Glovo acaba de anunciar el despido de 750 repartidores. La plataforma de reparto a domicilio prevé aplicar un ERE a su flota de mensajeros en 60 localidades españolas, ubicadas en distintas provincias del país.
Según fuentes de la empresa, las demarcaciones afectadas son Barcelona, Tarragona, Girona, Valencia, Alicante, Ciudad Real, Guadalajara, Cáceres, Badajoz, Sevilla, Málaga, Cádiz, Las Palmas, Gipuzkoa, Ceuta y Melilla, entre otras.
La plataforma asegura que el resto de ciudades -un total de 800- mantiene, de momento, su operativa habitual. “Tras esta difícil decisión, la compañía seguirá trabajando para consolidar el modelo operativo y ofrecer la mejor experiencia posible a los usuarios y establecimientos que confían en la app”, apuntan fuentes de la compañía, controlada por el grupo alemán Delivery Hero.
El modelo de flotas con asalariados es menos flexible y la operativa en ciudades pequeñas está afectada
Detrás de estos recortes, se encuentra el profundo cambio operativo que atraviesa Glovo tras haber convertido en asalariados a los repartidores que siempre habían operado como autónomos. Después de años de conflicto con la Inspección de Trabajo y la justicia, la plataforma decidió el año pasado acatar la ley Rider y asumir posibles fricciones en la operativa de reparto.
Tal y como Glovo ha explicado en varias ocasiones, el modelo de jinetes asalariados reducen la flexibilidad a la hora de responder a los picos de demanda, especialmente en ciudades pequeñas, y eso provoca que la actividad en estas localidades se vea comprometida, hecho que justificaría los despidos anunciados esta tarde.
Según datos de la empresa, la flota de mensajeros en España asciende a 21.000 personas, sumando las contratas directas con las indirectas. En julio del año pasado, cuando se construyó la transición, la flota de repartidores propios era de 14.000 personas, de modo que los despidos afectarían al 5% del total.
Sin embargo, los sindicatos llevan tiempo denunciado despidos colectivos encubiertos. Esta tarde, el sindicato CGT ha señalado en un comunicado que 300 repartidores han perdido su trabajo en Barcelona en las últimas semanas y que ha habido un goteo de recortes en otras ciudades como Almería.
Además, CGT ha denunciado que la empresa empezó a reducir el número de repartidores en situación de falsos autónomos antes de verse obligados a contratarlos y ha criticado que en la nueva etapa de la empresa con trabajadores asalariados “la compañía ha seguido vulnerando los derechos de los repartidores”.
En Italia, la Fiscalía de Milán, liderada por el fiscal Paolo Storari, ha ordenado recientemente una medida de control judicial contra la filial de Glovo en Italia, Foodinho SRL. La acusación sostiene que la compañía operaba bajo un sistema de contratación “en condiciones de explotación”, aprovechándose del estado de necesidad de sus empleados, mayoritariamente extranjeros.
