Persiste la expectativa sobre el aumento del salario mínimo para 2026, especialmente después de la alocución del pasado 23 de diciembre, en la que El presidente Gustavo Petro aseguró que, por primera vez, se establecerá un salario mínimo vital en Colombia.
Según el mandatario, este ajuste no se limitará a la fórmula tradicional que suma la inflación causada y la productividad, sino que se basará en los criterios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para garantizar un nivel de vida digna.
“El salario mínimo debe garantizar condiciones de vida digna y ajustarse a otras variables económicas. El salario es familiar, no individual, y eso va en el decreto”, manifestó el presidente Petro.
Bajo esta nueva lógica, se especula que el incremento superaría el 10 por ciento, una cifra que el Gobierno Nacional debe oficializar mediante decreto antes del 31 de diciembre.
Sin embargo, expertos económicos han advertido que un incremento desmedido del salario mínimo podría traer consecuencias negativas para la economía.
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Entre los principales riesgos señalan una posible presión inflacionaria, un desincentivo a la creación de empleo formal y una pérdida de competitividad para las pequeñas y medianas empresas.
Aplicando el cálculo técnico convencional, el salario mínimo debería subir, al menos, un 6,21 por ciento, dado que la inflación anual en noviembre fue del 5,3 por ciento y la productividad total de los factores se situó en 0,91 por ciento en septiembre.
Bajo este mismo análisis, los empresarios consideran que el incremento debería ser del 7,21 por ciento, pues garantizaría el poder adquisitivo de los trabajadores y tiene en cuenta el aumento del número de personas que están en la informalidad.
Desde el lado de los trabajadores, las centrales sindicales esperan un alza del 16 por ciento. Con ese porcentaje, el salario mínimo pasaría de 1’423.500 pesos a 1’651.260 pesos, lo que supone un incremento de 227.760 pesos.
No obstante, si se aplican los parámetros de la OIT, el ajuste tendría que superar el 50 por ciento para garantizar un salario mínimo vital, definido como aquel “necesario para proporcionar un nivel de vida digno a los trabajadores y sus familias”.
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Salario mínimo vital
En medio de las discusiones sobre el salario mínimo, la OIT se presentó ante la Comisión Nacional de Concertación un estudio sobre el salario vital en Colombia para 2024, utilizando datos de la Encuesta Nacional de Hogares del Dane.
El informe arrojó que, para una familia promedio de cuatro personas, el costo de la canasta básica (alimentos, vivienda, servicios, educación, salud y transporte) era de 2,98 millones de pesos.
Teniendo en cuenta que un hogar de este tamaño cuenta, en promedio, con 1,5 trabajadores, el salario mínimo vital para 2024 debió ser de 2,14 millones de pesos mensuales.
Al ajustar esta cifra por inflación, el salario vital para 2025 ascendería a 2’259.413 pesos; es decir, el salario mínimo actual (1’423.500 pesos) está 835.913 pesos por debajo de este estimado, lo que representa una brecha del 58,7 por ciento.
Sin embargo, la OIT asegura que estos resultados deben equilibrarse teniendo en consideración los factores económicos, incluidos los requisitos del desarrollo económico, los niveles de productividad y la conveniencia de alcanzar y mantener un alto nivel de empleo.
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La advertencia sobre el equilibrio económico coincide con las preocupaciones expresadas por la Anif. y otros expertos con relación a la posibilidad de que el Gobierno Nacional anuncie un incremento desmedido.
De acuerdo con un análisis de la Anif, incrementos del mínimo por encima de los fundamentos económicos elevan el umbral de entrada a la formalidad. Eso dificulta que micro y pequeñas empresas, o trabajadores de baja calificación, puedan cumplir con los requisitos asociados a un empleo formal.
Además, grandes aumentos pueden generar presiones inflacionarias adicionales, especialmente en bienes y servicios indexados, en los que la mano de obra representa una parte sustancial de los costos.
