De riguroso negro. Con el gesto grave. Sin aspavientos. Y con las manos en los bolsillos. Así empezó y así terminó el partido un Álvaro Arbeloa que se asemejó a un personaje de un cuadro de El Greco en su taquicárdico estreno como entrenador del Real Madrid. La Copa la carga el diablo y Albacete pasó a ingresar en la cámara de los horrores del equipo blanco en la competición. Como Toledo, el Alcorconazo o la alineación indebida de Cádiz. Los que esperaban una reacción inmediata de la mano del extécnico del Castilla tendrán que esperar. Es este un Madrid que encadena funciones de impotencia e incapacidad y que esta vez no se salvó ni de milagro.
No me arrepiento de la convocatoria, volvería a hacer lo mismo”
El día del estreno de Arbela la historia la escribió el veterano delantero canario Jefté T (por su hijo Teo) Betancor, un trotamundos que ha militado en 22 equipos en 15 años y en que cuando era juvenil fue invitado por el Madrid a jugar con ellos un torneo amistoso.
El día del debut del técnico blanco la historia la escribió Jefté, que ha jugado en 22 equipos
Explotó Jefté, explotó el Carlos Belmonte, que siempre creyó ante un Madrid sonámbulo, y Arbeloa bajó la cabeza, no sacó las manos de los bolsillos y apenas se atrevió a dar un chillido. “Si alguien es el culpable soy yo, soy yo el que ha hecho la lista y la alineación. Me siento el máximo responsable. Solo puedo agradecer a los jugadores la bienvenida y el esfuerzo. He de intentar recuperarlos”, se arrancó Arbeloa en la sala de prensa. Ni una mala palabra para los futbolistas, todavía intocables y sí un asumir en primera persona el fiasco. “Estaba convencido de que la convocatoria era la adecuada. La volvería a hacer. No me arrepiento de haber dejado algunos grandes jugadores en Madrid. Creo que tenemos una gran plantilla. No tengo miedo al fracaso, entiendo que se hable de fracaso, pero el fracaso está de camino al éxito. No son caminos opuestos. He fracasado muchas veces en mi vida, como jugador sufrí eliminaciones coperas incluso peores que esta”, razonó. Eso sí, espera que su equipo aumente el nivel físico. “Lo necesitamos, para eso está Antonio (Pintus)”, en lo que suena una crítica hacia el staff de Xabi Alonso.
Tenemos que mejorar esencialmente, para eso está Antonio (Pintus)”
Los que le han seguido en el filial indican que se vio a Arbeloa más apocado, quizás porque no se quería meter en berenjenales en su puesta de largo. Soldado de Mourinho como futbolista, habitual de las tánganas y de las broncas, con el filial también ha protagonizado diversas peloteras, ya fuera en la banda o en la sala de prensa. Ascendido con marchamo de urgencia por el dedo ejecutor de Florentino Pérez acumulando los galones con seriedad. Pero sea cual sea su trayectoria en el Bernabéu para los anales quedará que su estreno en el Carlos Belmonte fue bochornoso.
Ni siquiera gesticuló en exceso cuando su equipo, como el de Xabi Alonso en Arabia, empató en un rincón fuera de tiempo en el añadido de la primera mitad. Tampoco puso cara de estar como unas castañuelas cuando Gonzalo hizo el 2-2 en el tiempo añadido.
Aunque lo que practicaban sus futbolistas sobre el césped de Carlos Belmonte tampoco daba para muchas sonrisas. El momento blanco es negro. Sometido en la Supercopa, desnortado y con ausencias, por lesión y por dosificación, era un Madrid de circunstancias, tanto en el campo como en el banquillo, entrenador bombero incluido. Un compendio que dio como resultado un conjunto hasta superado en algunos momentos por el Alba, jaleado por una grada a la que el Madrid dio números para ganar la rifa. De domingo a miércoles y con dos entrenadores distintos el Madrid ha perdido dos títulos. El Bernabéu espera de uñas el sábado.
