A raíz de los informes Draghi y Letta, el consenso en Europa avanza hacia una mayor simplificación de la regulación e intentar que el Viejo Continente recupere competitividad frente a Estados Unidos. Esto también aplica al sector financiero, que, en el 32 Encuentro del … Sector Financiero Organizado por ABC y Deloitte, ha insistido en la necesidad de tener una regulación y supervisión más eficientes para poder mirar de tú a tú a sus competidores en otras partes del mundo.
Alejandra Kindelán, presidenta de la Asociación Española de Banca (AEB)ha destacado que Europa necesita «más integración, derribar las barreras del mercado único, y simplificación», al tiempo que añadía que siguen teniendo «un entramado regulatorio muy complejo. No pedimos bajar los requerimientos de capital sino que no sigan subiendo. Tenemos 90.000 páginas de regulación financiera».
El dirigente de la patronal bancaria ha insistido mucho en la necesidad de hacer más Europa y que para ello se requiere «completar la unión bancaria», mediante la implantación de un fondo de garantía de depósitos únicos, algo que llevan años reclamando las entidades ya lo que también apuntan los supervisores pero que no termina de salir adelante. «Es el momento de los valientes», ha incidido.
Antonio Romero, director general de la CECAla patronal de las antiguas cajas de ahorros, ha refrendado ese mensaje: «La simplificación es una prioridad absoluta. Que nadie dude de que la regulación es un problema para la competitividad en Europa. Hay que reducir la complejidad, hay que reducir cargas regulatorias que lastran la capacidad del sector de proveer recursos a la economía». Al mismo tiempo, ambos dirigentes han recalcado que «el sector bancario español enfrenta los retos actuales desde una posición de fortaleza»; se refieren tanto al reto de la tecnología, con la inteligencia artificial (IA) a la cabeza, como a los riesgos geopolíticos, con la guerra de Irán ahora de plena actualidad.
A nivel de entidades individuales, Francisco Botas, consejero delegado de abancaha sido de los más vocales en este aspecto. «La hiperregulación no se entiende muy bien», ha explicado, para añadir que la maraña de normas hace que el sistema no sea eficiente y que exista «duplicidad supervisora y no coordinación».
A su juicio, esto es algo que «hay que atajar» cuanto antes, no para poder mejorar las cuentas de resultados de las entidades financieras sino para poder competir mejor en el mundo. Botas sí que cree que se están dando pasos en Europa hacia una mayor simplificación y eficiencia para el sector, igual que ha mencionado Íñigo Martos, CEO de Banco Alemán en España.
El responsable del banco alemán ha puesto de ejemplo de buena voluntad una visita a España el pasado año de la comisaria de Servicios Financieros de la Comisión Europea, Maria Luís Albuquerque, que mencionó que la banca tenía una regulación que venía de la crisis financiera y que aquello debía evolucionar. «La regulación en materia de inversión tiene que unificarse», ha dicho, ya que no es posible que en cada país se apliquen normas de diferente manera.
«La regulación bancaria en general se tiene que unificar y simplificar. Hay que ser conscientes de que el 70% de la financiación que se da es de los bancos, y el 30% procede de los mercados de capitales, al contrario que en Estados Unidos. Esto tiene que ver con cómo somos capaces de bombardear la sangre en el sistema europeo», ha comentado,
De izquierda a derecha (arriba): el director general de la CECA, Antonio Romero; la presidenta de la AEB, Alejandra Kindelán; el presidente del ICO, Manuel Illueca; y Pablo Zalba, socio de Deloitte. Abajo a la izquierda, Peio Belausteguigoitia, country manager de España de BBVA; Ignacio Julián, director general de Banco Santander España; y Gerard Sanz, socio de Deloitte. Abajo a la derecha, Ainhoa Jáuregui, consejera delegada de Cecabank.
(Isabel Permuy)
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Estos pronunciamientos contrastan con cómo se pronunció en la jornada de ayer el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, quien criticó indirectamente a los bancos por quejarse de los requerimientos de capital que recoge la regulación. De Guindos defendió que los requerimientos de capital «son una ventaja absoluta para la banca y no están limitando en absoluto la concesión de crédito. Hay que simplificar la regulación, sí, pero sin desorden, que sería muy negativo».
