Sevilla y Valencia viven justo en el piso de encima de la crisis del descenso, oyen el jaleo de abajo todos los días y están agobiados. Y se ha visto en el césped del Pizjuán, donde no ganaban los locales desde enero. Y por algo será.
Sevilla y Valencia viven justo en el piso de encima de la crisis del descenso, oyen el jaleo de abajo todos los días y están agobiados. Y se ha visto en el césped del Pizjuán, donde no ganaban los locales desde enero. Y por algo será.