SocialPubli también identificó que en tan solo unos días, el teaser de Bad Bunny para el Super Bowl acumuló más de tres millones de interacciones en Instagram, superando el récord de “me gusta” que ostentaba Rihanna.
Además, el artista acumuló 15M de interacciones asociadas a él en redes sociales (FB, Instagram, TikTok, X).
El anuncio de su participación en el Super Bowl actuó como catalizador, generando uno de los mayores picos de conversación del año y amplificando su impacto más allá del evento.
El fenómeno es resultado de una combinación de cultura, identidad y poder de convocatoria, pues Bad Bunny representa una audiencia bilingüe y multicultural que hoy es uno de los segmentos con mayor crecimiento y relevancia en el consumo global.
Las marcas que saben integrarse auténticamente a esa narrativa cultural no solo ganan visibilidad, sino también conexión emocional con un público enorme y diverso.
En un Super Bowl donde la atención se mide en cifras astronómicas y cada segundo de transmisión vale millones, la presencia de Bad Bunny redefine lo que significa un espectáculo musical y también lo que significa ser un motor de marketing cultural global.
Para las marcas, estar cerca de ese pulso no es solo táctica de publicidad, es una apuesta por pertenecer a la conversación cultural dominante.
