El mercado inmobiliario colombiano cierra 2025 en medio de una coyuntura poco habitual: un peso más fuerte frente al dólar, una inflación que sigue por encima del 5 por ciento, tasas de interés que empiezan a estabilizarse y un ambiente de incertidumbre política ante el ciclo electoral que marcará el rumbo del país en 2026. En ese contexto, el sector muestra señales mixtas, pero también abre nuevas oportunidades para inversionistas, y arrendadores, advierten algunos analistas.
Uno de los principales cambios del año ha sido el comportamiento del tipo de cambio. En lo corrido de 2025, el peso colombiano se ha valorizado más del 15 por ciento, pasando de niveles cercanos a 4.500 pesos por dólar a promedios alrededor de 3.730 pesos. miste movimiento no solo ha mejorado el poder adquisitivo de quienes traen capital del exterior, sino que ha vuelto a posicionar a Colombia como un destino atractivo para la inversión inmobiliaria. tanto en vivienda como en activos comerciales.
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A este escenario se tantas tasas de interés que, aunque siguen siendo altas en términos históricos, resultan competitivas frente a otros mercados de la región. Esto ha mantenido el interés por los activos inmobiliarios como una alternativa para diversificar portafolios y proteger el patrimonio frente a la inflación, especialmente en un año en el que los instrumentos tradicionales de ahorro comienzan a perder atractivo real.
Arriendos: crecimiento moderado, pero sostenido
El comportamiento del mercado de llegadas es una de las variables que mejor refleja la dinámica actual del sector. Según el Índice de Rentas El Libertador–Davivienda, a octubre de 2025 los cánones de arrendamiento de vivienda residencial crecieron 6,2 por ciento anual en casas y 6,3 por ciento en apartamentos en Colombia. Si bien estas cifras están entre las más bajas observadas desde finales de 2022, confirman que los precios siguen aumentando, aunque a un ritmo más moderado.
En octubre, los cánones de oficinas subieron el 6,4 %, los de locales el 6,2 % y los de bodegas el 5 %. Foto:Cortesia Claro
La tendencia responde, en parte, a la desaceleración de la inflación y al hecho de que los contratos de arrendamiento se ajustan, como máximo, con la inflación del año anterior. Sin embargo, un factor clave que ha evitado una desaceleración más marcada es la baja tasa de vacancia en las principales ciudades del país, que en varios casos se mantiene por debajo del 2,5 por ciento, lo que limita la oferta disponible.
Por ciudades, el comportamiento ha sido desigual. En casas, los mayores incrementos anuales se registraron en Armenia (11,1 por ciento), Manizales (9,7 por ciento) y Bucaramanga (9,3 por ciento), mientras que Barranquilla, Ibagué y Bogotá mostraron los aumentos más moderados. En apartamentos, Armenia volvió a liderar con una alza cercana al 19 por ciento, seguida por Cali y Medellín, lo que confirma que los mercados intermedios siguen ganando protagonismo.
En el segmento no residencial, los arriendos de oficinas, locales y bodegas también mostraron crecimientos, aunque más contenidos. En octubre, los cánones de oficinas subieron 6,4 por ciento anual, los de locales comerciales 6,2 por ciento y los de bodegas 5 por ciento.
Este comportamiento refleja una demanda que se mantiene firme, especialmente en logística y comercio, sectores que han ganado peso tras la reconfiguración de las cadenas de suministro y el auge del comercio electrónico.
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Tres tendencias que marcarán 2026
Más allá de los resultados de cierre de 2025, el sector inmobiliario ya empieza a mirar hacia 2026 con nuevas prioridades. Según Diego Varela, director General Operativo de Ambana, plataforma especializada en inversiones inmobiliarias, hay tres tendencias que marcarán el rumbo del negocio el próximo año.
La primera es una inversión impulsada por un peso fuerte y tasas atractivas. El fortalecimiento de la moneda local ha mejorado la rentabilidad para inversionistas extranjeros y para colombianos con ingresos en dólares.mientras que las tasas, aunque elevadas, siguen ofreciendo retornos interesantes en proyectos inmobiliarios frente a otros activos.
En lo corrido de 2025, el peso colombiano se ha valorizado más de 15 por ciento frente al dólar. Foto:Sergio Acero Yate
La segunda tendencia tiene que ver con la financiación. El sector constructor enfrenta un déficit de alternativas modernas y flexibles para fondear nuevos proyectos, lo que ha limitado la oferta en un momento en el que la demanda se mantiene relativamente estable.. En ese vacío han surgido plataformas fintech que conectan directamente a inversionistas con proyectos inmobiliarios, ofreciendo mayor transparencia y acceso a oportunidades que antes estaban reservadas para grandes jugadores.
Este fenómeno podría acelerarse en 2026, cuando se espera el vencimiento de más de 100 billones de pesos en Certificados de Depósito a Término (CDT). Con una inflación aún elevada, muchos inversionistas buscarán opciones que les permitan proteger y hacer crecer su capital.y el inmobiliario digital aparece como una alternativa cada vez más visible.
La tercera gran tendencia es la digitalización total del ciclo inmobiliario. Desde el análisis de precios y riesgos con herramientas de inteligencia artificial, hasta la firma electrónica de contratos y la gestión digital de trámites, la tecnología está reduciendo tiempos, costos y fricciones en el sector.
Alianza Fedelonjas-AutenTIC, que ha permitido realizar más de 1.000 trámites digitales inmobiliarios Foto:iStock
Un ejemplo de ello es la alianza entre Fedelonjas y AutenTIC, que ha permitido realizar de manera digital más de 1.000 trámites inmobiliarios en Colombia, incluyendo contratos de arrendamiento y promesas de compraventa. Según el gremio, la firma electrónica ha reducido hasta en un 60 por ciento los tiempos de gestión y ha generado ahorros superiores al 30 por ciento en costos operativos, además de aportar a la sostenibilidad ambiental.
Inversión institucional
El interés por el sector no se limita a los pequeños inversores. Fondos institucionales también están reforzando su apuesta por los activos inmobiliarios. Patria Investments, por ejemplo, anunció recientemente la vinculación de un nuevo inversionista al Fondo Inmobiliario Colombia mediante un aporte en especie superior a 200.000 millones de pesos, lo que refuerza el atractivo de los vehículos colectivos de inversión en bienes raíces.
Con más de 5,7 billones de pesos en activos bajo administración y una estrategia enfocada en renta de largo plazo en segmentos como centros comerciales, oficinas y logística, este tipo de fondos están ganando terreno entre inversores que buscan estabilidad, diversificación y gestión profesional, con un énfasis creciente en criterios de sostenibilidad ambiental.
De cara al 2026, el mensaje de los analistas para quienes quieren comprar, arrendar o invertir es preciso: El mercado inmobiliario no está exento de riesgos, pero tampoco ha perdido su atractivo. La clave estará en elegir bien la ubicación, entender las nuevas dinámicas de demanda, aprovechar las herramientas digitales y evaluar alternativas de inversión más allá del esquema tradicional.. En un entorno económico cambiante, el ladrillo sigue siendo un refugio, pero cada vez más tecnológico y sofisticado.
