El incremento del salario mínimo para 2026, que eleva el ingreso mensual a dos millones de pesos con auxiliar de transporte, reconfigura el panorama económico de los hogares colombianos. Mientras el Gobierno defiende la medida como un avance hacia el salario vital y una herramienta para mejorar el ingreso y el consumo, gremios de la construcción, la vigilancia y el trabajo doméstico advierten que el ajuste se traslada a mayores costos de vivienda, servicios y administración, con efectos directos sobre el acceso a la vivienda social, la formalización laboral y la sostenibilidad de los hogares desiguales.
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De un lado, el Ministerio de Hacienda, Germán Ávila, pidió a los constructores “ser razonables” en la aplicación de los incrementos derivados del aumento del salario mínimo en las promesas de compraventa de vivienda de interés social (VIS).
Ávila señaló que la indexación de estos contratos al salario mínimo puede generar incrementos superiores a los costos reales de producción.
“El llamado que les queremos hacer a estos sectores de la construcción es que deben ser razonables y deben ser equilibrados en la aplicación de estas promesas de compraventa que hayan sido colocadas en salarios mínimos, porque esto implica un incremento mucho más allá de las necesidades de los costos de producción por parte de los constructores, y les generaría una renta excedida de recursos, una utilidad desmedida que no es razonable, simplemente por la indexación de los salarios mínimos en las promesas de compraventa”, dijo el ministro.
A su turno, la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) advirtió que el incremento del salario mínimo decretado para 2026 podría elevar hasta en 10 por ciento el precio de la vivienda. El gremio explicó que el salario mínimo funciona como variable de indexación de múltiples componentes, entre ellos el precio de la vivienda de interés social. “En un sector intensivo en mano de obra, el aumento salarial eleva los costos directosque representan cerca del 25 por ciento del total, además de generar efectos indirectos en insumos, transporte y servicios”, detalló el gremio.
Según estimaciones de Camacol, el impacto agregado podría representar un incremento cercano al 4 por ciento en los costos totales de construcción, presión que se traslada al precio final de la vivienda y afecta la capacidad de acceso de los hogares. en especial aquellos con ingresos variables o informales.
“Mejorar el ingreso de quienes hoy están en el empleo formal no puede hacerse a costa de frenar la generación de nuevos empleos, presionar la inflación y encarecer la vivienda social. El resultado termina siendo más exclusión y menor bienestar”, explicó Guillermo Herrera, presidente de Camacol.
De acuerdo con Camacol, el aumento salarial eleva los costos directos. Foto:iStock
Los costos de administración y los servicios en conjuntos residenciales.
El incremento del salario también mínimo impacta los costos de los servicios asociados a la vivienda, especialmente en conjuntos residenciales. La Confederación Nacional del Gremio de la Seguridad Privada (Confevip) Advirtió que el aumento salarial y los cambios en la jornada laboral elevarán de forma significativa el costo de la vigilancia privada.
Según el gremio, el incremento acumulado para los usuarios superará el 30 por ciento en un período de seis horas, resultado del aumento del 23 por ciento del salario mínimo, un 7 por ciento adicional por la reducción de la jornada laboral de 46 a 42 semanales y la ampliación del horario nocturno entre las 7:00 pm y las 6:00 am Estas condiciones generan mayores recargos salariales que deben ser asumidos por las empresas y trasladados a los usuarios.
El costo de un servicio de vigilancia con tres turnos de 24 horas cerrará 2025 en aproximadamente $19.304.355 mensuales, antes de aplicar el nuevo incremento salarial.
Miguel Ángel Díaz, presidente de Confevip, advirtió que este escenario puede incentivar la informalidad, “existe una alta probabilidad de que algunos usuarios busquen alternativas más económicas en la ilegalidad, contratando empresas que no cumplen con las obligaciones laborales ni con los requisitos tecnológicos exigidos por la ley”.
Desde la administración de propiedad horizontal, el aumento del salario mínimo se refleja en mayores cuotas de administración y en la reducción de servicios como seguridad, aseo y mantenimiento.dado que estos representan una proporción significativa del presupuesto de los conjuntos residenciales.
