Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), lanzó una de las advertencias más duras del sector empresarial sobre el rumbo económico y político del país. En entrevista con EL TIEMPO, el dirigente gremial cuestiona el manejo de las finanzas públicas, advierte sobre el deterioro de la confianza de los mercados y asegura que buena parte del afán del Gobierno por conseguir recursos estaría orientado a financiar una estrategia política de cara a las elecciones de 2026.
Según Mac Master, mientras el país enfrenta un déficit creciente y paga hoy las tasas de interés más altas de su historia en términos reales por su deuda, el Gobierno estaría priorizando el uso de recursos públicos en programas que, a su juicio, tienen un claro componente proselitista. “No puedo decir que haya compra de votos, porque no me consta, pero sin duda estamos viendo mecanismos que afectan la democracia”, afirma.
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El líder de los industriales también lanza alertas sobre el deterioro institucional, cuestiona el manejo fiscal del Ejecutivo y advierte que Colombia necesita con urgencia un plan de estabilización económica. “Si alguien sigue manejando el país como se está manejando hoy, Colombia no aguanta el 2026 o el 2027”, sostiene.
¿Cómo interpreta lo ocurrido esta semana con la colocación de deuda del Gobierno, cuando el mercado empezó a exigir tasas más altas ante el aumento del riesgo país?
El deterioro en el riesgo de Colombia responde a dos factores. Por un lado, el manejo de las finanzas públicas por parte del Gobierno y, por otro, las señales que se han enviado a los mercados. Colombia hoy está pagando las tasas más altas de su historia en términos reales y también las más altas entre los emisores comparables de la región. Eso nos llevó hace meses a levantar alarmas sobre el riesgo que estaba asumiendo el país. El Gobierno aparentemente pensó que el mercado siempre iba a comprar los papeles, sin importar el nivel de las tasas, pero ahora estamos viendo que ese límite existe. Hoy uno de cada cuatro pesos del presupuesto se destina al pago de intereses, y eso naturalmente preocupa a los mercados.
Gustavo Petro en la plaza de Bolívar Foto:Presencia
Es decir, el gobierno ignoró por completo las señales que se le enviaron desde distintos frentes…
Sin duda, las preocupaciones comenzaron cuando el país decidió renunciar a fuentes importantes de ingresos fiscales, especialmente en el sector de hidrocarburos. Luego vino la ruptura de la regla fiscal, que algunos en el Gobierno calificaron como una medida “neoliberal”, cuando en realidad era la promesa que Colombia hacía a los mercados de mantener unas condiciones responsables. A eso se suma el nivel actual del déficit, que supera el 7 por ciento del PIB, sin una senda clara de reducción. Eso mantiene alarmados a los mercados. Además, se han tomado decisiones como incrementos muy fuertes en las tasas ofrecidas para colocar deuda o emisiones privadas de gran tamaño. Todo esto envía señales de un gobierno desesperado por conseguir recursos. Pero lo más grave es que esos recursos no se están destinando a infraestructura, competitividad o inversión productiva. Se están gastando en burocracia, subsidios y programas que muchas veces tienen un claro componente político.
Dice que ese afán por conseguir recursos podría estar relacionado con el financiamiento de campañas o proyectos políticos hacia 2026…
Hay situaciones muy preocupantes. El caso de los equipos de atención de primaria en salud es uno de los más evidentes. Se dejaron de financiar hospitales, medicamentos y servicios de salud, pero se contrataron millas de personas para visitar casas. Se estima que hay cerca de 90.000 personas haciendo esas visitas. Muchas veces sin preparación profesional. Si encuentran a alguien enfermo, lo único que pueden hacer es remitirlo a hospitales o EPS que no tienen recursos. Eso muestra una estrategia donde el Gobierno está tratando de ganar respaldo ciudadano mediante programas que terminen teniendo un carácter claramente proselitista. Yo no puedo afirmar que haya compra de votos, porque no tengo pruebas, pero sí creo que estamos viendo prácticas que afectan la democracia. La participación del Gobierno en política, la financiación indebida de campañas o el uso de recursos públicos con multas electorales son fraudes a la democracia.
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Y en medio de esa situación y del deterioro de los principales indicadores, ¿qué puede esperar el país?
Nosotros hemos venido levantando alertas desde hace tres años. El Gobierno no solo las ha ignorado, sino que muchas veces ha tratado de presentarlas como si fuera oposición política. Pero a todos nos conviene que Colombia tenga finanzas públicas sanas. Lo que más me ha impresionado es que este Gobierno llegó con un discurso de inclusión y visibilización de poblaciones vulnerables, pero en la práctica sus principales decisiones han estado orientadas a apropiarse del presupuesto y de la burocracia.
Pacientes protestan frente al Cementerio Central por crisis del sistema de salud. Foto:Archivo Particular
¿De qué manera lo estaría haciendo?
