En plena negociación para la firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y los países del bloque Mercosur (Uruguay, Paraguay, Argentina y Brasil), y mientras una oleada de descontento agrario recorre el Viejo Continente a cuenta de la competencia desleal que acarrearía el … Pacto, el Gobierno francés ha decidido no esperar a la Comisión Europea, que lleva semanas prometiendo reforzar el control de las importaciones, y ha vetado la entrada en el país galo de un largo listado de frutas y hortalizas, en caso de que contengan productos fitosanitarios prohibidos en la UE.
Se trata de un movimiento audaz por parte de París y que tendrá que ser autorizado desde Bruselas, pues en los Veintisiete impera un esquema común que establece qué cantidad mínima de residuos de determinados químicos puede estar presente en los alimentos importados -el llamado Límite Máximo de Residuos (LMR)-, y es costumbre que esa decisión se tome a nivel comunitario. Sin embargo, el ejecutivo de Emmanuel Macron ha tirado por la calle de en medio con la publicación hoy en el Diario Oficial de la República Francesa (el equivalente al BOE, en España) de una orden que, a partir de mañana jueves, prohibirá la venta en Francia de un largo listado de frutas y hortalizas si contienen ciertos residuos, sin hacer referencia alguna a cantidades.
En la lista figuran prácticamente todas las frutas que exporta el bloque Mercosur -principalmente, manzanas, peras, frutos rojos, cítricos y frutas tropicales (mango, papaya o aguacate)-, especificando para cada grupo cuál es el fitosanitario que se prohíbe; concretamente, estos son el Carbendazim, Benomyl, Glufosinato, Tiofanato-metil y Mancozebcuatro sustancias que los agricultores del Viejo Continente no pueden utilizar pero sí están presentes en Sudamérica.
Como ya se ha avanzado, la iniciativa genera dudas legales en el seno de la UE y, de hecho, fuentes cercanas al caso aseguran que Bruselas ya la está estudiando. Bien es cierto que en la capital belga hay rumores de que el ejecutivo comunitario podría aplicar una medida similar, según confirman a ABC desde la organización agraria Asaja, pero París ha decidido no esperar; y en la orden publicada esta mañana no esconde sus razones.
París mete presión a la UE
«La prohibición finalizará con la entrada en vigor de las medidas adecuadas por parte de la Comisión»
En el texto, el gobierno recuerda que el pasado 23 de diciembre ya pidió a la Comisión que redujera los límites máximos de residuos permitidos en frutas y verduras, y que tomara «todas las medidas de precaución adecuadas» para proteger la salud de los consumidores. Además, la orden incluye como una de sus justificaciones la consideración de que «la Comisión Europea no ha adoptado ninguna medida de conformidad con el artículo 53 del Reglamento 178/2002 (el de control de importaciones)«.
A su vez, en el documento también se lee que «la prohibición finalizará con la entrada en vigor de las medidas adecuadas por parte de la Comisión Europea o, en su defecto, un año después de su entrada en vigor», de lo que se deduce que París está esperando a que Von der Leyen mueva ficha.
Más dinero para el PAC a cambio de Mercosur
El veto francés se extiende a cualquier país tercero, pero a nadie escapa que la decisión guarda estrecha relación con la negociación ‘in extremis’ que se está produciendo estos días para la firma del acuerdo con Mercosur, con la que la Comisión trata -a la desesperada y mientras a los socios americanos se les empieza a agotar la paciencia- de superar el ‘no’ de Francia, que amenaza con formar una pequeña de bloqueo. De hecho, hoy mismo los ministros de agricultura europeos han sido convocados a una reunión de última hora para tratar este tema y el próximo presupuesto para la Política Agrícola Común (en vigor de 2028 a 2034), que son dos caras de la misma moneda ya que, si Von der Leyen ofrece alguna concesión en uno de estos temas, quizás logre ganar apoyos para el otro.
Libres de químicos prohibidos
El veto se extiende a manzanas, peras, mangos o cítricos, las principales frutas que exporta el bloque
Precisamente, Bruselas acude a la cita de hoy con la promesa de ofrecer más fondos para la próxima PAC, que se sumarían a los cerca de 300.000 millones presupuestados actualmente, una cifra que las organizaciones agrarias -y no pocas capitales- consideran un recorte del 20%. Además, y en lo que se refiere a Mercosur, a finales del año pasado ya propuso reforzar las auditorías en frontera, reformar el acuerdo para que las importaciones de ciertos productos puedan suspenderse de forma rápida en caso de que los precios en Europa se desplomen, y estudiar posibles reformas legislativas que aumenten las exigencias de bienestar animal en terceros países.
Sin embargo, finalmente no se pudo añadir al texto la exigencia de eliminar las exenciones arancelarias a los agricultores sudamericanos si estos no cumplen con los mismos requisitos de calidad que imperan en la UE, como pedía la Eurocámara. Y no se pudo, como ya explicó ABC, porque la medida podría ser contraria a la legislación comercial internacional y, más importante aún, porque los países del bloque sudamericano podrían interpretarla como una modificación del acuerdo que obligaría a renegociarlo.
Precisamente, en estos momentos ese es uno de los principales peligros, que Bruselas no calibre suficientemente bien hasta qué punto está dispuesta a llegar para convencer a Francia, pues con ello podría acabar con la paciencia de sus socios al otro lado del Atlántico. Hay que recordar que, después de que Francia e Italia frustraran la firma del acuerdo el pasado 20 de diciembre, el presidente de Brasil amenazó con levantarse definitivamente de la mesa y buscar socios alternativos a la UE.
