Los bonos soberanos en dólares cerraron el lunes con desempeño mixto, en una rueda sin una dirección única y con diferencias claras según tramo de la curva. El riesgo país se mantiene en torno a las 495 unidades.consolidando los niveles alcanzados tras la compresión de las últimas semanas.
En el tramo corto, los movimientos fueron acotados, con leves bajos en algunos globales y bonares, reflejo de una toma de ganancias puntual tras el rally anterior. En el segmento medio, los precios mostraron mayor estabilidad, con variaciones marginales y rendimientos que se sostienen en torno al 8%–9% anual.
El tramo largo tuvo un mejor tono relativo, con subas moderados en varios títulos, lo que permitió sostener la pendiente de la curva y mantener el interés por duración.
Por su parte, los papeles de empresas argentinas que operan en Wall Street tuvieron una jornada negativa en esa plaza que cerró en terreno positivo. en buenos airesel S%P Merval cayó más de 2% medido en dólares tras un enero de ganancias.
El contexto global del peso
Al respecto, Jonathan SpitzHead Sales Trader en Balanz, dijo a El Cronista que, la caída de la renta variable argentina este lunes “se explica más por la volatilidad global que por algo endógeno y que el apetito por los activos argentinos se va a mantener durante los próximos meses”.
Por su parte, Leo Anzalonedirector del CEPEC, comentó que hubo toma de ganancias porque el trade argentino estaba muy cargado: “Muchos fondos venían con retornos interesantes y, con precios exigentes, era un buen momento para asegurar”, dijo el economista.
Sin embargo, destacó que al mismo tiempo hay reacomodamiento porque cambió el conjunto de supuestos: “Inflación que dejó de sorprender a la baja, tasas que van a seguir reales positivas, curva en pesos más intervenida y un proceso de acumulación de reservas que todavía depende demasiado de factores financieros”, aseguró.
Y concluyó: “Entonces no es solo una corrección aislada, sino una rotación más estructural: se baja beta, se reduce la exposición a equidad local, se privilegia liquidez o bonos más cortosy el mercado pasa a un modo “esperar y ver”. En otras palabras, no se terminó la historia, pero sí se terminó la fase de euforia”.
Por su parte, Auxtin MaquieyraGerente Comercial en Sailing Inversiones, agregó que en contextos de tensión global y mayor aversión al riesgo, “los mercados suelen reaccionar de manera bastante predecible: lo primero que se vende no es lo defensivo, sino lo más volátil”.
Maquieyra explicó que los activos de mercados emergentes, como acciones, bonos o ETFs de estos países (Argentina entra en este segmento) suelen quedar rápidamente bajo presión porque concentran mayor riesgo macro, menor liquidez y una base de inversores más táctica.
“Ante un shock externo o cuando aumenta la incertidumbre general, muchos fondos internacionales optan por reducir la exposición a este tipo de activos no necesariamente porque haya cambiado el fundamento macro de fondo del país, sino porque necesitan reducir el riesgo de forma rápida y ordenada, refugiándose transitoriamente en activos percibidos como más seguros o líquidos. Es un movimiento típico de “risk-off”, que responde más al contexto global que a factores locales puntuales”dijo el estratega.
En Wall Street, las acciones estadounidenses iniciaron febrero con una jornada positiva. El S&P 500 avanzó 0,5% y cerró cerca de los 6.976 puntos, mientras que el Dow Jones Industrial Average subió más de 500 puntos (más de 1%) y finalizó en torno a las 49.407 unidades, y configuró su mejor primer día de un mes desde octubre de 2022.según Dow Jones Market Data. El Nasdaq Composite también acompañó la tendencia, con una suba de casi 0,6% hasta los 23.592 puntos.
El movimiento estuvo respaldado por datos macroeconómicos favorables. La actividad manufacturera de Estados Unidos volvió a expandirse en enero por primera vez en 12 meses, de acuerdo con el último relevamiento del Institute for Supply Management (ISM), cuyo índice se ubicó en 52,6, muy por encima del consenso de 48,4 y del registro anterior de 47,9.
A esto se sumó un factor político: el presidente Donald Trump anunció un acuerdo comercial con India que contempla una reducción inmediata de aranceles para uno de los principales socios comerciales de Estados Unidos.
