El mundo del transporte de pasajeros se ve involucrado en otro escándalo que, en este caso, incluso le costó el cargo a Luis Pierrini, ahora exsecretario de Transporte. Es que cuatro cámaras empresarias salieron con todo a denunciar al grupo La Nueva Metropoluno de los operadores principales del AMBA, y lo acusan de quedarse con $ 30.000 millones, que deberían haber sido repartidos entre el resto de las empresas.
Esto terminó por completar un panorama que se desmoronó en pocos días para el futuro de Pierrini. Esta denuncia fue clave, pero lo cierto es que el exfuncionario sumó en poco tiempo un combo que jugó muy en contra de su continuidad.
Más allá del caso de La Nueva Metropol, a Pierrini se le vino encima, y no pudo atajar, otras cuestiones. Una de ellas, sin dudas, es el nuevo estallido de la aérea low cost Flybondique una vez más volvió a mostrar serios problemas para su funcionamiento, con cientos de demoras y cancelaciones que generaron inconvenientes a más de 25.000 pasajeros en un período clave como las vacaciones.
A esto se le debe agregar, además, que las licitaciones que estaban previstas para la compra de nuevas formaciones y la ejecución de obras para la mejora y modernización del sistema ferroviario no cumplieron los tiempos estipulados.
La avanzada sobre el comportamiento de La Nueva Metropol, dicen las fuentes consultadas por Clarín, fue la que colmó la paciencia del presidente Javier Milei, primero, y del ministro de Economía, Luis Caputo, después. Según la denuncia de las cámaras de multas de diciembre, esa empresa habría presentado entregas fraudulentas de los pasajes cobrados, una maniobra que le permitió acceder a subsidios que estaban muy por encima de lo que venían registrando. Esta situación se habría dado bajo las líneas que operan dentro del grupo La Nueva Metropol, es decir Grupo Metropol y Sargento Cabral.
El escrito que presentó en forma conjunta la Cámara del Transporte de la Provincia de Buenos Aires (CTPBA), la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (CETUBA), la Cámara Empresaria del Autotransporte de Pasajeros (CEAP) y la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Pasajeros de Buenos Aires (CEUTUPBA), apunta a una supuesta manipulación de los registros de viajes del sistema SUBE que habría generado un perjuicio multimillonario para el Estado por la mayor cantidad de subsidios que debía desembolsar.
El núcleo del conflicto gira en torno a la Resolución 45/2024 de la Secretaría de Transporte, publicada en noviembre pasado, que introdujo un cambio en el método para determinar las compensaciones tarifarias. Hasta ese momento, el cálculo se basaba principalmente en variables asociadas a la oferta del servicio, como los kilómetros recorridos o el consumo de combustible.
Con la nueva regulación, el criterio pasó a centrarse en la demanda efectiva: la cantidad de pasajeros transportados, medida a partir de los datos del sistema SUBE y del índice de pasajeros por kilómetro (IPK). Según lo establecido, la intención fue adecuar los subsidios al uso real del transporte y corregir distorsiones históricas presentes en el esquema anterior. Allí fue cuando La Nueva Metropol aprovechó para inflar –siempre según la denuncia de las cámaras- los “boletos” vendidos.
Solo para tener una idea de lo que implicaría esta maniobra, valen un caso. Las cámaras sostienen que en la línea 182, por ejemplo, se dio en la medición interanual un salto insólito del uso de la quinta sección (la más cara) que creció en octubre último un 1100%.
A la salida de Pierrini la empujó también la inacción para resolver este tema. Al Gobierno no le cayó bien la existencia de este caso, pero menos todavía que el Estado estuviera siendo estafado con los subsidios.
El último encuentro que las entidades mantuvieron con el ahora exfuncionario fue el martes pasado. Allí las cámaras no encontraron mayores respuestas pese a que era la segunda vez en 20 días que mantenían contactos. Para ese entonces, afirman las fuentes consultadas por Clarín, la suerte de Pierrini ya era cosa juzgada.
El primero de esos dos contactos últimos había sido el 26 de diciembre, cuando le enviaron un extenso documento donde detallaban los manejos que denunciaban de La Nueva Metropol. Luego, el 15 de enero, volvieron a hacerle llegar un escrito para ampliar el tema, pero además para expresar la sorpresa por la “escasa repercusión” que tuvo en la Secretaría de Trabajo la primera presentación.
Además, allí se la hizo saber al exfuncionario el malestar del sector por la no adopción “de medidas tendientes a impedir la continuidad de las maniobras descritas, ni a sancionar a las empresas denunciadas”. Ante esta falta de movimiento por parte del Gobierno, las cámaras ahora no descartan ir a la Justicia, aunque primero quieren darle cierto margen de acción al nuevo secretario de Transporte, Fernando Herrmann, que tendría la premisa de que uno de sus primeros pasos sea avanzar sobre este tema.
