La situación fiscal del país es cada vez más preocupante y, Si el Gobierno no realiza un ajuste de más de 30 billones de pesos este año, el desequilibrio entre los ingresos y los gastos será “insostenible”. Así lo asegura Juan Carlos Ramírez, nuevo director del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf), organismo independiente que se encarga de velar por la ley que limita el gasto y el endeudamiento del Ejecutivo. Dice que hay un gran riesgo y que es urgente que las autoridades acuerden un paquete de medidas para solucionar el problema de las finanzas públicas.
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La suspensión de la Regla Fiscal podría llevar a un aumento en el costo de la deuda pública Foto:iStock
¿Por qué el Carf considera que la situación fiscal del país es cada vez más preocupante?
Porque el balance primario del Gobierno, es decir la diferencia entre los ingresos y los gastos antes del pago de impuestos, se deterioró en más de un punto y medio del PIB en 2025 frente a lo programado y cerró en 3,5 por ciento, el dato más alto de los últimos 30 años, excluyendo periodos de crisis macroeconómicas.
Consideramos que para mejorar este año se requeriría un recorte de alrededor de 30 billones de pesos, para lo cual todavía no ha habido ningún planteamiento por parte del Ministerio de Hacienda. Nos preocupa que se siga manteniendo ese déficit o que sea insostenible en el mediano plazo, lo que también volvería insostenible el endeudamiento.
Tampoco hay que olvidar que existen otras presiones sobre el gasto público corriente en este momento debido al incremento del salario mínimo, la reforma pensional, la laboral e incluso la del sistema general de participacionesque no permiten imaginar una sostenibilidad inmediata.
Si bien el saldo primario empeoró, el déficit fiscal total mejoró. ¿Es una buena señal?
Es verdad que el déficit total se reduce frente a lo programado. Sin embargo, cerró en 6,4 por ciento del PIB, lo que sigue siendo muy alto. En Colombia, esta cifra no debería exceder más allá del 3 por ciento.
Además, hay que resaltar que disminuyó por las operaciones de manejo de deuda que se realizaron durante el año pasado. Los pagos de intereses bajaron por el tipo de negociaciones que se hicieron, pero los gastos se incrementaron mucho más que los ingresos.
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¿Será muy difícil que se cumplan las metas fiscales este año?
Si no se hacen ajustes, hay un gran riesgo y la situación fiscal tenderá a empeorar. Creemos que Es urgente que las autoridades acuerden un paquete de medidas para poder ajustar las finanzas públicas. Ahora bien, estamos en un año muy particular en términos de gestión pública por el cambio de gobierno a mediados de año. Dependemos de la gestión actual en el primer semestre y de las decisiones que tome el nuevo gobierno al ingresar.
Aumenta el déficit fiscal primario. Foto:iStock
¿Qué le recomiendan hacer a este gobierno o al próximo presidente que llegue para solucionar la situación?
Solucionar la situación fiscal tiene, por lo menos, cuatro frentes. Uno es mejorar los ingresos, por supuesto, con distintas medidas, ya sea por el lado tributario, de gestión pública, de operatividad, de contrabando, etcétera. También se necesita una racionalización de gastos.
En tercer lugar, una programación fiscal razonable y creíble que permita abaratar el costo de la deuda en el mediano plazo y, en cuarto, unos programas de crecimiento económico más importantes porque, si no, será difícil asegurar esa sostenibilidad en la deuda.
¿Y qué es lo que consideran más urgente?
Se debe reducir de manera inminente el gasto en esos 30 billones de pesos para que se puedan cumplir las metas. Se hace cada vez más retador reencauzar las finanzas hacia una trayectoria sostenible en el corto plazo.
¿Cree que será necesario sacar adelante una reforma tributaria?
Nosotros decimos que lo indispensable es el equilibrio fiscal y la sostenibilidad de las finanzas. Ya el tema de la combinación entre racionalización de gastos y composición de los ingresos es más político y el Carf no tiene opinión institucional.
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Pero el presupuesto del 2026 está de nuevo desfinanciado y ya el Gobierno decretó dos nuevas emergencias económicas para recaudar impuestos…
Realmente, ahí está parte del problema, que los ingresos no alcanzan para financiar los gastos básicos. El Estado deberá gastar más, por lo que estamos en un escenario de mayor endeudamiento. Respecto a las emergencias, es importante resaltar que la primera, la cual se debate si era por un hecho sobreviniente o no, está suspendida por la Corte Constitucional y la segunda es por las inundaciones.
¿Considera que será contraproducente el impuesto al patrimonio empresarial que contempla esta última?
Creemos que no es un impuesto óptimo, pero tenemos que esperar a la revisión.
¿Le preocupa el aumento que ha tenido la burocracia? ¿Se debería gastar menos?
Creemos que los problemas de ineficiencia y burocracia son corregibles en buena medida, pero también pensamos que la mayor presión en los gastos es por el lado de las pensiones, del sistema de salud, del sistema general de participaciones y de las implicaciones de la reforma laboral y la pensional.
El salario mínimo aumentó un 23 por ciento este año. Foto:iStock
¿Cuánto proyectan que cerraría el déficit y la deuda este año?
Creemos que el saldo primario cerraría en la misma magnitud del año anterior, en alrededor del 3,6 por ciento del PIB, lo que obviamente es insostenible y afectaría la estabilidad de las finanzas.
En la deuda, estimamos que se mantendría por los mismos niveles de 59 por ciento del PIB. Si no se toman medidas para aumentar los ingresos o reducir los gastos, la posición del país seguirá deteriorándose y la deuda retomaría una senda alcista, lo que comprometería la sostenibilidad, el retorno al cumplimiento de la Regla Fiscal y se menoscabaría la estabilidad macroeconómica.
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¿Es conveniente que el Gobierno público pronto el plan financiero que siempre se conoce en febrero?
Es una buena práctica que realiza el Ministerio de Hacienda cada año. Se trata de un documento fundamental tanto para la opinión pública como para los analistas, porque es una guía del endeudamiento y del espacio fiscal. Hay incertidumbre en los mercados hasta que se conoce el planteamiento de ingresos y gastos del Gobierno.
¿Cómo podría afectar a la economía el aumento del 23% del salario mínimo de este año?
Se trata de un debate amplio, pues tiene repercusiones sobre la demanda que, en alguna medida, podrían ser favorables, pero no para todos los hogares; para los de la informalidad, no. Además, las empresas más pequeñas tendrán menos posibilidad de transferir sus costos a los precios de mercado. Igualmente, podría haber implicaciones sobre la inflación que están por verso. Además de ello, hay afectación sobre las finanzas públicas. Hemos analizado una presión sobre ciertos gastos fiscales de alrededor del 0,3 por ciento del PIB. Pesará sobre los gastos de funcionamiento.
