A través de la voz podemos detectar indicios de enfermedades y su análisis puede ser una forma de realizar diagnóstico médico. Para profundizar en esta cuestión, desarrollar e implementar biomarcadores vocales que puedan aplicarse en el ámbito sanitario, se ha impulsado la Acción COST europea eVoiceNet.
El profesor del TecnoCampus Marcos Faúndez Zanuy ha sido designado como uno de los dos miembros en representación de España que formará parte del Comité de Gestión (Management Committee) de eVoiceNet, un proyecto estratégico orientado a impulsar el desarrollo y la implementación de los biomarcadores vocales en el ámbito de la salud.
La acción, denominada European Network to Advance the Development and Implementation of Vocal Biomarkers (COST Action CA24128), reúne a una amplia red internacional de especialistas con el objetivo de afrontar los principales retos técnicos, clínicos, éticos y regulatorios que actualmente dificultan la incorporación de esta tecnología a la práctica sanitaria.
Detectar patologías en la voz
Tal como explica Faúndez, el uso de la voz como indicador médico no es una idea nueva, pero sí ha adquirido una nueva dimensión gracias a los avances recientes en inteligencia artificial y procesamiento de la señal. “La voz se utiliza desde hace muchos años para detectar patologías, sobre todo porque es una herramienta no invasiva y muy rica en información”, señala. “A diferencia de otras pruebas, no requiere ninguna intervención ni equipamiento complejo, y esto la hace especialmente atractiva para un uso clínico amplio”, añade.
Los biomarcadores vocales se basan en características de la voz, además de sonidos respiratorios como la tos o la respiración, que pueden estar asociados a diversas condiciones médicas. “No solo analizamos cómo suena la voz, sino también qué dice la persona y cómo lo dice”, explica el profesor. En este sentido, apunta que determinadas patologías, como el Parkinson, pueden afectar al vocabulario, a la fluidez verbal oa la capacidad de mantener un ritmo regular en el habla, elementos que se pueden medir y analizar de manera objetiva.
Estos indicadores tienen un potencial especial en el estudio de trastornos neurológicos, respiratorios, de salud mental o enfermedades sistémicas. “Cuando hablamos de enfermedades del cerebro, a menudo trabajamos con indicadores indirectos, porque no siempre existe un marcador biológico claro que se pueda obtener con una prueba simple”, remarca Faúndez. “La voz permite acceder a información que, de otro modo, es difícil de medir de forma continua y accesible”, destaca.
A pesar de su potencial, el campo todavía presenta importantes carencias, especialmente en lo que se refiere a la falta de estándares y protocolos comunes. “Actualmente, cada grupo y cada país trabaja a su manera, y no existe un procedimiento claramente establecido”, advierte. Precisamente por ello nace eVoiceNet, con la voluntad de poner en común conocimiento y experiencias y definir pautas compartidas para el análisis de biomarcadores vocales en función de cada patología. “No se trata tanto de imponer un único método, sino de ofrecer recomendaciones y criterios que ayuden a trabajar mejor y de forma comparable”, puntualiza.
Fomentar la cooperación europea
Como Acción COST, eVoiceNet no financia equipamientos ni personal, sino que se centra en fomentar la cooperación europea a través de reuniones, talleres, escuelas de verano y estancias de investigación de corta duración en laboratorios de otros países. “El principal valor es el networking, que permite estar en contacto con investigadores de muchos países y aprender directamente de sus metodologías”, explica Faúndez. “Este intercambio es clave para evitar trabajar de forma aislada y para acelerar la aplicación real de los resultados”, subraya.
La reunión inaugural del proyecto se celebró el pasado mes de octubre y, durante los próximos meses, se definirán las principales líneas de actuación y el calendario de encuentros.
