El 2024 fue “un año perdido para la descarbonización de la industria”, según un análisis elaborado por Opina 360 y el Foro Industria y Energía a partir de datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. El motivo: el consumo directo de energías renovables y residuos descendió un 2,9% respecto al 2023, mientras que el uso del gas fósil en los procesos industriales aumentó un 4,2%. Como consecuencia, el 69% de la energía consumida por la industria en España no tuvo un origen renovable en el 2024. Se trata de una cifra ligeramente inferior a la de un año antes, pero “este avance no se debe a una transformación directa de los procesos industriales, sino principalmente a la mayor aportación de las fuentes renovables en el mix eléctrico nacional”, advierten desde el Foro Industria y Energía.
¿Por qué la industria no se está descarbonizando? José Enrique Vázquez, presidente de la comisión de energía de la patronal de la Petita i Mitjana Empresa de Catalunya (Pimec) apunta a la “poca concienciación”. “Si consumir energía renovable es más barato, las empresas sí que se apuntan al carro, pero cuando cuesta más dinero, se echan atrás”, se lamenta el experto. Otra gran barrera, según Vázquez, son los problemas relacionados con el autoconsumo energético, básicamente de electricidad generada con paneles solares fotovoltaicos. “Muchas de las pequeñas y medianas empresas de Catalunya están de alquiler y no han podido instalar paneles en los tejados, y muchas otras tienen tejado de uralita, lo que encarece la instalación por la necesidad de cambiar el tejado”, explica el representante de Pimec.
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Para Isabel Núñez Rotta, directora de relaciones institucionales del Foro Industria y Energía, “el factor más crítico y que está frenando el proceso es el ámbito regulatorio”. “El marco normativo –continúa la experta– debe adaptarse a la velocidad del desarrollo tecnológico ya la voluntad social, pero actualmente la industria se encuentra en un escenario de absoluta incertidumbre. No se están ofreciendo soluciones claras ni estabilidad para acometer las inversiones necesarias”. En esta misma línea, Vázquez también se queja de “la complejidad administrativa, en especial a escala municipal”. “Cada ayuntamiento tiene sus propias normas, y el tiempo necesario para los procedimientos administrativos acaba siendo tres veces más que el necesario para realizar la instalación”, se lamenta el portavoz de la patronal.
La peor situación la enfrentan las energías renovables que no son eléctricas, denuncia el presidente de la comisión de energía. “En cuanto a la biomasa, la situación es muy crítica porque es más cara que el gas, y es una lástima porque tenemos un gran recurso en los bosques que no estamos aprovechando”, se lamenta el experto. En referencia al biogás, que se nutre de deyecciones ganaderas, Vázquez lo tacha de anecdótico por las pocas plantas existentes que están inyectando a la red.
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El consumo directo de renovables y residuos descendió un 2,9%, mientras que el uso del gas fósil aumentó un 4,2%
Para incentivar el avance de las energías renovables en la industria, la directora de relaciones institucionales del Foro Industria y Energía pide “que la regulación deje de ser un obstáculo y se convierta en el facilitador que dé seguridad jurídica a largo plazo, y que permita que la industria pase de ser un sujeto pasivo del mix eléctrico a un protagonista activo de su propia transición”. Vázquez, por su parte, afirma que “hacen falta incentivos fiscales, que es lo que están haciendo otros países de Europa, simplificación administrativa, y dar a conocer entre la industria los beneficios de las energías renovables y la necesidad de su implementación para frenar el cambio climático”.
