Hemos esperado a este 3 de enero desde que se sorteó el calendario, porque los pericos no disimulamos: este sábado es nuestro partido del año. Nos pone palote ganarle al Barça, aunque la historia dice que cuando hemos podido morderle una oreja a los culés hemos acabado pringando. Historias de vecinos.
En términos deportivos lo normal es que el Barça hoy nos haga un traje, aunque este Espanyol”hecho en Manolo González”lleva impreso un sello de identidad al equipo que aporta tal intensidad que permite no dar ningún partido por perdido.
Se trata de una historia que todos conocemos desde hace 125 años, que enfrenta al pobre contra el rico, a quienes somos menos, ganado menos partidos, sufrido seis descensos y un cambio de sede por una gestión económica inapropiada.
Hace algo más de una década el club no tenía ni para invitar a la prensa a una copa de cava por Navidad (fue demasiado ingrata la presidencia de Joan Collet). Hecho que chocaba a quien pudo despilfarrar (¿regalar?) más de ocho millones de euros para pagarle a un vicepresidente de los árbitros a cambio de unos dibujos… o para atenuar posibles decisiones arbitrales en su favor, justo en la época en la que juntaron en su equipo a los mejores futbolistas de la historia: Messi, Luis Suárez, Neymar, Xavi, Iniestaetc… Una decisión muy torpe alargada durante 17 años y ejecutada desde el miedo.
Porque, no nos engañemos: este es el derbi de Juan García. Si el de Sallent militase hoy en el Arsenal o en el Bayern de Múnich la efervescencia de los últimos días no existiría. Pero el portero lo decidió así, aunque es evidente que lo gestionó fatal. Muy seguro tuvo que estar Manolo González cuando aseguró jugarse un brazo a que Juan García no cambiaba la dani jarque por la Joan Gamper. Este sábado comprobaremos, si lo hay, el reencuentro físico en los prolegómenos del partido.
sentido común
Juan García no es el primer futbolista perico que cruza la pasarela y tampoco será el último. Si abrimos el retrovisor de la historia, el mítico Javier Urruti (1952-2001) también hizo lo propio en 1986, aunque sin un entorno tan complicado y sobre todo sin redes sociales.
El sentido común invita a evitar que un seguidor perico vaya al Camp Nou con su camiseta puesta, o que uno del Barça haga lo propio en Cornellá-El Prat. Seremos el país que lleva impregnado en la frente el seny pero no lo demostramos y los catalanes, por lo que sea, hemos gestionado fatal este tema. En el País Vasco, que entre los 80 y los 90 padeció un durísimo conflicto político y social, resulta deliciosas ver situaciones simpáticas de seguidores de la Real y Athletic en estadios rivales. Y no pasa nada.
Acabo: no les engañaré si les aseguro que mi sueño húmedo es difícilmente realizable. Pero… ¿Imposible? Seguro que no. Y sería este: penalti a favor del Espanyol en el minuto 95 de partido que ejecuta Pere Milla, el balón se estrella en el palo, le rebota en el culo a Joan García y besa la roja. Con cariño y simpatía, porque, ¿saben? Sólo es fútbol.
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