Este año el gigante del comercio electrónico, Amazon, volverá a intentar “lo que lleva prometiendo más de una década”, explica el profesor de escuela de negocios Pablo Foncillas. La plataforma abrirá una tienda física, pero esta vez lo hará diferente: el nuevo establecimiento tendrá el tamaño de una manzana y media del Eixample barcelonés, dejando atrás conceptos “minimalistas” como el que puso en marcha con Amazon Go.
“Lo que se plantea ahora es un big box suburbano de unos 21.000 m² en las afueras de Chicago, algo mucho más cercano a un Target o un Walmart que a una startup disfrazada de tienda”, comenta el divulgador en innovación. El establecimiento preparará pedidos online, los entregará, los repartirá y permitirá a su clientela entrar para comprar y comer. De este modo, la plataforma “unifica lo que para otros comercios siguen siendo canales separados”.