Cálculos de la Anif muestran que rubros como educación, salud, transporte, cuidado personal y servicios domésticos tienden a subir sus precios cuando los incrementos salariales superan la inflación. Por ello, la política salarial debe equilibrarse con la realidad productiva y económica del país.
Al ver presionada la inflación, el exministro de Hacienda y rector de la Universidad EIA, José Manuel Restrepo, advierte que El Banco de la República puede ralentizar la disminución de su tasa de interés, en contravía de la petición constante del presidente Petro.
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Impacto en el empleo
Para la Anif, los incrementos excesivos del salario mínimo, si bien persiguen un objetivo loable, pueden terminar aspectosdo justamente aquello que se busca mejorar: la formalización y la capacidad de generar empleo estable.
El director ejecutivo de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, coincide en que un ajuste muy por encima de la inflación y el crecimiento de la productividad termina afectando negativamente el empleo formal y el costo de vida de los colombianos.
Cifras del Dane indican que el empleo asalariado con ingresos de un salario mínimo o más cayó en 427.000 personas entre enero y octubre de 2025, frente al mismo periodo del año pasado.
En contraste, crecieron los asalariados con ingresos inferiores a un salario mínimo y los trabajadores independientes, en su mayoría informales. De acuerdo con el Dane, la informalidad se mantiene por encima del 55 por ciento en el país.
“Un aumento desmedido eleva la informalidad, reduce la capacidad adquisitiva de los más vulnerables y aumenta los niveles de pobreza”, reiteró el exministro Restrepo.
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Efecto en el pago de pensiones
Un aumento excesivo del salario mínimo también eleva directamente las obligaciones del Gobierno Nacional con el pago de pensiones, dado que una porción significativa de las mesadas, particularmente aquellas del régimen de prima media, está directamente indexada al salario mínimo.
En consecuencia, Cada incremento del salario mínimo implica un aumento automático en las obligaciones del Estado con los pensionados de este régimen.
La Anif estima que, por cada punto porcentual adicional en el aumento del salario mínimo por encima del salario real, el gasto en pensiones del régimen de prima media se incrementa en cerca de 0,24 billones de pesos.
Esto puede generar presiones adicionales sobre las finanzas públicas -actualmente en un estado crítico– y reducir el margen fiscal disponible para atender otras prioridades sociales.
Para dar un ejemplo, un aumento del salario mínimo del 7,54 por ciento implicaría un sobrecosto fiscal cercano a 0,5 billones de pesos solo en el régimen de prima media, pero si el incremento es del 10 por ciento, el impacto fiscal ascendería aproximadamente a 1,12 billones de pesos.
Por eso, la Anif reitera que el aumento del salario mínimo no solo debe considerar el objetivo de proteger el poder adquisitivo de los trabajadores, sino las presiones que enfrenta la economía colombiana.
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“La extensión fiscal actual limita la capacidad del Gobierno para absorber incrementos significativos en el gasto público, en un contexto en el que las metas de la regla fiscal exigen prudencia y sostenibilidad en las cuentas del Estado”, señaló.
Además, destacó que un ajuste del salario mínimo que exceda los fundamentos de inflación y productividad podría generar presiones adicionales sobre el déficit, comprometer la estabilidad macroeconómica y frenar la creación de empleo formal.
A estas advertencias se suman los cuatro directores del Banco de la República que votaron en la reunión de diciembre por mantener inalterada la tasa de interés en 9,25 por ciento.
“Resaltan los riesgos inflacionarios que implicaría un elevado incremento del salario mínimo, el cual, a su vez, tiene un impacto fiscal significativo”, detallan en las minutas de la junta directiva.
Según destacó el presidente de la Andi, Bruce Mac Master, por cada 1 por ciento de incremento del salario mínimo por encima de la inflación, el costo de vida para todos los colombianos crece entre el 0,20 por ciento y el 0,26 por ciento.
“Claro que todos quisiéramos que hubiera mejores salarios, pero tenemos que entender qué es lo que realmente logra asumir la economía sin que los hogares colombianos tengan que pagar por una inmensa crisis”, añadido.
