Son más de las que nos pensamos las personas que, en algún momento u otro de la vida, por circunstancias muy diferentes, terminan viviendo temporalmente -o hasta el fin de sus días- en la calle. Ahora, un nuevo cortometraje documental, ‘El que no ve‘, aborda esta cuestión. Una producción dirigida por Natxo Leuza que narra en primera persona la experiencia de Montxo Rejanoun hombre que en 2009 se encontró viviendo en la indigencia.
A raíz de este documental -y del libro homónimo escrito por el propio Rejano-, este hombre de 68 añosnacido en San Sebastián y que actualmente vive en Pamplona, concedió hace unos días una entrevista en ‘La Vanguardia’ en la que repasó su historia.
¿Cómo acaba una persona viviendo en la calle? “Trabajaba en una siderurgia y me quedé ciego de un ojo. Me hicieron un despido improcedente y me dieron una pequeña indemnización. Tenía 52 años y no encontré trabajo.“, explica en la entrevista con el medio citado.
Cartel de ‘El que no ve’.
Después de vivir durante 22 años en Brasil y de mudarse a Suiza por insistencia de su mujer, con la esperanza de encontrar allí un trabajo, Montxo se encontró en el país europeo sin empleo. Una situación que se sumó a que su pareja lo dejó. Ahí su vida se desmoronó: “Empecé tomar ansiolíticos ya beber“.
“De ahí me metieron en un autobús rumbo a Pamplona, donde trabajé en un taller de Cáritas: 7 horas al día por 32 euros a la semana. Así me convertí en indigente con la cabeza rota“, comparte el hombre, que de repente se encontró en una situación terrible.
Durante el tiempo que pasó en esa situación, Montxo evitó contactar con su familia. Se quedó solo, en los márgenes de la sociedadsintiéndose apoyado sólo por personas que estaban en su misma situación. Destaca “El miedo, por tu vulnerabilidad, por su soledad.“.
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“No podía controlar mi cabeza, así que me atiburraba de ansiolíticos y alcohol.. Había adelgazado 31 kilos. No quería existir, cada día pensaba en suicidarme, lo planeaba, pero al final… no tenía huevos. Me habia convertido en un despojo humano“, recuerda ahora, muy crítico también con el papel de las instituciones a la hora de aportar soluciones y proteger y atender a estas personas en situación de máxima vulnerabilidad.
