El dólar en Colombia no se negociaba a un precio tan bajo (3.655 pesos promedio) desde el 15 de junio del 2021, hace exactamente 55 meses; Ese día la tasa de cambio se situó en 3.626,02 pesos, según registros del Banco de la República.
La divisa en Colombia comenzó en 2026 cuesta abajo ya una velocidad que pocos anticipaban. En apenas dos semanas, la tasa de cambio ha roto uno tras otros niveles técnicos y psicológicos, acumulando una pérdida superior a los 90 pesos, hasta ubicarse sobre los 3,665 pesos. Ayer continuó su descenso marcando un mínimo intradía de 3,610 pesos, aunque luego al cierre se recuperó un poco.
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Para los analistas, el movimiento no es casual ni marginal: responde a una combinación de decisiones del Gobierno, expectativas de política monetaria, flujos extraordinarios de dólares y factores políticos que están reconfigurando el mercado cambiario en el corto plazo.
La advertencia es puntual y empieza a repetirse entre los operadores de este mercado: si estas fuerzas se mantienen y algunos riesgos se materializan, el dólar podría buscar niveles cercanos a los 3.500 pesos. Un escenario que, aunque puede aliviar presiones inflacionarias y abaratar importaciones, tiene costos evidentes para exportadores, sectores productivos y hogares que dependen de las remesas, que hoy recibirían muchos menos pesos por cada dólar enviado desde el exterior.
El movimiento del peso colombiano no tiene precedentes recientes por su velocidad y profundidad. Desde finales de diciembre, la moneda acumula una revaluación cercana al 4 por ciento, el mejor desempeño de América Latina en lo corrido de 2026, por encima del peso chileno, el peso argentino y el real brasileño.
“Estamos viendo un choque de oferta de dólares muy fuerte, no un debilitamiento estructural del dólar global”, resume Laura Sophia Fajardo, analista de divisas de Acciones & Valores. En su lectura, el mercado está reaccionando a flujos puntuales y extraordinarios que, al concentrarse en tan poco tiempo, generan caídas abruptas en el tipo de cambio.
Ese diagnóstico es compartido por varias estrategas: el peso se está apreciando más por exceso de dólares que por una mejora estructural de la economía colombiana. Y allí aparecen las cuatro razones fundamentales que explican el fenómeno.
Grandes monetizaciones
La primera fuerza —y la más inmediata— es la emisión histórica de deuda externa realizada por el Gobierno colombiano. El Ministerio de Hacienda anunció esta semana la colocación de 4.950 millones de dólares en bonos globales, la mayor en la historia del país, con vencimientos en 2029, 2031 y 2033, y un cupón promedio ponderado de 5,93 por ciento.
Si bien el Gobierno destacó el fuerte apetito de los inversionistas, con órdenes por más de 23.200 millones de dólares, y la participación de fondos de Reino Unido y Estados Unidos, atraídos por las altas tasas, lo cierto es que detrás del éxito de la colocación hay un efecto colateral inmediato: una entrada masiva de dólares que, al ser convertidos a pesos, inunda el mercado cambiario.
“El Gobierno está monetizando dólares a una velocidad muy alta. Solo esta emisión de casi 5.000 millones es un montón para arrancar enero”, advierte Felipe Campos, gerente de Inversión y Estrategias de Grupo Alianza. En su análisis, la magnitud de los recursos que están entrando equivale a una buena parte de las exportaciones del país en un año.
Campos va más allá y pone el foco en la distorsión: “Fácilmente, uno puede hablar de 300 pesos de caída del dólar explicados por estas monetizaciones recientes. Es una revaluación inducida por deuda, no por fortaleza estructural”.
El país vendió al mundo US$ 14.065 millones en productos del agro, alimentos y bebidas a noviembre. Foto:MinComercio
El propio mercado reconoce que Colombia está pagando tasas significativamente más altas que otros países de la región, incluso cerca de 100 puntos básicos por encima de Brasil, como compensación por la incertidumbre fiscal. Esa prima elevada atrae capitales… pero también refleja un mayor riesgo país.
Repatriación de inversiones
La segunda fuerza es, quizás, la más sensible y explosiva: la amenaza de una repatriación forzada de los recursos pensionales de millones de colombianos que los fondos privados (AFP) mantienen invertidos en el exterior. El Gobierno alista un decreto que obligaría a traer al país parte de esos recursos para financiar proyectos de infraestructura.
Se habla de montos que van desde 10.000 millones de dólares en un escenario parcial, hasta más de 50.000 millones si se considera que el total de las inversiones externas de los fondos supera los 262 billones de pesos.
“Ese solo anuncio crea una expectativa enorme de entrada de dólares. El mercado se anticipa”, explica Andrés Sánchez, miembro del equipo de Mercado de Capitales de Credicorp Capital. Para el estratega, incluso sin que el decreto esté expedido, la posibilidad de repatriación presiona el dólar a la baja al aumentar la oferta esperada de divisas.
