Tras varios días de relativa estabilidad en los precios de las materias primas y los mercados bursátiles, hoy los parques vuelven a amanecer con saltos acrobáticos que no son un buen presagio para la economía global. Es una reacción esperada frente al recrudecimiento de la … guerra en el Golfo Pérsico, que en las últimas horas ha dado un salto cualitativo con ataques directos sobre infraestructuras energéticas, que cada vez más las partes consideran objetivo un militar legítimo. Correlativamente, hoy el gas y el crudo protagonizan uno de sus mayores ‘rallys’ desde que empezara esta crisis.
El barril de petróleo Brent -el de referencia en Europa- ha dejado atrás el entorno de los 100-102 dólares, que en los últimos días se había convertido en un valor ‘normal’ -antes de la guerra el precio rondaba los 70 dólares- y supera la barrera de los 114 dólares, una subida del 6,17% con respecto al cierre de la Bolsa ayer. Por su parte, el barril West Texas Intermediate (WTI), que es referencia en los EE.UU., se negocia en los 97 dólares, un desempeño del todo inusual si se tiene en cuenta que antes del conflicto rondaba los 60 dólares.
Sea como fuere, la alza más sensacional esta mañana es la del gas natural, con un salto del 23% en apenas un día en el mercado holandés, que es el que marca el precio en Europa. El megavatio ya cotiza por encima de los 67 euros; Como ya explicó ABC, se trata de cifras que superan con creces las de aquellos meses críticos de 2022, cuando en nuestro país se tuvo que aplicar la excepción ibérica para reducir la factura energética de los hogares tras el estallido de la guerra en Ucrania.
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Pilar de la Cuesta y Pablo Muñoz.
Como ya se ha avanzado, esta enésima escalada en la cotización de las materias energéticas sigue al recrudecimiento de los combates en el Golfo Pérsico. Todo empezó durante la tarde de ayer, cuando Israel anunció que había atacado South Pars, un yacimiento de gas que es -de lejos- el mayor del mundo y, no menos importante, territorio compartido entre Irán y Catar, aunque el bombardeo se produjo en unas instalaciones al sur del país persa.
Irán respondió con una advertencia a la población civil que reside cerca de las instalaciones petroleras de las monarquías del Golfo para que evacuaran, un aviso al que siguió el bombardeo de Ras Laffan, una infraestructura de producción y exportación de gas natural en Catar, además de otras ofensivas, entre ellas el bombardeo de un almacén de crudo en Riad (Arabia Saudí).
Este incremento de ataques contra nodos, terminales, plantas gasistas y almacenes preocupa especialmente al mercado, por los daños a largo plazo. Hace cinco días los EE.UU. ya azuzaron el avispero al atacar la isla de Jark, corazón de la infraestructura iraní y terminal por la que pasa el 90% del crudo de ese país. Según el presidente estadounidense, Donald Trump, la ofensiva se centró en objetivos exclusivamente militares y evitó ‘ex profeso’ dañar cualquier infraestructura energética en la isla, de apenas 24 kilómetros cuadrados. «Por decencia», dijo el magnate americano, su aviación evitó atacar la terminal petrolífera, en lo que supuso un claro aviso a Teherán para que cese los ataques en el estrecho de Ormuz y reabra la ruta marítima.
