¿Puede un gol anotado en la primera fecha ser el mejor del campeonato? El gol olímpico que le hizo Nicolás Barros Schelotto a Carrerassin duda. Con un zurdazo maravilloso desde uno de los rincones, el hijo de Guillermo le dio a la pelota la rosca justa para dejar a Facundo Cambeses en ridículo a pesar de su gran estirada. Así, el Gimnasia y Esgrima La Plata Abrió el marcador en el Bosque a lo grande. Y también el camino de una victoria muy interesante.
La imagen del arquero masticando bronca y buscando en la nada una explicación, aplicación para todo Racing, que llegó a La Plata para, entre otras cosas, para enrostrarle a todos que tiene un refuerzo de lujo como Valentín Carboni o que se hizo con la figurita difícil de Matko Miljevic. Nueve minutos le esforzó al entrenador Gustavo Costas la jactancia. El gol olímpico fue determinante.
Obligado, Racing salió a buscarlo y se encontró con un equipo que no lo dejó ganar metros en el campo. doble problemaporque no solo tenía que empatar primero el partido para luego ir por el triunfo, sino que tuvo que trabajar mucho para asumir ese papel.
Y los hinchas de Gimnasia seguramente se decepcionaron si pensaron que el partido se simplificaría con ese gol fuera de contexto. Hubo otros intentos -un contragolpe soberbio con mala definición de Panaro-, pero más que nada roce y más roce.
El primer tiempo se fue con esa sensación: la impotencia o pocas ideas de Racing contra el golazo de Gimnasia y su solidez defensiva para sostener la diferencia. Si no la amplió fue porque en la última de los primeros 45 minutos, Cambeses atoró a Marcelo Torres después de otro contragolpe muy fino del Lobo.
El complemento arrancó con otra idea del equipo platense. Porque Gimnasia salió con todo ya los cuatro minutos, después de tres cabezazos consecutivos, Nacho Fernández filtró un pase de espaldas como solo los jugadores de su talla son capaces. La pelota le quedó a Panaro que desbordó por izquierda y envió un centro bajo para que Franco, el otro Torres, empujara al gol. Ante la Academia, el que daba cátedra era el Lobo.
Racing no encontró la solución a los problemas que le planteó Gimnasia. Más allá de las ínfulas que mostró Miljevic en su nuevo entorno, los que se conocen desde la temporada pasada (y anteriores) no pudieron hacer nada con la pelota que disputaron y en varios pasajes controlaron. Cero daño.
Con el marcador en su favor, Gimnasia era invencible. Defendió bien, construyó mejor y frente al arco, no tuvo medias tintas. Hasta cuando resignó el ataque se mostró mejor ensamblando que su rival.
En la medida que se consumían los minutos, Racing quedaba más desnudo frente a la mirada de todos, sin poder hacer todo lo que trabajó en la semana. No le salía nada al equipo de Costas. Cuando Solari sacó el remate más sensato del equipo de Avellaneda, Nelson Insfrán lo contuvo sin mayores problemas. Y cuando no fue el arquero, el palo se encargó de ahogarle el grito de gol a Matías Zaracho.
Tuvo su recompensa, con gusto a nada, sobre el final. Fue casi por honor al mérito -y por la pésima salida de Insfrán- que Tomás Conechny logró el descuento con un cabezazo optimista.
Con un golazo de entrada que quedará para la posteridad, Gimnasia comenzó el campeonato con el pie derecho y se mostró como uno de los equipos que, de tener regularidad, podrá ser protagonista. A Racing, en cambio, le quedó la sensación de que le falta algo más que ese último gol para lograr la solvencia que ya lo condujo a la consagración.
