El revés cruzado de Jannik pecador se va apenas ancho y el hombre del día dibujó su gran sonrisa con los brazos en alto. Tras el abrazo con el italiano, red de por medio, y el saludo al árbitro, tira la raqueta hacia atrás y vuelve a levantar los brazos. Y otra vez sonríe. Se arrodilla y abre esos brazos como queriendo abrazar al mundo en ese momento. Se hace la señal de la cruz, se golpea el pecho un par de veces y, todavía de rodillas, deja caer sus manos sobre el cemento del estadio Rod Laver. En su caja, la TV muestra con lágrimas en los ojos a su amigo, el español Carlos Gómez, el único que se mantiene indemne en un equipo que él mismo cambió permanentemente en los últimos tiempos. Esos movimientos de piezas quizás buscaron lo que él acaba de conseguir. Porque Novak Djokovictras una victoria monumental, no sólo logró su pasaje a la final de Australia. Es que tal vez esa victoria tenga la misma potencia que cualquiera de sus 24 títulos de Grand Slam.
Lo de Djokovic es algo impresionante que no deja de sorprender ni siquiera a él ya su gente más cercana. Oh sí. Es que contra Sinner fue de menos a más ¡a cuatro meses de cumplir 39 años! Empezó el partido forzando mucho sus tiros, como costándole entrar en la velocidad del juego, pero de a poco lo fue logrando, empezó a ser más preciso con el drive, a jugar de igual a igual, a mover sus tiros ya mover al rival. Y lo que más maravillas despertó fue el manejo de los tiempos. Esa, en realidad, es una cualidad enorme en su voluminoso caudal tenístico: porque Djokovic es inteligente para saber cuándo usar las piernas y cuándo desgastarse menos esencialmente y sabe encontrar los momentos en los que hace falta jugar los puntos más cortos o cuándo debe jugar más central para que el adversario no pueda desplazarlo tanto. El manejo que tiene de todo ese aspecto del tenis es único.
Entiende también Djokovic perfectamente qué es lo que sucederá más tarde y por eso maneja al público como nadie, como cuando necesita más aire o unos segundos de más para descansar. Esa habilidad es única y en eso es el mejor de la historia. Lejos.
La final no será nada sencilla, claro. Porque enfrente estará el número 1 del mundo. Lo de Carlos Alcaraz también es notable aunque lo suyo, más allá de sus enormes cualidades tenísticas, también sobresale por un aspecto inherente a su juego: es el que más da, es el que más entretenimiento brinda. Y eso podrá darle en la final un apoyo muy fuerte por parte del público.
Junto a Alejandro Zverev armaron un partido de una intensidad pocas veces vista. El alemán jugó con una agresividad muy, muy alta y con un gran drive que se acopló a su saque y su revés. Jugó lanzado pero la calidad de los tiros de Alcaraz -que se vio aún más cuando empezó a acalambrase y cuando no podía empujar- desembocó en su derrota. Al murciano le venía una pelota incómoda y sin embargo sacaba ganadores de ambos lados para dejarlo parado a Zverev.
De Alcaraz hay que resaltar también la calma que tuvo para lidiar con los calambres, algo que no había podido gestionar, por ejemplo, en la semifinal de Roland Garros 2023 frente al propio Djokovic. ¿Si recibió ayuda con el tiempo médico que le dio la árbitro? Zverev explotó con la decisión pero en el tenis grande las reglas no siempre se rompen sino que a veces se estiran y en este caso Marijana Veljovic entendió que los calambres se habían originado a partir de otra molestia (el español había vomitado previamente). Punto.
Lo cierto es que de a poco Alcaraz toma esos momentos límite con algo más de calma. Y esa calma que se requiere en este tipo de partidos más largos le dan la chance de recuperarse. Le había pasado a Sinner con el estadounidense Spizzirri en la tercera ronda. Y le pasó a Alcaraz ante Zverev en un partido en el que terminó corriendo como si todo recién arrancara y en el que insistió hasta el final, a puro corazón ya pura constancia para seguir insistiendo.. Se vio en el quinto set cuando, después del quiebre de Zverev en el primer juego, él tuvo dos puntos de quiebre en el cuarto juego, uno en el sexto y dos en el octavo hasta que pudo igualar cuando su rival sacó para ganar el partido. Esa pasión de Alcaraz también asombra.
Para el final y luego de tanto palabrerío, una sentencia. Absolutamente subjetiva. Totalmente personal y abierta a la discusión…
Rafael Nadal logró la hazaña deportiva más grande de todos los tiempos con sus 14 Roland Garros. Roger Federer hizo del juego un arte, como Leonardo da Vinci a la pintura y Bach o Mozart a la música. Y Novak Djokovic es el más grande tenista de todos los tiempos. El GOAT (Greatest of All Time) o la cabra (en inglés, Goat es cabra). Como a cualquiera más le guste. Aleta.
