“El actuar del contador público ha evolucionado mucho. Mi papá era contador público y (su actividad) fue totalmente diferente a cuando yo estudié y comencé a ejercer la carrera. De seis hermanos, cinco somos contadores, la carrera tiene tantas especialidades que cada quien tomó diferentes caminos. Además, es notable que uno tiene que actualizarse para seguir aportando”, explica Virginia Ríos, socia-directora de VR Consultores Asociados.
Los cambios son frecuentes y son alicientes en el camino del contador. Cada año hay modificaciones y actualizaciones para la Ley de Ingresos, el cobro de impuestos, se publican reglas generales que se aplican en poco tiempo y es común que en el Diario Oficial de la Federación y en el portal del Servicio de Administración Tributaria (SAT) se desarrollan nuevas disposiciones. No estar al tanto puede llevar a incumplimientos con la autoridad.
“Desde que sales de la carrera es una constante actualización de información. Yo salí de la carrera de Contabilidad en la UNAM en 2010, y en 2012 terminé la especialización en Fiscal, hice mi servicio social en el SAT, me di cuenta rápido de que la especialización y estar actualizado son claves para la sobrevivencia”, dice Ernesto Antonio, académico de la carrera de Contaduría de la Universidad Insurgentes.
Y la actualización incluye otras áreas. “No somos abogados, pero cada vez hay más responsabilidades para nosotros. Si no conoces las leyes, en un momento dado, puedes tener un problema, una multa o, incluso, algo penal. Es uno de los temas que hemos incrementado en nuestra capacitación”, agrega Héctor Amaya, presidente del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP).
Los cambios han sido diversos, pero los hay de gran calado y que afectan la profesión. Desde 2022, se incluye en el Código Fiscal de la Federación que los contadores que dictan impuestos a las empresas tienen la obligación de avisar a la autoridad fiscal si en su revisión encuentra la posible comisión de un delito. Si no se detecta, quien puede enfrentar un proceso penal es el contador.
Con la Ley Antilavado recién reformada, se pone a los contadores, abogados, notarios y fedatarios públicos como los encargados de revisión que no haya ningún problema de conducta. “Es una gran responsabilidad, si eres contador en una empresa en donde hay algún problema de lavado de dinero, el contador es quien tiene que levantar la bandera”, explica Amaya.
¿Amenaza o impulso?
Si se compara la foto de un despacho contable de hace 10 años con la de la misma firma en la actualidad, el avance tecnológico marca gran parte de los cambios. Teléfonos fijos frente a una tablet o un celular. Archivos y libretas de contabilidad en un escritorio a mesas con laptops, sin papeles.
Muchos procesos se han automatizado y digitalizado, hay nuevas herramientas para las pymes. Las facturas son digitales, se llevan las cuentas en tiempo real. La IA automatiza procesos y cruces de datos, el SAT la aplicación para sus procesos y los contadores también, comenta Ríos.
En un momento dado, la autoridad fiscal daba a entender que con la digitalización todo iba a ser tan fácil, que hasta los contadores dejarían de ser necesarios, pero no fue así. Ahora ofrecen servicios más especializados, la tecnología les liberó el tiempo.
“El despacho que aprovecha las herramientas tecnológicas ofrece servicios con veracidad, oportunidad y confiabilidad. Brinda servicios especializados, contabilidad electrónica y automatización de reportes, planeación fiscal estratégica, análisis predictivo, consultorías financieras y de negocios, asesorías en ESG y riesgos, implementación de sistemas de información para negocios”, señala Raúl Vaca Castro, presidente de la Comisión Técnica Sector Empresarial de Auditoría Interna del Colegio de Contadores Públicos de México (CCPM). “Se manejan millones de datos en tiempo real, lo que contribuye a la toma de decisiones”.
A diferencia de una IA, los contadores tienen varias capacidades humanas exclusivas, como el juicio profesional, el criterio, la ética, la comprensión del contexto de una situación financiera, ambiental o legal, comprender una coyuntura política, detectar conflictos de intereses o resolver problemas de manera creativa.
Estas peculiaridades los han empujado hasta integrar comités y consejos en las organizaciones. “Es una de las nuevas competencias del contador. Conforme se va desarrollar en la empresa, sabe si financieramente puede llevar a cabo una inversión, si sus productos tienen la utilidad correcta. También está como consejero en los comités de auditoría, de finanzas, de evaluación, de cumplimiento, en temas ESG. Son asesores en los consejos de administración”, explica el presidente del IMCP.
Reducir brechas
Los cambios también alcanzan a las instituciones educativas que preparan a las nuevas generaciones de la tercera carrera universitaria con mayor número de profesionistas, según el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO). La necesidad de actualizarse y especializarse permanece, al igual que la de reducir la brecha entre lo que se aprende en la escuela y lo que se aplica. “La preparación académica en las nuevas generaciones está avanzando, ciertamente, pero aún enfrentan desafíos importantes para alinear completamente las demandas del campo laboral”, comenta Vaca, quien además es académico en la Facultad de Contaduría y Administración (FCA) de la UNAM.
