Por Juan Francisco Aguilar*
La Inteligencia Artificial (IA) ha dejado de ser un tema meramente tecnológico para convertirse en una prioridad estratégica de liderazgo. De cara a 2026, el verdadero diferenciador entre las organizaciones que generan valor sostenible y aquellas que queden rezagadas no será únicamente el acceso a modelos avanzados, sino la capacidad del C-level para tomar decisiones estratégicas, coordinar a la organización y transformar la IA en una ventaja competitiva.
De acuerdo con diversas consultoras, hacia 2026 la IA dejará de evaluarse por el número de pilotos implementados y comenzará a medirse por su impacto operativo y financiero. La integración estructural de la IA en la toma de decisiones empresariales requerirá que el liderazgo ejecutivo asuma un rol activo en la definición de prioridades, la asignación de inversiones y la alineación estratégica.
En este contexto, destacan dos tendencias claves que marcarán el rumbo de las organizaciones:
1. Gestión de datos: La columna vertebral de la innovación en IA
La ventaja competitiva de las organizaciones dependerá de su capacidad para gestionar datos confiables, accesibles y gobernados, integrándolos en procesos clave con métricas claras de retorno. El avance en IA estará impulsado por la habilidad de gestionar, enriquecer y activar datos, apoyándose en plataformas diseñadas para integrar fuentes diversas y proteger los activos derivados. En la era agéntica, los datos evolucionarán de ser simples insumos para modelos a convertirse en activos dinámicos que habiliten conocimiento en tiempo real, formando una capa esencial para los sistemas de IA del futuro.
Por ello, los tomadores de decisiones deben elevar la gestión de datos a una prioridad estratégica, respaldada por inversión, patrocinio ejecutivo y objetivos medibles que aseguren un retorno tangible.
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2. Marcos de gobernanza: Liderando en un ecosistema dinámico
En un entorno de rápida evolución, el liderazgo ejecutivo debe impulsar modelos operativos estructurados, con marcos sólidos de gobernanza, supervisión humana y rendición de cuentas.
Estos marcos no solo garantizarán la transparencia y la trazabilidad en las decisiones asistidas por IA, sino que también mitigarán riesgos regulatorios, operativos y reputacionales, asegurando que la IA se convertirá en un activo estratégico y no en un pasivo.
En 2026, el liderazgo no se medirá por quién adoptará primero la IA, sino por quién logrará gobernarla con visión estratégica y conectarla de manera efectiva con su modelo de negocio. Las organizaciones cuyos equipos directivos actúan hoy con disciplina operativa y un enfoque claro estarán en posición de capitalizar la IA como una palanca de competitividad sostenible.
Aquellas que no lo hagan, descubrirán, quizás demasiado tarde, que la falta de liderazgo en IA no solo fue una oportunidad perdida, sino un factor que las dejó fuera del juego. El momento de actuar es ahora, y el liderazgo será el verdadero motor del éxito en la era de la Inteligencia Artificial.
Sobre el autor:
*Juan Francisco Aguilar es Director General Dell Technologies México.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.
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