En Formentera hay un 7% menos de cobertura verde en zonas urbanas, ha perdido más de la mitad de la vegetación nativa (-58%); y registra una caída del 35% de las precipitaciones, aumentando su estrés hídrico. Además, el efecto del enfriamiento de la vegetación es un grado por debajo del resto de las Baleares y cuenta con una isla de calor urbano importante.
Es la auditoría que hizo la Nature & People Foundation en uno de los destinos turísticos más relevantes del Estado y donde lleva unos meses trabajando con Baleària, que ha puesto en marcha el proyecto “Living Formentera” porque “invertir en biodiversidad puede cambiarlo todo”, ha señalado el presidente de la fundación, Juan Costa. Para llevar adelante el proyecto, en el largo plazo de la próxima década, la naviera valenciana necesita “para poder plantar este número de árboles previstos la colaboración de empresas vinculadas a la isla y de personas individuales”, ha explicado Adolfo Utor, presidente de la naviera.
En la presentación este miércoles en Fitu del proyecto, que ya lleva en plantación 2.500 árboles, la presidenta de Baleares, Marga Prohens, ha rechazado que este sea un ejercicio de greenwashing, sino uno de responsabilidad. “Formentera es un recordatorio constante del equilibrio tan frágil y de cómo hay que estar permanentemente vigilantes”, ha señalado. “Sostenibilidad medioambiental, económica y social” son los tres pilares del proyecto, ha defendido la presidenta balear. En el evento también ha participado el presidente del Consell de Formentera, Óscar Portas.
Formentera es un recordatorio constante del equilibrio tan frágil y de cómo hay que estar permanentemente vigilantes”
Un objetivo “noble, como es el de preservar la isla de Formentera, que está en peligro, sino porque ya hemos perdido y podemos perder más”, ha explicado Utor, quien ha defendido la importancia de la colaboración público-privada en este y otros proyectos.