El caso de la salud es un ejemplo muy claro. El presidente dice ahora que el Gobierno quiere comprar los medicamentos, lo que implicaría manejar negocios por unos 40 billones de pesos al año. Pero al mismo tiempo vemos que hay hospitales sin recursos y pacientes sin medicamentos. Otro ejemplo fue la colocación privada de deuda por 6.000 millones de dólares. Hoy existe preocupación porque nadie sabe con claridad quién fue el intermediario de esa operación y cuánto se pagó en comisiones, que podrían haber sido de cientos de millones de dólares. Todo esto muestra un proceso de captura del Estado. Hemos visto estatización, pero también captura de la contratación pública y del manejo de los recursos. Si alguien sigue gobernando el país de esta manera, con este manejo de las finanzas públicas y de la burocracia, Colombia no aguanta el 2026 o el 2027.
¿Cree que Colombia está entrando en un proceso de deterioro institucional?
Es una preocupación muy grande. En el libro que publicó recientemente, “La agenda de la desestabilización”, planteo precisamente que es extraño ver tantas situaciones ocurriendo al mismo tiempo. El Gobierno ataca a las Cortes, al Congreso ya distintas instituciones. Cuando el Congreso no aprueba una ley o un presupuesto, entonces se habla de consultas populares o de emergencias económicas. Eso rompe el equilibrio institucional. También vemos problemas en seguridad, tensiones diplomáticas y llamados permanentes a cambiar la Constitución. Todo esto parece orientado a debilitar las instituciones actuales. Por eso creo que es necesario levantar alertas sobre lo que está ocurriendo en Colombia.
Cuando el Congreso no aprueba una ley o un presupuesto se habla de emergencias económicas. Foto:Presidencia
¿Cómo afecta esta coyuntura política y electoral las decisiones empresariales?
El principal problema es que el propio Gobierno no ha trazado una senda de recuperación fiscal. El Marco Fiscal de Mediano Plazo no explica cómo se reducirá el déficit. Eso genera una enorme incertidumbre. Colombia necesita hoy un plan de estabilización que le permita mirar hacia adelante, pero no lo tenemos. Los empresarios ya pagan algunas de las tasas de tributación más altas del mundo, y aun así el Gobierno insiste en buscar más recursos sin resolver los problemas estructurales del gasto.
¿Qué papel deben jugar los gremios en esta coyuntura?
Históricamente nuestra agenda estaba concentrada en competitividad, empleo y desarrollo productivo. Pero en los últimos años hemos tenido que dedicar gran parte de nuestro esfuerzo a la defensa de las instituciones: la independencia de las Cortes, la labor de la Registraduría, la legalidad de los decretos de emergencia o el respeto por la separación de poderes.
Eso muestra el nivel de preocupación que existe. Sin instituciones sólidas no puede haber economía. Además, hoy los partidos políticos prácticamente no están cumpliendo ese papel, y los gremios han tenido que asumir parte de esa responsabilidad.
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¿Hay confianza en las instituciones encargadas de garantizar los procesos electorales?
Vemos un trabajo serio de la Registraduría y de otras entidades como la Procuraduría, la Contraloría y las altas cortes. Estas instituciones han actuado como un bastión de la democracia y de la Constitución frente a los ataques que han recibido. Afortunadamente todavía existen instituciones fuertes que están defendiendo el orden democrático.
Los inversionistas miran a Colombia cada vez con más cautela. ¿Qué señal debería enviar el Gobierno para recuperar la confianza?
Este Gobierno nunca ha estado interesado en enviar esas señales. Por eso creo que la discusión ya es sobre el próximo Gobierno. Quien llegue a la presidencia tendrá que enviar señales claras desde el primer día sobre cómo estabilizar la economía, recuperar la confianza y manejar variables críticas como el déficit fiscal, la seguridad y las relaciones internacionales. Colombia necesita demostrar que sigue siendo un país donde se puede invertir y trabajar.
Bruce Mac Master, presidente de la Andi y el presidente Gustavo Petro. Foto:César Melgarejo. EL TIEMPO / Presidencia
Si pudiera hablar hoy directamente con el presidente Petro, ¿qué mensaje le transmitiría el sector empresarial?
Le diría que ojalá ayudara a estabilizar la economía colombiana. Las decisiones desesperadas para atacar al sector empresarial o para concentrar más recursos en el Gobierno pueden producir algún beneficio político de corto plazo, pero terminarán causando un enorme daño a la economía del país. El llamado sería un pensar en el futuro de Colombia.
¿Cómo avanzan los acercamientos con Ecuador para resolver la tensión comercial?
Estamos trabajando muy de cerca con el empresariado ecuatoriano, con el que tenemos un alto grado de integración y unas relaciones históricamente muy buenas. Nuestra decisión es actuar de manera conjunta para convencer a ambos gobiernos de que los problemas de seguridad y diplomacia se tramiten en esos escenarios y no terminen afectando el comercio entre los dos países. Ya solicité una reunión con el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, porque creemos que es fundamental abrir canales de diálogo directos que permitan destrabar esta situación. Nuestro interés es ayudar a que se restablezca la normalidad en la relación bilateral y evitar que las tensiones políticas terminen afectando la actividad económica y el empleo en ambos países.