Gobierno prevé traer $ 150 billones del ahorro pensional de los colombianos invertidos en el exterior Foto:El Tiempo
Felipe Campos es aún más gráfico: “Estamos hablando de una plata infinita para el mercado cambiario. Incluso traer 10.000 millones ya sería suficiente para imaginar niveles de dólar muy distintos. Hablar de todo el monto es una barbaridad”.
Para varios analistas, este factor es el que más inquieta, no solo por su impacto cambiario sino por las implicaciones de largo plazo sobre el ahorro pensional, la diversificación de riesgos y la estabilidad financiera.
Diferencial de tasas
El tercer elemento es el diferencial de tasas de interés entre Colombia y Estados Unidos, que vuelve a jugar a favor del peso. En diciembre, la inflación estadounidense se ubicó en 2,7 por ciento anual, en línea con lo esperado, y el mercado descuenta con una probabilidad cercana al 97 por ciento que el banco central de los Estados Unidos —la Reserva Federal— mantiene sus tasas en su próxima reunión.
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En contraste, en Colombia la inflación cerró 2025 en 5,10 por ciento, y el equipo técnico del Banco de la República ha sugerido un aumento de al menos 50 puntos básicos en la tasa de intervención.
“Eso vuelve a hacer atractivo el ‘carry trade’ hacia Colombia”, explica Andrés Sánchez. Es decir, los inversionistas traen dólares, los convierten a pesos y los invierten en activos locales con tasas más altas, fortaleciendo la moneda.
Laura Sophia Fajardo coincide en que este factor amplifica los movimientos: “Cuando el diferencial de tasas favorece al peso y coincide con choques de flujo, como las emisiones externas, el USD/COP puede caer de forma rápida y profunda”.
Equipo técnico del Emisor ha sugerido un alza de al menos 50 puntos en la tasa de intervención. Foto:John W. Vizcaíno
Ruido politico
El cuarto factor combina política local y apetito global por riesgo, señalan los consultados. En el frente internacional, se observa un renovado interés por los mercados emergentes, que favorecen monedas como el peso colombiano, el real brasileño o el peso chileno.
Pero en Colombia se suma un ingrediente adicional: el ruido de las elecciones de 2026. Algunas encuestas recientes y apuestas en mercados internacionales han incrementado la probabilidad percibida de un cambio político, lo que, paradójicamente, ha impulsado la demanda por bonos colombianos.
“Para un inversionista extranjero, recibir la semana con una emisión histórica pagando tasas muy altas y con una mayor probabilidad de cambio de gobierno es una combinación muy atractiva”, señala Felipe Campos. Ese flujo financiero fortalece el peso, aunque no necesariamente refleja una mejora en los fundamentales económicos.
Camilo Pérez, director de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, presenta un matiz: “De cara a las elecciones habrá más ruido e incertidumbre, y eso debería contener parcialmente esta revaluación. Hoy se conjugan tres fuerzas: la colocación de deuda, el tema político y un contexto global de dólar más débil”.
De cara a las elecciones habrá más ruido e incertidumbre, y eso debería contener algo la revaluación Foto:Jaime Moreno
siguiente nivel
Desde el análisis técnico, el quieto sostenido del rango 3.700–3.680 pesos abrió espacio para una extensión bajista hacia zonas no vistas desde 2021. El primer soporte relevante se ubica entre 3.600 y 3.580 pesos.
“Si se materializan nuevos flujos extraordinarios, no puede descartarse una prueba de niveles cercanos a 3,520 o incluso 3,500 pesos, aunque sería un escenario menos persistente”, advierte Laura Sophia Fajardo.
Para Juan David Ballén, director de Economía y Mercado de Aval Casa de Bolsa, el riesgo es que el dólar caiga a niveles “irracionales”, lo que podría “generar efectos negativos en el sector exportador y en los hogares que reciben remesas, abriendo incluso la puerta a una intervención del Banco de la República”.
Hogares, entre los más golpeados recibirían hasta 300 o 400 pesos menos por cada dólar. Foto:Sergio Acero. EL TIEMPO
El golpe
Aunque un bajo dólar tiene beneficios —menor inflación importada, alivio en el servicio de la deuda externa, importaciones más baratas—, Los analistas coinciden en que una revaluación forzada y basada en deuda tiene costos relevantes.
Los más golpeados serían los exportadores no mineros, que ya enfrentan márgenes estrechos, y los hogares que dependen de remesas, que hoy recibirían hasta 300 o 400 pesos menos por cada dólar frente a lo que obtendrían hace pocos meses.
“Este no es un círculo virtuoso”, insiste Felipe Campos. “No estamos viendo exportaciones fuertes, ni reducción de déficits, ni mejoras estructurales. Estamos bajando el dólar a punta de deuda, y eso es riesgoso”.
