El oro, activo refugio por excelencia apreciado por su estabilidad, se ha convertido en los últimos días en un activo tremendamente volátil, como si se tratara de una inversión de alto riesgo especulativa. ¿O es que también hay algo de eso?
El metal amarillo ha protagonizado una fuerte caída desde el pasado fin de semana. Desde sus récords del pasado 29 de enero, se ha depreciado un 15%. La plata, también en niveles históricos, ha sufrido un desplome todavía más pronunciado, con un resbalón del 30% en pocos días. La onza de oro se situaba el lunes en 4.600 dólares, después de rondar los 5.500 la semana pasada.
Cristophe Hautin, gestor en Allianz Investors, considera que la corrección es fruto de un llamado efecto warsh : no es una casualidad que la cotización de esos metales comenzó al trascender el nombre del candidato elegido por Donald Trump para presidir la Reserva Federal (Fed). “Las subidas anteriores tuvieron que ver con la incertidumbre geopolítica, sin duda. Además, es probable que la debilidad del dólar haya influido. El hecho de que tengamos claridad sobre el nuevo presidente de la Fed, que tiene un perfil que parece un poco más tranquilizador para los inversores de lo que podríamos haber esperado de la Administración Trump, ha causado esta bajada, considera.
Trump creará un fondo de reservas estratégicas de minerales para no depender de China
A este factor hay que añadir que muchos inversores optaron por tomar beneficios y que, cuando el dólar se aprecia (como ocurrió en las últimas horas) entonces el oro se devalúa (y viceversa). Kevin Warsh, a diferencia del otro candidato Kevin Hassett parece más prudente en política monetaria. Si los inversores perciben que los tipos de interés tardarán más tiempo en bajar, el costo de oportunidad de mantener oro aumenta, por lo que el mercado prefiere activos que sí generen intereses, como los bonos.
De distinta opinión, mucho más técnica, Garrett Melson, estratega de carteras en Natixis IM Solutions: “Los precios que suben en un espacio relativamente ilíquido crean aglomeraciones de tal magnitud que dejan al activo vulnerable a los pequeños pinchazos”, expone. “Las espectaculares caídas del oro y la plata no son consecuencia de una reevaluación fundamental de las perspectivas, las ramificaciones de la elección del presidente de la Reserva Federal, la confianza en el dólar o cualquier otra narrativa. Se trata de las secuelas de una operación impulsada técnicamente por un impulso masivo”.
Hablando de impulso, cabe destacar que ayer el Ibex anotó un nuevo récord histórico al superar la cota de los 18.000 puntos. Con estos datos, el índice acumula un alza del 3,2% este año. En 2025, el selectivo se revalorizó cerca de un 50%, al galope de los valores bancarios, que duplicaron sus cotizaciones. El rally de la bolsa española dura desde hace unos tres años al situarse finalmente por encima de los valores que tenía antes de la crisis del 2008.
En todo caso, los metales están en el centro no sólo de las inversiones, sino de la geopolítica industrial. La Administración Trump planea destinar cerca de 12.000 millones de dólares para crear una reserva estratégica de tierras raras. La Casa Blanca confirmó ayer el inicio del Project Vault (Proyecto Bóveda), que se financiaría con un préstamo de 10.000 millones de dólares del Banco de Exportación e Importación de EE.UU. y cerca de 1.670 millones de capital privado. Los minerales en la reserva ayudarían a proteger a los fabricantes de automóviles, electrónica y otros bienes frente a cualquier interrupción en la cadena de suministro, en particular de China.