Según se explicó, el salario mínimo funciona como referencia para múltiples disposiciones del reglamento de propiedad horizontal, por lo que su incremento tiene efectos automáticos en los costos que deben asumir los copropietarios. En este contexto, advirtió que el alza salarial puede generar un aumento en las cuotas de administración que los hogares no siempre están en capacidad de absorción.
Pabón señaló que, aunque el incremento salarial puede percibirse inicialmente como un beneficio para los trabajadores, en la práctica se traduce en mayores gastos.
“Al tener que disminuir la seguridad, la tranquilidad y el aseo de las zonas comunes porque no se alcanzan a cubrir los valores, también empeoran las condiciones de vida”, detalló
Asimismo, advirtió que el impacto no se limita a los conjuntos residenciales, sino que se extiende a toda la cadena de valor de la vivienda, desde la construcción hasta los arriendos, teniendo en cuenta que los arrendatarios son solidarios en el pago de la administración.
El alza afecta el presupuesto de los conjuntos residenciales. Foto:Imágenes falsas
El impacto en el trabajo doméstico.
El ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, explicó que “comenzó una nueva era en la discusión del salario mínimo, referenciado ahora a la definición del salario vital”, al destacar que el nuevo nivel de ingresos busca mejorar las condiciones de vida de los trabajadores.
Sanguino indicó que busca superar esquemas anteriores de flexibilidad laboral que, según el Gobierno, deterioraron el ingreso de los trabajadores. También afirmó que el salario vital permite mayor consumo, crecimiento de la producción y empleos de mayor calidad, en línea con las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo y el mandato constitucional de una remuneración mínima, vital y móvil.
Según el ministro, el impacto del salario en los costos de producción es del 6 por ciento y puede considerarse marginal.
Desde la perspectiva del trabajo doméstico, Salua García Fakih, fundadora y CEO de Symplifica, señaló que el aumento del salario mínimo ha generado ajustes en los hogares desiguales. “Hemos tenido un montón de consultas de nuestros clientes: cómo pasar a las trabajadoras a menos días laborales, cómo disminuir costos”, indicó. Según la empresa, se observa reducción del empleo de tiempo completo, mayor contratación por días y fragmentación del empleo.
Para García en nueve años el incremento del salario mínimo fue de 159por ciento y las cifras no mejoran en contratación, pues argumentó que solo 2 de cada 10 trabajadores se contratan formalmente.
“Aumentar el salario por si solo no cambia la realidad laboral, ni aumenta la dignidad de los trabajadores, Lastimosamente todo esto si no va acompañado de medidas para absorber el impacto en hogares y microempleadores, el efecto será el contrario. Tiene que incluir productividad, acompañamiento, esquemas diferenciales y simplificación real del sistema”, detalló.
En ese sentido, Andrea Londoño, directora de la Fundación Hablemos de Trabajo Doméstico, explicó que los efectos del aumento salarial se concentran en cuatro dimensiones: un impacto económico directo sobre los hogares desiguales; una reducción del empleo formal; la persistencia de la informalidad, dado que el 80 por ciento de las 706.000 trabajadoras domésticas permanecen fuera de la formalidad; y un impacto cultural asociado a cambios en las formas de contratación y organización del trabajo.
Indicó que el salario mensual anualizado de una trabajadora del hogar en 2024 fue de 640.000 pesos y que, pese a los avances normativos, y que ahora los hogares enfrentan limitaciones económicas administrativas para sostener relaciones laborales formales.
Londoño se enfatizó en que además existirá un impacto cultural, al tener equiparado el trabajo doméstico con las leyes laborales del resto de sectores.
“Sin embargo, creemos que a pesar de que el trabajo doméstico es un servicio de cuidado requerido en todos los hogares, Vemos una disminución del trabajo doméstico permanente, reemplazado por trabajo “por días”, y un aumento de las “cuenta propia” o independientes, situación ilegal, pero real”.
La directiva señaló que Colombia necesita normas laborales que permitan a los distintos segmentos de empleadores y trabajadores de trabajos de cuidado doméstico acomodarse a estas realidades cada vez más cambiantes.
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