El derbi vasco tuvo poco fútbol, pero emoción hasta la final. Especialmente tras la roja a Brais Méndez en el minuto 83, cuando el Athletic Club estaba en la lona y mirando al descenso de reojo. Ruiz de Galarreta se marcó la jugada de su vida para empatar el golazo de Gonçalo Guedes. y dejar una ‘X’ que alivia a los rojiblancos en su pugna por eludir la zona de descenso, ahora a cuatro puntos del Mallorca, que cuenta con un partido menos. Poco premio para la Real Sociedad, que dominó en el once contra once.
El historial de lesiones de Nico Williams no escapó a Ernesto Valverde. El navarro se ausentó en la eliminación de Champions frente al Sporting CP por molestias físicas, pero el técnico le otorgó la titularidad en el derbi vasco, necesitado el extremeño de un revulsivo anímico y deportivo ante la amenaza directa de los puestos de descenso.
Remiro, un espectador
La primera mitad del menor de los hermanos Williams fue desastrosa. La defensa de la Real le comió la tostada con coberturas para evitar su característico desborde, con Aramburu dirigiendo las operaciones. El extremo no desentonó con el resto de sus compañeros, incapaces de generar frente al bien organizado equipo de Matarazzo.
Las ocasiones sólo tuvieron un color y éste fue el ‘txuri-urdin’. El Athletic se recomendó a Unai Simónvestido de arcángel para evitar el sonrojo de los leones, ya una salvada de Areso a los cinco minutos cuando Oyarzabal sacaba la escopeta.
El portero internacional por España privó a Guedes del 0-1 tras una jugada de laboratorio que acabó en saque de esquina. En la ejecución del mismo, en corto, se tejió el tanto que lució al descanso. Sergio Gómez sirvió a Carlos Soler, el valenciano encontró a Guedes en la frontal y el portugués, con toda la intención del mundo, enganchó un misil que se coló ajustado al palo. La inoperancia del Athletic exasperó a San Mamés, que regaló tímidos silbidos al pobre juego del equipo.
El partido tuvo vida porque Oyarzabal perdonó. Menudo jugadón del eibartarra, que crujió a Paredes con una ristra de recortes y amagues, pero erró en su definición al palo corto, con Unai venciéndose al largo. El Athletic mejoró algo, era imposible hacerlo peor, aunque el peligro brillaba por su ausencia ante un cómodo Remiro.
La roja a Brais, clave
Cuadra Fernández animó los minutos finales con una expulsión de Brais Méndez. El gallego replicó a un empujón de Paredes con un brazo que, para su infortunio, rozó ligeramente en la mejilla del centro bilbaíno. La roja resultó determinante. La Real, que las estaba pasando canutas, se pertrechó en su área y Ruiz de Galarreta lo aprovechó para firmar una jugada messiánica, tirar a rivales por el camino e impactar con todo su corazón para colocar el 1-1 final.
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