Bueno, claro, al final tendrá que ganar uno u otro, no hay más, no hay otros, pero la verdad es que no me gusta nada la orina de los enfermos. Ya ni les digo, si observan el aspecto que ofrecen los cuatro, escondidos, cariacontecidos, tristes, descolocados, desencantados, sin saber que les pasa, a los cuatro, sí, sí, a los cuatro, creyéndose, los cuatro, que eran los reyes del pollo frito.
Observa al intocable Película (veremos hasta cuando), encarándose con el pobre periodista de la tele que lo único que hacçia era preguntar y obligándole, de mala manera aunque, luego, dicen (pero no lo vio nadie), que lo arregló, a pedir (casi) disculpas y empiezas a pensar que ese señor, tan alemán, también tiene su corazoncito, que empieza a estar en horas bajas, aunque esta tarde puede recuperar (se trata del Levante) parte del ánimo, pero solo parte.
Lo ves reuniéndose con sus futbolistas, sin esconderse, gesto hermoso y valiente, para preguntarles qué les pasa, posiblemente porque ni él ni sus 236 ayudantes, bueno, ya serán menos, pero son un montón, saben qué les ocurre, por qué pierden, por qué no juegan como el año pasado, por qué les golean, por qué están poniendo el triplete, sí, sí, el triplete, en peligro.
Si un entrenador de ese nivel le pide a sus jugadores que le cuenten qué les pasa…¡miau! ¿verdad? Y, si, poco después, el mismo intocable ‘míster’ afirma (otro gesto de sinceridad y valentía) que les falta un líder, entonces es que el aspecto del enfermo es preocupante, insisto, aunque esta tarde le metan cinco al Levante.
Hansi Flick, técnico del Barça. / JORDI COTRINA
No sé, ustedes mismos, yo creo que si, casi dos años después, te das cuenta que no tienes un líder, algo ha fallado. Tienes un problema. Y, tal vez, tú y Deco no habéis hecho las cosas tan bien, tan bien, como dice el presidente. ese Íñigo Martínezque dejasteis escapar, así, a las buenas, debía ser importante en ese vestuario pero, va, que se vaya, nosotros lo arreglamos todo. Y, no, no todo se arregla con ‘pit i dos puntos’. Y menos si eres alemán.
Solo ellos están ahí dentro, por descontado. Dicen que rafina es un líder e, incluso, el ‘álter ego’ Delaware Película en el campo. Dicen. Da la impresion de que De Jong y eric son tipos con carácter para ser los líderes, pero, ¿verdad?, los han maltratado tanto a los dos, que no sé, no sé. Da la impresión de que, cuando crezca, Juan García apunta a algo así. Mira, algo que Ter Stegen siempre tuvo, pero que jamás se valoró lo suficiente. Y hasta, tal vez, el atrevimiento (bien entendido, ¡muy bien entendido!) de Lamina Yamal le da para convertirse en ‘el jefe’.
Estaría bien que recordásemos ahora, mira, najo la llamativa lona de Marc Ciriaque nos pasamos un montón de años diciendo que Leo Messi no era un líder. Y es que tengo muchas dudas de que un líder de entonces pueda funcionar, ahora, en el fútbol del siglo XXI, con las nuevas generaciones. Y es que si Flick, que parece tenerlo todo controlado, no tiene controlado algo tan importante como saber quién es su líder, fuera y dentro del campo, fácil, fácil, no lo tiene el Barça. Sí es que no lo tiene.
Flick empieza a no entender algunas, muchas, de las cosas que le ocurren. A Arbeloa, le regalan el liderato de LaLiga y, como novato que es, lo pierdo en el primer partido que lo luce. Laporta no teme a nadie y se cree fácil ganador. Y Florentino sigue pensando que los árbitros le persiguen.
Como tampoco lo tiene, ¡vaya que no, el altivo! Álvaro Arbeloaque anoche se dio un buen castañazo en Pamplonaun estadio, un terreno de juego, un ambiente, un equipo, un pueblo, un deseo, donde han perdido todos los grandes. Y han perdido bien. mil problema ¿verdad? es que te regalan el liderato y te dura lo que te dura y, encima, sigues dando una imagen pésima, aunque los voceros ‘florentinistas’ continúa creyendo en ti y parecen dispuestos a darte el tiempo que le negaron al despistado de Xabi Alonso.
Claro que si observa un Juan Laportatienes la sensación de que piensa, como siempre, que no le ocurrirá nada, que lo tiene tan fácil (para ganar las elecciones, digo), que por eso no hace nada, bueno sí, repetir el cántico de “contra todos y contra todo”. Si algo no le ha preocupado jamás al presidente (porque sigue siendo presidente ¿verdad?) es el ruido. Él sabe cómo manejar el ruido e, incluso, cómo provocar más ruido que nadie.
Y si intentas adivinar cómo está Florentino Pérezentonces piensas, en efecto, que el fútbol español no está, de momento, para tirar cohetes, aunque Javier Tebas, su presidente y hacedor, diga que no tenemos nada que envidiar a la Premier League donde, ya le digo yo, que es imposible que un árbitro no vea penalti en el Pisotón de Courtois a Budimir.

Álvaro Arbeloa, técnico del Real Madrid. / Prensa asociada/LaPresse / LAP
Porque lo gordo del penalti de El Sadarlo gordo, no es que lo fuese desde el minuto uno y Quintero González gritase y cantase que era puro cuento, “¡teatro del bueno!”del goleador. No, no, lo gordo fue que le mostró la tarjeta amarilla, claro. Y, más gordo aún, que luego, visto en el monitor, admitiese todo lo contrario: penalti y, perdón, perdón, le quito la tarjeta.
Me temo (o no) que Florentino vuelva a dar órdenes superiores a Real Madrid TV para que recupere la campaña contra los árbitrossea el que sea, da igual, que, al parecer, había permitido reducir. En una sola semana, ha perdido el liderato y su amigo José Mourinhoque se ha borrado hábilmente del partido de vuelta de la Campeones en el Santiago Bernabéu (no estará en el banquillo y, por tanto, no podrá perder), amenaza con provocarle una de las peores noches de su vida como ‘ser superior’.
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