Justo cuando se ha superado el ecuador del Pla de Rodalies 2020-2030, el servicio de trenes convencionales en Catalunya sufre una de las peores crisis de los últimos años. Ese mal servicio es derivado de más de una década de una ejecución presupuestaria de sólo un tercio en la red de trenes convencionales por parte de Adif y de una orden de prioridades -ahora que ha crecido la inversión- sobre dónde gastar el dinero que está en cuestión visto el colapso de Rodalies.
En Cataluña y en todas las comunidades de régimen común, el Estado invierte en ferrocarriles a través de tres grandes partidas: Adif convencional, Adif Alta Velocidad y Renfe operadora. La primera partida es la que es responsable principalmente del mantenimiento de la vía. En ese capítulo, entre el 2013 y el 2024 la ejecución de las inversiones previstas en los presupuestos del Estado fue de un 35%. Dos de cada tres euros que los gobiernos de turno consideraron imprescindible que debían gastarse en las vías de tren y en otras actuaciones, no se invirtieron. En ese periodo se gastó cerca de 1.800 millones pero se quedaron en el cajón del ministerio 3.300 millones que estaban consignados y para los que había acuerdo por parte del Gobierno de turno para invertir, ya que se demostró políticamente que era necesario.
No obstante, esa baja ejecución histórica se achaca por parte de los técnicos a que sistemáticamente los gobiernos inflaron las cifras presupuestarias para contentar a su electorado oa sus socios. Asumir esta posibilidad es dar por bueno que los gobiernos no dicen la verdad cuando plasman sobe unas cuentas públicas sus prioridades de gasto. La segunda posible explicación es que no se gastó porque aún no estaban los proyectos de obra redactados y, por lo tanto, no era posible ejecutarlos.
Las obras de Montcada y Sant Feliu se llevarán 1.150 de los 8.000 millones previstos
Los números que muestran esa bajísima ejecución presupuestaria se extraen de los informes que publica la Intervención General del Estado (IGAE) dependiente del Ministerio de Hacienda y los de Adif. En el último período, el que va del 2020 al 2024, es cuando las cifras en volumen absoluto de inversión son más altas -coincidiendo con la entrada del PSOE en el Gobierno- pero sorprendentemente es también cuando los porcentajes de ejecución fueron más bajos, como se aprecia en el gráfico. La excepción es el año 2020 y el 2024, ya que justo ese año los presupuestos estaban prorrogados. Y cuando se prorrogan las cuentas es normal que la ejecución sea más alta, ya que se trabaja con un presupuesto del año anterior.
Ese periodo de mayor inversión y menor ejecución es el que se corresponde también con la primera parte del Pla de Rodalies, en el que la Generalitat y el Estado aseguran, sin embargo, que se está cumpliendo con lo previsto. Según la información distribuida esta semana por el Ministerio de Transportes, la ejecución en los 5 primeros años del plan ha sido del 77%. Pero según la información oficial que publica la IGAE para el 2021-2023 la ejecución es de poco más del 20% en el caso de Adif convencional, que es quien debería encargarse del mantenimiento de las vías. Y en el 2024, en el cuarto año de vigencia del plan, la ejecución de Adif convencional en Cataluña es de poco más del 40%. No llega ni a la mitad de lo previsto y eso que ese año fue de prórroga presupuestaria.
En Renfe operadora la ejecución es muy superior. A partir del 2023 no se puede analizar con cifras oficiales de la IGAE porque el Ministerio de Hacienda dejó de publicarlas de manera periódica y solo las entrega al Congreso cuando lo considera oportuno. Sin calendario.
Transportes reorienta el gasto duplicando la partida para mantenimiento
Llegados a la mitad del Pla de Rodalies y en medio de la crisis que dejó a Catalunya sin servicio por las lluvias, esta semana Gobierno y Generalitat han decidido reorientar las partidas de gasto duplicando la destinada a mantenimiento. Es precisamente ese ordenamiento de las prioridades de gasto que ahora se han modificado donde los expertos explican que la política siempre se cruza por medio influyendo en la lógica de las inversiones para mantener la vía.
Casi todos los alcaldes, sean del color que sean, reclaman al Gobierno central que les cubran o les soterren las vías que desde hace un siglo parten por la mitad de su municipio. Incluso el propio ministro de Transportes, Óscar Puente, defendió el soterramiento de las vías del AVE en Valladolid cuando era alcalde para oponerse a ese plan cuando se convirtió en el responsable político de Adif.
Las obras no se ejecutan porque los gobiernos inflan las cifras o porque los proyectos no están listos
Como se detalla en la información adjunta, quizás la obra más paradigmática del Pla de Rodalies de Catalunya es el cubrimiento de las vías de Montcada, donde durante años muchos de sus vecinos han perdido la vida. El presupuesto de la obra rondará los 1.000 millones cuando se acabe. Son 1.000 millones dentro de un plan de inversiones de 6.200 ampliados ahora a 8.000. En el soterramiento de Sant Feliu se gastarán unos 150 millones. “Desdoblar la vía mejora el servicio pero soterrar la vía no tiene rédito: sólo para las personas locales de ese municipio”, reflexiona el presidente de la Cambra Oficial de Contractistes (CCOC), Lluís Moreno. “Las obras de Montcada o de Sant Feliu no tienen nada que ver con la eficiencia de Rodalies”, añadió. Y se llevan un buen pellizco. Entre las dos en estos cuatro años han consumido el equivalente a lo gastado en toda la red de Adif en Catalunya en el año 2020.
Nadie discute que sean obras necesarias, pero los economistas consultados creen que deben priorizarse las que benefician al conjunto de la red o hacerlas cuando esa red sea más estable de lo que es ahora. Precisamente la semana pasada la Cambra de Barcelona cuestionó en un comunicado que, pasado el ecuador del Pla de Rodalies, la red sigue sin ser lo suficientemente robusta como para garantizar la seguridad del servicio. “Nos seguimos encontrando ante una red poco resiliente, con claros déficits de redes robustas donde las inversiones fundamentales para garantizarlo no se han hecho”, rezaba una dura nota de opinión de la Cambra.

