La oposición de los agricultores europeos al acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países del bloque Mercosur (Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay) ha sido tan ruidosa en los últimos años que ya casi parece que se trata de una entente únicamente agrícola, … cuando lo cierto es que afecta a todos los sectores de la economía europea. De hecho, el pacto creará el espacio de libre comercio más grande del mundo hasta la fechacon más de 700 millones de consumidores, y tendrá consecuencias geopolíticas sísmicas, ya que supone una clara victoria para el multilateralismo en un mundo cada vez más fragmentado en bloques.
Concretamente, el documento que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, firmará en Paraguay la próxima semana eliminar los aranceles para el 93% de los productos que las empresas europeas exportan al Mercosur, una región que actualmente tiene las tasas de importación más altas del mundo. Esto significa que la industria automovilística comunitaria podrá vender en ese mercado sin pagar el 35% de arancel que soporta actualmente, y lo mismo vale para la maquinaria industrial (14-20% de arancel), la industria química (18%) o la farmacéutica (14%).
Esto ahorrará a los importadores más de 4.000 millones anuales en impuestos y se traducirá en un aumento de las exportaciones al bloque que Bruselas calcula en un 40% ‘extra’ para 2040 (el año en que se habrá culminado la liberalización arancelaria), lo que a su vez redundará en un alza del 0,05% en el PIB de los Veintisiete en el mismo período. En el caso de España, el Ministerio de Economía estima que para 2040 las ventas al otro lado del Atlántico se habrán incrementado en un 37% gracias al pacto, con un aumento del 0,23% en términos de PIB y del 0,11% en empleo generado. De hecho, todas las proyecciones anticipan que nuestro país será de los más beneficiados, debido a los lazos culturales y la implantación de las empresas españolas en el continente sudamericano. Valga este dato, y es que Paraguay, Uruguay, Brasil y Argentina concentran el 13% del stock de inversión directa española en exterior. equivalente a más de 100.000 millones de euros.
Europa conquista Sudamérica
El pacto da a las empresas europeas acceso preferente a prácticamente el 100% del producto interior bruto de Latinoamérica
Como ya se ha avanzado, a esto se une el beneficio en términos políticos. Hay que recordar que cuando las dos partes iniciaron las negociaciones, allá por el año 2000, el 25% de las importaciones de Mercosur provenían de la UE, mientras que China era un socio minoritario, con una cuota de apenas el 5%. Sin embargo, en estos veinticinco años, y mientras las discusiones bilaterales se estancaban por las reticencias de algunos capitales europeos -sobre toda Francia, por la presión de sus agricultores-, China ha adelantado al Viejo Continente y se ha convertido en el primer proveedor del bloque.con una cuota del 27%, mientras que la UE ha quedado relegada al segundo puesto, con un 19%.
El caso es que la eliminación de aranceles puede cambiar el equilibrio de fuerzas, ya que acercará Sudamérica a Europa y, por extensión, a las tesis de la integración económica y el comercio basado en reglas, a la vez que la aleja de la influencia de China y los EE.UU. De hecho, una vez que la alianza con Mercosur esté en vigor, el Viejo Continente tendrá acceso en condiciones preferentes al 97% del PIB latinoamericano, muy por encima de la tasa de cobertura de los EE.UU. (44%) y China (14%).
El campo teme pagar la factura
Sin embargo, nada de esto ha servido para convencer a Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría, que ayer votaron en contra de la ratificación del texto por el daño que puede causar a sus agricultores. No suponen un problema el café o la soja, pero sí la carne de vacío y aviar, el azúcar, el etanol, la miel o el arroz, dado que son bienes que también se producen en Europa y Sudamérica pueden exportar de forma masiva (ya un precio mucho menor). Bien es cierto que estos productos estarán sujetos a cuotas de importación (cantidades máximas que entrarán libres de arancel) muy exigentes. (en el caso del vacío equivale al 1,2% del consumo europeo anual)pero esto no ha aplacado la furia del campo.
Tampoco han surtido efecto los recientes esfuerzos de la Comisión, que en un intento infructuoso por sacar los tractores de las calles, en las últimas semanas ha añadido nuevas cláusulas de salvaguardia al texto, como un mecanismo para reactivar los aranceles cuando los precios de determinados productos se desplomen en Europa, y se ha comprometido a reforzar el control de las importaciones para asegurarse de que los productos que llegan desde el otro lado del Atlántico no contienen pesticidas, hormonas y otras sustancias prohibidas en la UE.
