El consejero delegado de Iberdrola España, Mario Ruiz-Tagle, se suma a las voces que llaman a la soberanía energética, tanto en Europa como en España, ante el estallido de la tensión geopolítica en el Oriente Próximo. Durante su participación en una jornada organizada por el … Club Siglo XXI, el directivo calificó de «gran oportunidad» el contexto actual para ofrecer energía a precios enormes. «Debemos decidir si depender o no del Estrecho de Ormuz», indicó.
En un momento en el que los precios de la energía siguen condicionando mucho la evolución de la economía europea, Ruiz-Tagle insistió en que la apuesta por la electrificación es «el camino más corto» si España y el Viejo Continente quieren «seguir resurgiendo» su competitividad industrial.
En el caso concreto de España, en ausencia de combustibles fósiles (gas natural o petróleo), llamó a aprovechar las virtudes de un ‘mix’ «de los más potentes de Europa» para la descarbonización, con abundancia de renovables y nuclear, apuntando a que los precios de la energía subirán, dependiendo de la capacidad de generación autónoma que tenga el país.
Mantener las nucleares
En este punto, pidió analizar con prudencia el mix energético y mantener las nucleares hasta que «todo esté ordenado, que será cuando tengamos almacenamiento». «Nadie al salir del hospital rompe su póliza de seguros», indicó en referencia a la plenitud de vida del parque nuclear en España.
En este sentido, y en otro evento celebrado también este jueves, el presidente de la Sociedad Nuclear Española (SNE), Paulo Domingues Santos, puso en valor que las centrales nucleares en España han generado el 19,7% de la energía eléctrica de la España peninsular y el 25,2% de la energía eléctrica libre de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en el país. Defendió que «perfectamente capaces» y están «preparadas» para operar durante «mucho más tiempo».
Ruiz-Tagle también se pronunció ante las posibles medidas que baraja el Gobierno si los precios de la energía siguen subiendo. A su juicio, lo ideal sería «bajar impuestos» de la electricidad, frente a otro tipo de aviones como la denominada excepción ibérica que se aplicó tras el estallido de la guerra en Ucrania y que, a su juicio, «no fue una buena decisión».