Ainhoa Jáuregui, consejera delegada de Cecabank, ha sido otra de las voces más críticas hacia la enorme regulación que atenaza al sector financiero europeo. «Recibimos con buenas noticias el anuncio de la simplificación, venimos de unos años en que la presión regulatoria cada vez es más fuerte. Esperamos que esta simplificación no se traduzca en un nuevo cambio continuo para simplificar porque una de las cosas más importantes es tener un entorno regulatorio estable. Los cambios continuos suponen un esfuerzo muy relevante para las entidades. Pedimos un entorno de estabilidad», ha explicado, para añadir que también reclaman que se cuente con el sector en ese proceso de revisión de las normas.
La transformación de la IA
La directiva se ha referido también a otra de las temáticas que han copado las intervenciones en el foro, la inteligencia artificial: «La IA es una tecnología que todos tenemos claro que ha explotado y estamos utilizando». Y de ello han hablado precisamente los dos mayores bancos españoles, el Santander y el BBVA.
Ignacio Juliá, CEO de Banco Santander España, ha desvelado que están en un proceso con muchos proyectos piloto relacionados con la IA y que «se empieza a ver la luz al final del túnel» en el sentido de que ya es una realidad con aplicaciones prácticas al negocio. «Nos va a permitir facilitar mucho más las ventajas competitivas que ya tenemos, como la capilaridad que tenemos con la red de oficinas y la cercanía al cliente», ha comentado. «La IA nos va a ayudar a pegar un salto para competir y poder crecer. Es una oportunidad estratégica y queremos aportar ahí mucha fuerza», ha insistido el ejecutivo, para quien el reto está en introducir la tecnología «en el ADN de la organización».
Asimismo, Juliá ha destacado el enorme proceso de transformación en el que están inmersos en el Banco Santander, y que él lidera en España, para reorganizar todo el banco, convertirlo en una entidad mucho más unificada, con procesos más simplificados, todo ello para ahondar en el crecimiento global. La IA, así, es una de las patas de las que se servirá el banco en su nuevo plan estratégico recientemente presentado.
Peio Belausteguigoitia, country manager de España de BBVAha comentado también la oportunidad que se presenta para el sector gracias a la IA. «Todos de alguna manera hemos visto ejemplos claros de cuán transformacional puede ser la IA en cada una de nuestras industrias, pero lo hemos visto ya en ejemplos concretos», ha dicho. Con todo, aún se ha referido a esta tecnología como una «promesa» en el sentido de que todavía falta para comprobar su potencial a largo plazo y de qué manera transformará las organizaciones.
De izquierda a derecha: Carlos Aso, director general de Andbank; Flor de Esteban, sociedad de Deloitte; e Íñigo Martos, director general de Deutsche Bank España.
(Isabel Permuy)
El responsable del banco vasco en España cree que la inteligencia artificial «impactará de forma muy significativa» en los asistentes virtuales y también en los equipos comerciales, a la hora de vender productos y servicios. Sin olvidar las aplicaciones que ya se están viendo en la evaluación de riesgos y en la ejecución de procesos.
Más allá de todo ello, en el foro ha habido también lugar para tratar el reto que tiene España de fomentar el ahorro y la inversión entre los ciudadanos. Carlos Aso, director general de Andbankentidad especializada en banca privada, ha insistido en la necesidad de fomentar la educación financiera y de «tratar de divulgar la importancia de invertir». A su juicio, ahora todo el mundo ya entiende que si no hace nada, la inflación se está comiendo poco a poco su poder adquisitivo, su dinero. «El peor retorno es no invertir, hay que buscar la rentabilidad», ha insistido.
En este sentido, Aso ha destacado la necesidad de que el Gobierno fije incentivos fiscales a la inversión, «dar facilidades para que la gente invierta», aunque ha lamentado que el Ejecutivo en los últimos tiempos ha ahondado por el camino contrario al, por ejemplo, prácticamente liquidar las ventajas fiscales de los planes de pensiones individuales.
