Las familias numerosas somos noticia estos días a raíz de la nueva Estrategia contra la Pobreza Energética, en la que se ha incluido la reforma del bono social, una tarifa reducida de luz, que, según el Gobierno, no está llegando a quien realmente lo … necesita.
El Ministerio quiere limitar el acceso a las familias numerosas para impedir que hogares con rentas altas disfruten de este «beneficio». Se supone que la mayoría de las familias acogidas al bono social tienen rentas altas y no lo necesitan. Pues no es así, muchas de ellas lo necesitan, y todo lo merecen.
Un gran porcentaje de familias numerosas viven con ingresos ajustados y tienen que hacer malabares para cubrir todas sus necesidades. Según nuestro último estudio sobre este colectivo, el 70% de estos hogares, es decir, 3 de cada 4, tienen dificultades para llegar a fin de mes, el 60% cuenta con menos de 3.500 euros mensuales, a dividir entre 5 o más personas, y un 18% ingresa menos de 2.000 euros.
A ello se suma un hecho innegable: las numerosas familias consumen más energía porque son más. Más gente en casa son más duchas, más lavadoras, más comidas… necesidades básicas, no lujos. Consumo más por una simple cuestión de número, pero su ‘consumo per cápita’ es realmente más bajo que el de otros hogares. Paradójicamente, el sistema tarifario las penaliza, ya que a, mayor potencia contratada, mayor es el precio del kilowatio, así que pagan más cara la luz. El bono social es el único mecanismo que corrige esta injusticia estructural.
Además, las numerosas familias presentan una vulnerabilidad objetiva apoyada por datos: el 47,1% está en riesgo de pobreza o exclusión social (Eurostat) y, aun así, solo la mitad de ellas accede al bono social. De las 851.156 familias con título en vigor, solo 460.244 lo reciben (1 de cada 2) y 117.000 se encuentran en situación de vulnerabilidad severa.
No estamos, por tanto, ante una ayuda masiva ni indiscriminada. De hecho, el bono social ya está limitado para evitar abusos: hasta 10 kW de potencia contratada y un máximo de 4.140 kWh bonificables al año, lo que excluye automáticamente a hogares con consumos de alto nivel adquisitivo.
Pero las familias numerosas no solo necesitan este respaldo, lo merecen. Su aportación al país es incuestionable: garantizan la tasa de reemplazo generacional, aportando 3 hijos de medios frente al 1,16 del resto, y son un motor de desarrollo económico y social, porque criar hijos es una inversión privada que genera un beneficio público, para toda la sociedad.
El bono social no es un privilegio para las familias numerosas, sino una herramienta de justicia social, que compensa su aportación y el esfuerzo que afrontan cada día. Es una medida justa, necesaria y coherente con el valor que estas familias aportan a toda la sociedad.
Esperamos que la ministra, que se ha mostrado abierta al diálogo y al consenso en la reforma del bono social, nos escuche y tenga en cuenta la realidad de estos hogares, familias que viven al día, soportan un enorme gasto derivado de la crianza de sus hijos, niños y jóvenes, futuros cotizantes que sostendrán nuestro Estado de bienestar. Negarles un apoyo básico como el bono social sería dar la espalda a quienes más contribuyen al futuro común.
José María Villalón es presidente de la Federación Española de Familias Numerosas
