España es un país prioritario para la cadena de supermercados Carrefour, pero la enseña está perdiendo relevancia entre los clientes. Y por eso, en su plan estratégico hasta el 2030, que Carrefour se enfoca en tres mercados prioritarios (Francia, España y Brasil), la empresa se plantea abrir 750 tiendas en el país, de las que 450 se inaugurarán hasta el 2028. Todas las tiendas pequeñas, de sus enseñas Carrefour Express y Market, para recuperar al consumidor español más esquivo.
El último año, el 2025, fue positivo para la cadena en España en términos económicos. El país facturó 11.903 millones de euros (IVA incluido) para la compañía, un 1,5% más respecto al 2024, un crecimiento mayor que el obtenido en su mercado doméstico, Francia, donde el alza en ventas apenas fue de medio punto porcentual y el mejor de los países europeos (Bélgica, Polonia y Rumanía) en los que opera la enseña.
La filial española ha registrado un crecimiento de la facturación del 1,5% en el 2025 y de la rentabilidad del 13,5%, por encima de Francia
Carrefour creció tanto en valor como en volúmenes y su rendimiento fue bueno en alimentación, con un incremento de las ventas del 2,3%, y en no alimentación, donde subieron un 0,7%. Un mercado que también sobresalió en rentabilidad. El beneficio operativo recurrente en España creció un 13,5%, hasta 463 millones de euros.
Sin embargo, entre el 2021 y el 2025, la cadena ha perdido casi un punto porcentual de cuota de mercado en España, del 9,8% al 9%, según los datos de Worldpanel by Numerator (antigua Kantar). Algo que podría parecer insignificante pero no lo es, porque este mercado es altamente competitivo y el primer operador (Mercadona) ya alcanza el 27% de la cuota, lo que deja al resto, que son muchos, con menos espacio por el que pelear.
Y Carrefour pierde por dos razones: la primera, un cambio de hábitos fundamentales entre los españoles, que han abandonado el rito de coger el coche para desplazarse a grandes hipermercados y hacer compra de acopio, donde Carrefour es muy fuerte, para pasar a cestas de la compra más pequeñas y más número de visitas.
Los precios bajos son una de las razones principales para elegir ahora un destino de compra y en este punto, las cadenas de surtido corto, es decir, donde las marcas de distribución o blancas superan a las de fabricante en los lineales, se han posicionado con fuerza. Y no solo la reina, Mercadona, sino también las alemanas Lidl y Aldi. En concreto, Lidl está subiendo en cuota, es la tercera y amenaza la segunda plaza de Carrefour.
Para poner freno a este deterioro, la compañía prevé abrir más de 750 nuevas tiendas en España, apostando por modelos de proximidad que complementan a los hipermercados, que el grupo quiere transformar en espacios especializados en productos frescos y descuentos. Actualmente, la compañía cuenta con 1.167 tiendas Express y 161 Market en el país. “En España tenemos una combinación de factores positivos: unos hipermercados con una ubicación extraordinaria y una oportunidad para crecer en conveniencia”, dijo Bompard. Para alcanzar este número, la compañía apunta también a adquisiciones: “Vamos a crecer orgánicamente, pero reforzaremos nuestra cuota de mercado a través de adquisiciones. Es lo que hemos hecho ya en otros segmentos”, afirmó el consejero.
Además, la empresa proyecta crecer en el canal online, un 10% anual de medios, y apoyar el crecimiento con una apuesta por un posicionamiento de precios más bajo de lo habitual, para reducir el “diferencial de precios con sus competidores” y no perder la medalla de plata en el mercado español.
