Los veintiún ministros de Economía y Finanzas de la zona euro han acordado elegir al gobernador del banco central de Croacia, Boris Vujcic vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), en sustitución de Luis de Guindos, cuyo mandato concluye el 1 de junio. Será el responsable de supervisar la estabilidad financiera a las órdenes de la presidenta, Christine Lagarde.
Es la primera vez que un representante de uno de los antiguos países de la órbita comunista entra en el consejo de dirección del banco. Nacido en Zagreb en 1964, Vujcic es considerado un halcón moderado especialmente comprometido con el control de la inflación. Lleva trabajando desde 1996 en el Banco de Croacia, en el que ejerce como gobernador desde el 2012. Entre sus méritos está el de haber participado en el 2013 en las negociaciones de incorporación de Croacia a la UE.
Su nombramiento tiene una lectura positiva para España, que aspira a los puestos de más alto nivel en el BCE. Uno de los seis candidatos que el Eurogrupo ha manejado en su reunión de hoy era el portugués Mario Centeno, expresidente del Eurogrupo. Dentro del habitual equilibrio de poderes en las instituciones europeas, una vicepresidencia portuguesa habría restado opciones a una potencial presidencia española del BCE, dada la elevada cuota ibérica.
Un vicepresidente portugués habría reducido las opciones de España
La decisión de hoy supone también no seguir la recomendación del Parlamento Europeo, que había propuesto a Centeno y al aspirante letón. La designación del nuevo vicepresidente debe quedar confirmada por los jefes de Gobierno de los países de la zona euro, pero lo habitual es que cada uno de ellos respete la decisión de su ministro de Economía. El Parlamento Europeo puede poner objeciones y es probable que se queje de la creciente brecha de género en el consejo del BCE, con 25 hombres y solo dos mujeres. Sin embargo, no puede vetar el nombramiento.
Como estaba previsto, España se quedará desde junio sin representación en el BCE, al menos hasta que en el 2027 comience la pugna por los puestos clave y, sobre todo, por el más codiciado de todos, el de la silla de Lagarde. La falta de representación de España forma parte de los movimientos tácticos. El país, al igual que Alemania y Francia, se ha reservado en esta fase de las negociaciones y no se ha postulado a la vicepresidencia para optar a las posiciones más relevantes adelante. Los candidatos que estaban en liza este lunes procedían, aparte de Croacia y Portugal, de Finlandia, Lutiania, Letonia y Estonia.
Pablo Hernández de Cos es uno de los posibles candidatos mejor valorados
El año que viene vencen los mandatos de la presidenta del BCE y del economista jefe, Philip Lane, además de una de los consejeros, la alemana Isabel Schnabel. En esta ocasión, hay un posible candidato español bien posicionado para relevar a Lagarde. Se trata del exgobernador del Banco de España Pablo Hernández de Cos, actual director general del Banco de Pagos Internacionales. Una encuesta del Tiempos financieros entre economistas lo sitúan como el más valorado, empatado a votos con el holandés Klaas Not.
Tras la decisión de hoy del Eurogrupo, los elementos para el posicionamiento de España, Francia y Alemania ya están sobre la mesa. España tiene a su favor que no ha ocupado nunca la presidencia del BCE y que, con la marcha de Guindos, se queda sin presencia desde junio en el consejo de la institución, cuando por peso económico le corresponde un puesto. Además, la economía española es la que más crece de la zona del euro, por lo que el momento de alcanzar una presidencia resulta propicio. Sin embargo, Hernández de Cos, de ser el candidato, agravaría la brecha de género en la institución.
Por Alemania podrían concurrir el actual presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, o la consejera del BCE Schnabel, que pese a concluir el mandato se ha mostrado interesada en suceder a Lagarde. A diferencia de Francia, Alemania tampoco ha tenido nunca presidente del BCE. Y al igual que España, se quedará sin presencia en el consejo del BCE en unos meses, en su caso cuando Schnabel deje el cargo.
