En el mismo día que Donald Trump llega a Davos para certificar en la que posiblemente es la peor crisis entre Europa y su aliado estadounidense, los eurodiputados del Parlamento Europeo mandan una pésima señal a Bruselas. La Eurocámara ha votado hoy impugnar el acuerdo comercial recientemente firmado con el bloque del Mercosur ante la justicia comunitaria, algo que podría retrasar su aplicación hasta dos años cuando la UE necesita desesperadamente nuevos socios comerciales.
La presión de los tractores aparcados durante estos días de pleno frente a la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo ha sido efectiva y al final, la resolución para recurrir el acuerdo ante el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) ha sido aprobada por 334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones. Es decir, solo diez votos de diferencia.
Ruptura con la Eurocámara
La Comisión Europea podría decidir aplicar igualmente el acuerdo de forma provisional
Lo que ha sucedido este miércoles en el pleno ha sido un ejercicio de filibusterismo parlamentario. Los partidarios argumentan que lo hacen porque tal y como está formulado el acuerdo no cumple los tratados comunitarios, en concreto, quieren que se pronuncie sobre si el acuerdo puede aplicarse antes de su ratificación plena por todos los Estados miembros y si sus disposiciones afectan a la capacidad de la UE para establecer políticas medioambientales y de salud para los consumidores.
El Tribunal suele tardar unos dos años en emitir cuentos dictámenes, y por lo tanto, la votación de la Eurocámara sobre el acuerdo, prevista para mayo o abril, se pospondría también estos dos años. La Comisión Europea podría decidir aplicar igualmente el acuerdo de forma provisional hasta la ratificación mientras el juez delibera, pero esto supondría una ruptura frontal de las decisiones entre Bruselas y la Eurocámara.
“No tiene sentido ir a la Corte. ¿Vamos a ir a la guerra por cada acuerdo comercial que tenemos? Aunque estés en contra del Mercosur, pro favor, vota en contra”, pidió anoche la eurodiputada socialdemócrata belga Kathleen Van Brempt ante un grupo de periodistas europeos.
