Pocos elementos deportivos generar tanta curiosidad entre quienes se acercan por primera vez al waterpolo como el famoso gorro con orejeras. Su forma, sus colores, sus números gigantes… Todo tiene una razón de ser, y ninguna es casual.
Aunque pueda parecer un complemento menor, es obligatorio incluso en los entrenamientos y cumple funciones esenciales para la seguridad, la comunicación y la organización del juego.
Las orejeras que pueden salvar un tímpano
El agua engaña; un golpe fuerte puede generar una presión capaz de dañar seriamente el oído.
Por eso, los gorros incorporan orejeras rígidas pero perforadass, que permiten:
- Proteger de pelotazos y contactos fortuitos.
- Evitar lesiones por presión del agua.
- Escuchar con claridad el silbato del árbitro.
- Recibir instrucciones tácticas en pleno partido
Sin estas orejeras, un simple impacto podría dejar fuera del juego a cualquier jugador.
Los números del gorro: el “DNI” del waterpolista
En waterpolo, el dorsal no va en la espalda: va en la cabeza.
Los números están presentes en ambos lados del gorro y siguen una norma estricta:
- 1: Portero titular
- 13: Portero suplente
- 2 al 12: Jugadores de campo
Además, en competiciones internacionales pueden incluir las tres letras del país y la bandera nacional.
Cambiar de número durante el partido está prohibido salvo autorización arbitral.
Colores que importan (y mucho)
Los gorros no solo protegen: organiza visualmente el juego.
- Equipo local: gorro blanco o claro.
- Equipo visitante: gorro azul u oscuro.
- Porteros: gorro rojo (al menos un 80% del diseño).
Y como detalle curioso: no se permiten gorros totalmente amarillos, porque podrían confundirse con el balón.
En algunos países, como Croacia, el gorro se ha convertido incluso en símbolo nacional, usado por la afición en estadios de fútbol.
Imagen de un partido de waterpolo en 2020 en la que se abraza un jugador español (gorro blanco) con uno croata (azul con los icónicos cuadritos rojos y blancos) / BALAZS CZAGANY / EFE
¿Qué pasa si un jugador pierde el gorro?
Sucede más de lo que parece. Entre agarrones, roces y movimientos explosivos, los nudos se desatan con frecuencia.
- El jugador debe ponérselo de nuevo en la siguiente pausa si su equipo tiene la posesión.
- Si entra al agua sin gorro tras una expulsión, se considera reentrada incorrecta:
- Si su equipo tiene el balón: nueva expulsión.
- Si no lo tiene: penalti.
En más de una ocasión ha habido expulsiones polémicas, en torneos internacionales, por simples malentendidos con los gorros.
Tres curiosidades desconocidas
El diseño ajustado evita tirones, protege los oídos y mantiene el pelo fuera del agua.
Muchos jugadores llevan un gorro de silicona interno, y el de waterpolo lo mantiene firme.
Los gorros de España, por ejemplo, combinan azul, rojo, blanco y amarillo, siendo de los más reconocibles del circuito mundial.
Un elemento pequeño… con un impacto gigante
El waterpolo es uno de los deportes con menos equipamientopero el gorro es absolutamente imprescindible.
Protege, organiza, identifica y permite que el juego fluya con seguridad y precisión.
Ese gorro tan peculiar es mucho más que un accesorio: es una pieza clave del deporte.
