Los talleres mecánicos españoles se enfrentan a un doble desafío: la falta de profesionales cualificados y la rápida transformación tecnológica del automóvil. La electrificación del vehículo, la digitalización de los sistemas y la creciente complejidad técnica de los nuevos modelos están cambiando el perfil del trabajador que … demanda el sector. Sin embargo, el relevo generacional no avanza al mismo ritmo.
Según estimaciones del sector, existe un déficit de alrededor de 15.000 profesionales en el ámbito de la reparación y mantenimiento de vehículos en España. La escasez de técnicos no es nueva, pero se ha intensificado en los últimos años por la combinación de varios factores: jubilaciones, menor incorporación de jóvenes al oficio y una creciente sofisticación tecnológica en los vehículos.
Problema estructural
«Es uno de los problemas más preocupantes del sector y no responde a una situación coyuntural, sino estructural», explica Francisco Roca, vicepresidente de la Confederación Española de Talleres de Reparación de Automóviles y Afines (Cetraa). Desde hace años –señala– la demanda de técnicos cualificados supera con creces la capacidad del mercado laboral para incorporarlos. Las consecuencias empiezan a ser visibles en muchos negocios. Talleres con cartera de clientes suficiente ven limitada su capacidad de crecimiento por no encontrar personal cualificado, lo que se traduce en listas de espera más largas y mayor presión sobre los equipos.
Cetraa ya advertía hace varios años de la falta de profesionales en los talleres españoles y ha impulsado diferentes iniciativas para atraer talento. En el marco de la feria educativa AULA, por ejemplo, la organización realizó una encuesta a 750 estudiantes que reveló que el 67% se plantea trabajar en el sector del taller y el 94% considera que se trata de una profesión con futuro. Sin embargo, esa percepción positiva no se aún se traduce en una incorporación suficiente de jóvenes al mercado laboral. El problema se agrava por el envejecimiento de las plantillas. La edad media de los profesionales está en torno a los 45 años, y una parte significativa de ellos se halla cerca de la jubilación. Más del 11% de los trabajadores se retirará en los próximos cinco años y cerca del 24% lo hará en la próxima década. En algunas especialidades la situación es aún más acusada. En el caso de chapistas y pintores, la edad media ronda los 50 años y se estima que más del 37% se jubilará en los próximos diez años.
A esta escasez de profesionales se suma una transformación profunda del oficio. El automóvil actual es cada vez más tecnológico y exige nuevas competencias. Los vehículos incorporan sistemas electrónicos complejos, conectividad, sensores, software y nuevas motorizaciones híbridas y eléctricas. «La electrificación, la digitalización y la automatización de los vehículos están suponiendo un cambio estructural en las competencias requeridas más allá del conocimiento mecánico tradicional –señalan desde la Asociación Española de Proveedores de Automoción (Sernatuo)–. El trabajo en el taller se apoya cada vez más en herramientas digitales que permiten identificar fallos mediante sistemas electrónicos y plataformas de diagnóstico». Desde la asociación advierten de que la escasez de técnicos cualificados puede afectar a la competitividad de toda la cadena de valor de la automoción. La falta de talento puede provocar retrasos en proyectos de innovación y dificultades para desplegar soluciones de Industria 4.0.
pieza decisiva
En este contexto, la Formación Profesional se ha convertido en una pieza clave para garantizar el relevo generacional. Algunos centros educativos se han especializado en adaptar sus programas a la transformación tecnológica que vive la automoción. Es el caso del Centro de Formación Profesional Profesor Raúl Vázquez, en Madrid, considerado uno de los centros de referencia en España en formación especializada en automoción. Según explica su director, José Luis Benítez Navarro, el interés por estos estudios ha aumentado en los últimos años, especialmente. «La demanda ha crecido considerablemente, sobre todo en los grados superiores», señala. Aproximadamente el 70% de los alumnos que cursan ciclos de automoción encuentra trabajo tras finalizar su formación. Incluso hay empresas que contratan alumnos de primer curso antes de que terminen el ciclo», explica Navarro. La relación con el tejido empresarial es uno de los factores que explican esta inserción laboral. El centro mantiene convenios con talleres y empresas de automoción que participan en la formación práctica de los estudiantes y, en muchos casos, terminan incorporándolos a sus plantillas. Además, el centro ha adaptado sus instalaciones para responder a los cambios tecnológicos del automóvil.
El sector estima que existe un déficit de alrededor de 15.000 profesionales
A pesar de estos avances, expertos del sector coinciden en que aún existe distancia entre la velocidad a la que evoluciona la tecnología del automóvil y la actualización de los programas formativos. Desde el ámbito educativo y empresarial se insiste en reforzar áreas como la electromecánica, el diagnóstico electrónico o el manejo de herramientas digitales. «Necesitamos además que los profesores puedan realizar estancias profesionales en empresas para conocer de primera mano la evolución tecnológica del sector», apunta Navarro. En este escenario, algunas compañías lanzan sus propios programas de formación. La cadena Midas, por ejemplo, ha impulsado su programa Centro de Talento, un modelo que una especialización técnica, desarrollo profesional y experiencia práctica. El programa incluye itinerarios en mecánica general, electromecánica, vehículos híbridos y eléctricos o nuevas soluciones de movilidad. Además, ha diseñado un plan de carrera de tres años orientado a formar electromecánicos especializados en electricidad aplicada al automóvil y sistemas avanzados.
Retos económicos
La transición hacia el vehículo electrificado plantea también retos económicos para los talleres. Un tamaño más alto medio puede necesitar entre 12.000 y 15.000 euros para adquirir herramientas específicas destinadas al mantenimiento de vehículos electrificados. A ello se suma el coste de la formación del personal, que se sitúa entre 1.500 y 1.700 euros por técnico.
En este contexto, organizaciones empresariales y centros formativos coinciden en la necesidad de impulsar una estrategia conjunta para atraer talento joven. Entre las propuestas de Cetraa figura un paquete de 20 medidas que incluyen reforzar la promoción de la FP desde etapas tempranas, adaptar los contenidos formativos a las necesidades reales del taller, ampliar el número de plazas disponibles, impulsar la FP Dual y mejorar la formación en diagnóstico electrónico y vehículos electrificados.
