Más allá de los altercados finales, el duelo mejoró aún más las buenas sensaciones del Girona y traspasó dudas al Espanyol, que encadena tres partidos sin ganar. “Hemos hecho un partidazo. Ganar cuatro de cinco es porque el equipo lo está haciendo muy bien”, dijo Míchel, “muy feliz” tras el tercer triunfo seguido que les aleja más del descenso.
El entrenador del Girona tildó de “espectacular la primera parte”, un buen hacer que es culpa de “la gran mentalidad de los jugadores”. “Lo más importante para un entrenador es que veas que los jugadores siguen el camino que tú marcas”, concluyó el vallecano.
En cambio, acabó muy disgustado Manolo González, sobre todo con el árbitro. “Es que me tengo que reír. Ya no son los penaltis, son los minutos de descuento, que el portero provoca al público y no pasa nada, la segunda amarilla a Arnau… Son muchas situaciones de partido que te van sacando”, lamentó el técnico del Espanyol.
