundo que está harto de que domina a placer la categorías. Y la gente, esa que no le quiere bien, se pasa el día preguntándote si tú sabes qué le ocurre al mayor de los Márquez.
Hay una primera lectura, procedente de la crítica italiana, salpicada de maldad, desde luego, que defiende la tesis de que Marc Márquez está disimulandoque MM93 hace cuento y que, llegado el momento, ‘El caníbal’ Volverá a ser el de siempre, arrasará, jugará con sus adversarios y acabará ganando las primeras carreras de la temporada en Tailandia.
Buena parte de MotoGP, buena parte de la crítica, sobre todo italiana, quisiera que fuese verdad, cierto, que Marc Márquez tiene problemas físicos en su hombro derecho, tan serios que podrían impedirle pelear por la renovación de su título. Pero Márquez es tozudo y, sin estar al 100×100, está delante.
No es cierto. Marc Márquez no hace cuentoni siquiera disímulo. Lo que dijo el jueves, nada más llegar al circuito de Suriram“no tengo la fuerza de antes, de momento”, es cierto. Tan cierto que “tengo que pilotar de forma distinta, pero lo haré, aunque me gustaría recuperar la fuerza de antes para pilotar como antes, pero eso aún no es posible”.
No poder pilotar como antes no significa que no pueda pelear con los de delante, perseguir el podio y, si se pone a tiro, lanzarse a por la victoria. “Su situación actual”, le ha preguntado hoy el enviado especial de ‘MotoSprint’la revista italiana, “significa que mañana, en la carrera al ‘sprint’saldrá a arriesgar o, simplemente, a puntuar”. “Siempre a arriesgar, siempre”dijo sonriendo ‘ET’.
Después de ser campeón en Motegi (Japón)Márquez corrió en Indonesia y el Italiano Marco Bezzecchi (Aprilia)tras una alocada salida, se lo llevó por delante y le se fracturó el coracoides y parte de los ligamentos acromioclaviculares. Marc regresó a Barcelona y se hizo el valiente. No quiso que lo operaran y estuvo una semana de reposo por si el hombro se curaba solo y podía seguir corriendo. ¡Maldita obsesión! Los médicos que lo cuidan en el Hospital Rubér Internacional, de Madridle dijeron que había que operar. Marc se operó y ha estado más de cuatro meses de recuperación.
Marc Márquez trata de dominar su Ducati en una de las inmensas frenadas de Suriram. / ALEJANDRO CERESUELA
Estamos hablando de una de las peores lesiones que puede sufrir un piloto de MotoGP, pues el hombro es una de las partes más exigentes a la hora de pilotar un bicho así y, sobre todo, de pararlo en las apuradas de frenada, pues toda la fuerza se hace con los hombres. Maverick Viñales y Jorge Martínque llevan más de un año para curarse de una lesión parecida, saben muy bien de lo que hablan. Por cierto, nada que ver con la famosa y sangrienta fractura del húmero derecho, nada que ver.
Y, ahora, les voy a contar lo que ocurre para que no se inquieten o sepan la auténtica verdad de tanta polémica y, sobre todo, de tanto ruido (de momento) totalmente injustificado.. Marc Márquez está bien, fuerteno tan fuerte como el año pasado, pero fuerte. Ilusionado, apasionado con el inicio del Mundial y, sobre todo, tremendamente esperanzado con renovar el título mundial y conquistar el décimo cetro.
punto uno para la explicación que ustedes merecen. Márquez sigue probando cosas para Ducati, sigue araña intentandor milésimas o décimas de segundo a su Ducati y eso significa que, además de poner a punto su ‘Desmosedici’ en cada gran premio y protagonizar buenos o excelentes ‘ataque de tiempo’ de cara a lograr un buen sitio en la parrilla, ha de seguir probando piezas vitales para desarrollar su moto.
Punto dos: en las cinco sesiones de prueba de pretemporada (tres días en Malasia y dos días en Tailandia)más las dos sesiones oficiales de hoy, en Buriram, ha quedado claro que la Aprilia ha acortado la distancia que le separaba, sobre el aspecto aerodinámico, con respecto a las Ducati.. La firma de noale se ha acercado a las motos de Borgo Panigales. ¿Es definitivo? ¿Es solo fruto de las novedades? ¿Se extenderá en el tiempo o, cuando lleguen otros trazados, Ducati volverá a distanciarse de las Aprilia?
El nueve veces campeón, el protagonista del regreso más espectacular de la historia del deporte, está bien, no tan fuerte como quisiera pero camino de estarlo y, por tanto, sustituirá la falta de fuerza con inteligencia, picardía y experiencia. Marc quiere ganar la guerra, no batallitas.
Punto tres: Marc se encuentra bien, como se dice en el cole, progresa adecuadamente, pero necesita mejorar. Y en ello está. Puede que su hombro, repito, una operación delicada y una rehabilitación lenta, esté, ahora al 70% de su máximo rendimiento y, aunque mejorará poco a poco, nadie sabe si volverá a ser el de antes, aunque todos piensan, en el entorno del nueve veces campeón del mundo, que si se acerca al 90% de su fuerza y capacidad física, Marc tendrá suficiente para pilotar como quiere y sabe. Y en ello está.
Punto cuatro: la motogp realcon el relanzamiento de apriliala mejora de ktmla aparición de honda y el despunte del resto de ducati (‘Pecco’ Bagnaia, Álex Márquez y Fabio Di Giannantonio), necesita del mejor (y más fuerte) Marc Márquez para seguir dominando como él quiere la categoría, cosa que, con un hombro y brazo derecho ‘solo’ al 70% de su capacidad es muy complicado.

Marc Márquez abandonó su asiento en el taller del Ducati Lenovo para subirse a su ‘Desmosedici’, ayer, en Suriram (Tailandia). / ALEJANDRO CERESUELA
Punto cinco: esto es muy largo, “eso lo aprendí hace años pero, muy especialmente, en 2020. Ya no puedo correr como corría antes y, desde luego, ahora es más necesario que nunca utilizar la cabeza, ser inteligente, práctico y si el podio es lo máximo conformarse con el podio. Son 22 grandes premios, 22 circuitos distintos y 44 carreras, demasiadas como para tener prisa o precipitarse en ser campeón”.
y sexto: puede que antes, cuando Marc Márquez, en 2013, el año que apareció en MotoGP, todo era coraje, determinación, riesgo. Ahora, Marc ya no está para ganar batallitas, está para ganar la guerra. Es decir, puede que, en un campeonato tan largo, no se trata de ser ‘gladiator’ todos los días, ni en todas las ‘sprint’, ni, mucho menos, cada domingo. No importa que muchas batallitas las ganen otras, lo importante es el título y en ello sigue, está, el nueve veces campeón del mundo.
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