El termino finanzas abiertas —o finanzas abiertas— todavía suena lejano para la mayoría de los colombianos. Sin embargo, su impacto podría sentirse muy pronto en la vida cotidiana: desde acceder más fácilmente a un crédito, hasta recibir mejores tasas, productos personalizados o trámites financieros más rápidos. Así lo revela un estudio de Datoscrédito Experianjusto cuando el Gobierno le hace los últimos ajustes al decreto que regulará este nuevo modelo en Colombia.
La encuesta, aplicada a 1.000 personas mayores de 18 años de todos los niveles socioeconómicos y regiones del país, muestra un punto de partida revelador: solo el 31 porciento de los colombianos dice conocer qué son las finanzas abiertasmientras que el 56 por ciento nunca ha escuchado el término y otro 13 por ciento no está seguro.
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El desconocimiento, sin embargo, no implica rechazo. Por el contrario, cuando se explican los beneficios, la disposición a compartir información financiera aumenta de forma significativa, revela el análisis a los resultados de dicha encuesta.
“El primer reto de las finanzas abiertas no es tecnológico, es de confianza”, explicó Julián Buitragopresidente de la compañía en entrevista con EL TIEMPO. “Lo que muestra el estudio es que, cuando el ciudadano entiende para qué se usan sus datos y qué recibe un cambio, la conversación cambia por completo”.
El open Finance es un sistema que permite a los ciudadanos compartir su información financiera de forma segura, controlada y voluntariasiempre que haya consentimiento previo y para fines específicos. A diferencia del modelo tradicional, donde cada entidad solo y la información que genera internamente, las finanzas abiertas permiten integrar datos de distintas fuentes —bancos, billeteras digitales, pagos, servicios públicos— para construir productos más ajustados a la realidad de cada persona.
“No se trata de entregar los datos sin control. El ciudadano decide qué comparte, con quién y para qué.”, subraya Buitrago. “La clave está en el justo intercambio de valor: si entrego información, espero recibir un beneficio real”.
Julián Buitrago, presidente de Datacrédito Experian Foto:Datarédito Experia
Beneficios claros
La encuesta confirma que los beneficios concretos son el principal motor de adopción. El 49 por ciento de los encuestados estaría dispuesto a compartir su información si eso les permite acceder a productos financieros que hoy no tienen. La mitad lo haría para recibir ofertas de ahorro e inversión personalizadas, y el 47 por ciento si pudiera consolidar todos sus productos financieros en una sola aplicación.
Los incentivos más valorados son evidentes: mejores condiciones en productos financieros (44 por ciento), ahorro de tiempo en trámites (43 por ciento) y acceso más fácil al crédito (42 %). Incluso, el 52% de los encuestados estaría dispuesto a compartir datos para recibir recomendaciones que mejoren su comportamiento crediticio y su puntuación.
“Esto no es una promesa abstracta”, señala Buitrago. “En otros países, como Estados Unidos o Reino Unido, el uso de datos alternativos ha permitido que millones de personas fortalezcan su perfil crediticio y acceden a mejores condiciones”.
Uno de los hallazgos más reveladores del estudio es que el conocimiento del open Finance cambia radicalmente la disposición a compartir datos. Entre quienes dicen conocer el concepto, el 64 por ciento está dispuesto a autorizar el acceso a su información para acceder a nuevos productos financieros, y el 67 por ciento lo haría para recibir ofertas personalizadas.
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“El desconocimiento no genera rechazo automático”, explica el presidente de Datacrédito Experian. “Cuando la gente entiende cómo funciona el sistema, aparece la disposición. Ahí está la gran oportunidad de educación financiera”.
Datos básicos o sensibles
El estudio también deja claro que no todos los datos generan el mismo nivel de confianza. Los colombianos están más dispuestos a compartir información básica —como nombre, documento o datos de contacto— y datos laborales, siempre que exista un beneficio palpable. En estos casos, cerca del 44 por ciento y 45 por ciento, respectivamente, se muestran dispuestos.
En cambio, cuando se trata de movimientos de cuentas, ingresos, gastos y transaccionesla disposición baja al 37 por ciento, y la resistencia aumenta. “Los datos transaccionales revelan mucho sobre quién es uno, cómo vive, qué consume”, reconoce Buitrago. “Por eso, las entidades deben ofrecer beneficios más robustos y garantías más claras cuando piden este tipo de información”.
La encuesta pone sobre la mesa un tema sensible: el miedo al uso indebido de los datos. El 62 por ciento de los encuestados teme que su información se utiliza para multas distintas a los autorizados; el 58 por ciento se preocupa por la venta de datos a terceros, y el 56 por ciento menciona los ciberataques como un riesgo crítico.
No es una preocupación menor. Según Datacrédito Experian, cerca del 39 por ciento de las personas con productos financieros ha sido víctima de algún intento de fraudeo percibe que podría haberlo sido.
“Sin confianza, el open Finance no funciona”, advierte Buitrago. “La seguridad, el cifrado y los estándares claros no son un accesorio, son la base del sistema”.
confianza
El tipo de entidad que solicita la información también marca diferencias. Los bancos tradicionales generan mayor confianza (51 por ciento), seguidos por las centrales de información crediticia como Datacrédito Experian (48 por ciento) y las fintech (49 por ciento). En contraste, los comercios y tiendas tienen niveles de confianza más bajos (30 por ciento), lo que representa un reto si quieren participar activamente del ecosistema.
“La reputación importa”, señala Buitrago. “Las entidades con trayectoria tienen una ventaja natural.pero todos los actores deben cumplir los mismos estándares”.
Desde el lado de las entidades financieras, el panorama es más avanzado. Más de la mitad de las organizaciones encuestadas ya se encuentran en fases de implementación, operación o escalamiento de esquemas de finanzas abiertas. Los casos de uso prioritarios se concentran en verificación de ingresos, evaluación de flujo de caja y aprobación de créditosespecialmente para independientes, microempresas y personas sin historial crediticio.
“Las finanzas abiertas complementan el sistema que ya existe”, explica el directivo. “Ayudan a reducir asimetrías de información, promueven competencia y amplían el acceso al crédito.”.
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Los retos
El estudio concluye con un mensaje directo: Colombia tiene una oportunidad únicapero el éxito del finanzas abiertas Dependerá de la educación, la transparencia y la protección de datos.
“Esto ya pasó con la historia de crédito”, recuerda Buitrago. “Hace años casi nadie la consultaba. Hoy cientos de miles de personas revisan su información y la usan a su favor. Con el finanzas abiertas Ocurrirá algo similar”.
En un sistema financiero cada vez más digital, compartir datos dejará de ser una amenaza para convertirse —bien regulado— en una herramienta para abrir puertas. La condición es clara: que el ciudadano entienda, confíe y reciba valor a cambio.
