Todo lo que tenés que saber para evitar inconvenientes con tu dinero fuera del país.
Cambiar dolares fuera del país puede salir caro si te confiás: en zonas turísticas aparecen tasas engañosas, comisiones escondidas y maniobras de distracción. A eso se suma un clásico de los viajes, la “conversión dinámica” en comercios y cajeros, que suele maquillarse como comodidad y terminar comiéndote parte del presupuesto.
Viajar con efectivo sigue siendo tentador para muchos, pero el problema no es solo cuánto te dan por tus billetes, sino cómo te lo dan. Entre la ansiedad por moverse rápido, el desconocimiento del idioma y la presión del entorno, un mal cambio puede transformarse en una pérdida que ni siquiera llegará a un registrador.
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Las estafas más comunes a la hora de cambiar dólares en el extranjero
Una de las trampas más habituales aparece donde menos lo esperas: carteles que prometen “cero comisiones” en aeropuertos, hoteles o zonas hiper turísticas. El truco no está en un cargo explícito, sino en un tipo de cambio tan desfavorable que terminás recibiendo bastante menos de lo que corresponde, aunque el mostrador jure que no te cobra nada.
Otra modalidad se apoya en la distracción: el cambista cuenta rápida, se apura, mezcla billetes o “se confunde” con el vuelto. En ese movimiento, puede entregarte una suma menor a la acordada. Si además te ponen la plata en un sobre o la guardan detrás del mostrador antes de que revises, el margen para el cambiazo crece.
El tercer gran riesgo es el circuito informal. Cambiar en la calle por una “tasa mejor” puede terminar en billetes falsoscantidades incorrectas o cargos ocultos que aparecen cuando ya estás comprometido con la operación. En la misma lógica entran otras estafas del viaje: la supuesta “ayuda” en cajeros automáticos para sacarte datos o plata, y los taxis sin taxímetro que inventan una tarifa a medida.
Consejos para evitar las comisiones altas y las estafas
La regla de oro es simple: prioriza bancos y casas de cambio oficiales. Suelen pedir identificación y emitir comprobante, y eso no solo ordena la operación, también reducir el margen para el engaño. Si no te queda otra que cambiar al llegar, hazlo por un monto chico para el traslado y resolvé el resto con más calma.
Antes de aceptar una tasa, comparará. Revisa el valor de referencia en una aplicación. de conversión y usalo como “piso” mental: si la diferencia es grande, no es un regalo, es una señal de alarma. En el mostrador, contá vos los billetes, sin apuro y billete por billete. Si algo no cierra, frená ahí: cuando te corrés un paso y respiras, muchas estafas se desinflan solas.
Con tarjetas y cajeros, evitará la “ayuda” de desconocidos y buscá terminales dentro de bancos o centros comerciales concurridos. Cubrí el teclado al ingresar el PIN y, si el cajero o el comercio te ofrece elegir quién hace la conversión, rechazá la conversión del local: suele venir con un tipo de cambio peor. Para moverse, prefiera aplicaciones autorizadas o taxis con taxímetro encendido desde el inicio; si te dicen que está “roto”, negociará el precio antes o buscará otra opción.

