El terremoto desatado en Indra por el intento del gobierno de cesar a su presidente, Ángel Escribano, se ha llevado por delante la integración de EM&E en la compañía tecnológica y de defensa. Una operación sobre la que desde los inicios planeaba … la duda del conflicto de interés al tratarse de la empresa de la familia Escribano, pero que iba a servir para dotar de capacidad industrial al grupo para sacar adelante los proyectos de defensa e intentar convertirse en el campeón nacional en este sector. Todo ello se ha ido al traste y ahora lo que queda en el aire es el futuro de Indra, lo cual mantiene «inquietos» a los accionistas, que exigen una hoja de ruta clara a La Moncloa.
La SEPI, dependiente del Ministerio de Hacienda, es el primer accionista de Indra con un 28%. Le sigue EM&E con un 14,3%; Después está SAPA con casi un 8%, Amber Capital con un 7,26% y David Shaw con el 3,51%. También están otros como Third Point, Millenium y otros fondos; También hay bancos de inversión con posiciones muy relevantes, como JP Morgan y Goldman Sachs, a través de derivados financieros pero que trabajan para algunos de los principales accionistas. El accionariado de Indra es un cóctel de diversos intereses, posiciones muy relevantes y representaciones variadas en el consejo, donde están sentados la SEPI, SAPA, EM&E y Ámbar.
Fuentes del accionariado de la compañía reclaman al gobiernoy en particular a la SEPI, que ponga negro sobre blanco sus intenciones respecto a Indra. Si bien hasta hace unos meses todo pasaba por integrar la compañía del presidente Escribano, el Ejecutivo ha cambiado de opinión para forzar que esta operación decaiga e intentar cesar al máximo directivo. Los accionistas se muestran extremadamente confundidos con la actitud de La Moncloa en todo el culebrón.
Precisamente ayer Manuel de la Rocha, director de la oficina económica de La Moncloa, citó a Ángel Escribano a una reunión en el complejo presidencial para tratar lo sucedido en Indra y con su continuidad de fondo ya que, como publicó ABC, hace al menos dos meses que el Ejecutivo quiere dar salida al directivo. Por el momento, el dirigente sigue en el cargo.
Mientras tanto, los accionistas exigen que se aclare hacia dónde va la compañía y qué planes tiene el Gobierno para la empresa como primer accionista. Nadie duda de que con un 28% la SEPI es quien marca la pausa al grupo. Así ha sido al ponerle a Indra el cartel de futuro campeón nacional de la defensa, para poder competir con otros como Rheinmetall, Thales, BAE, Leonardo, etc. en Europa.
Es por ello que entienden las fuentes consultadas que, de nuevo, tiene que ser el Ejecutivo el que proyecta cómo se va a desempeñar Indra en el futuro ya que este 2025 ha cargado a sus espaldas contratos milmillonarios de defensa. El pasado año, la cartera de pedidos que aglutinaba Indra ascendía a 16.083 millones de euros, un 122% más en interanual; de ellos, los de defensa eran de 11.336 millonespor encima incluso de los objetivos de la compañía.
Algunos accionistas reclaman que el Gobierno dé un paso adelante como primer accionista con el 28%
Algunos accionistas se preguntan cómo va a ser capaz Indra de cumplir con todos los encargos en esta rama sin sumar a EM&E; algunas fuentes ya señalaban de antes que incluso integrando esta compañía tendrían problemas de capacidad industrial. Esa es una cuestión que los accionistas reclaman a la SEPI que responden.
Lo que quieren las fuentes consultadas, tras expresar su sorpresa por lo sucedido, es que el Gobierno plantee alguna manera de mantener a Indra como gran compañía española de defensa. Esto implicaría reforzar las inversiones de la empresa (para lo que se necesita músculo financiero) y buscar alguna otra operación inorgánica. El problema de este segundo es que apenas hay grupos en nuestro país con tamaño suficiente para elevar a Indra. Fuentes de mercado señalan que en el pasado hubo quien planteó que Indra pudiera absorber SAPA, pero aquí se habría planteado un problema similar de conflicto de interés ya que esta también es accionista y tiene un puesto en el consejo de administración.
«El proyecto está ahí»
En el señor de la empresa en sí también tienen dudas sobre los planos de la SEPI. Fuentes cercanas a Indra tienen claro que el futuro de la empresa debe pasar por crecer a toda costa en un futuro cercano. «El proyecto está ahí. Han trazado la senda y habrá que plantearse las opciones», explican. Indra está abierta a todo para crecer pero el hecho de que se haya truncado la opción de EM&E cambia el panorama.
En la compañía tecnológica y de defensa tendrán que replantearse la hoja de rutaaunque fuentes cercanas sostienen igualmente que tienen capacidad suficiente para sacar adelante los contratos. En cualquier caso, en todo el entorno de Indra llaman la atención al Gobierno de que la situación generada lo que provoca es «daño» a la empresa.
Sobre ello, las fuentes comentan que el grupo tecnológico y de defensa es una empresa cotizada, con unos estándares de gobernanza serios y que rinde cuentas ante el mercado. Una manera de dar a entender que las injerencias públicas por motivos políticos o de filias y fobias personales suponen un problema. Y precisamente Indra, por sus experiencias pasadas, sabe bien lo que es estar en el punto de mira de los supervisores y los inversores.
