Cuba enfrenta una gravísima crisis energética tras el fin del suministro de petróleo por parte de Venezuela tras la caída de Nicolás Maduro.
El gobierno cubano anunció el viernes una batería de medidas de emergencia, entre ellas la semana laboral de cuatro días y el teletrabajo en las administraciones y empresas estatales, así como restricciones en la venta de combustible, para hacer frente a la crisis energética.
También se anunció una reducción de los servicios de autobuses y trenes entre provincias, así como el cierre de determinados establecimientos turísticos.
En el ámbito educativo, las jornadas de clases serán más cortas y las universidades funcionarán en modalidad semipresencial. Estas deben permitir ahorrar combustible para favorecer “la producción de alimentos y la producción de electricidad” y posibilitar “la salvaguarda de las actividades fundamentales que generan divisas”, declaró el viceprimer ministro, Oscar Pérez-Oliva Fraga, en la televisión estatal.
