En un entorno desafiante para la banca, marcado por tasas de interés alza y una economía en pleno ajuste, las directivas del Banco de Occidente creen que este año es posible crecer al doble del mercado y sostener una rentabilidad de doble dígito. Pero su estrategia no parte solo de cifras, sino de un principio que, según su presidente, lo define todo: el trato a las personas.
Gerardo Silva Castro, presidente de la entidad, asegura que la cultura organizacional —basada en mérito, equidad y desarrollo interno— no solo ha permitido consolidar resultados financieros sólidos, sino también construir una ventaja competitiva sostenible. Algo que se complementa bien con el plan de transformación tecnológica, que incluye inteligencia artificial, fortalecer su presencia regional y mantener una apuesta histórica por la sostenibilidad.
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En entrevista con EL TIEMPO, el directivo detalla cómo estos frentes —talento humano, crecimiento, digitalización, sostenibilidad y nuevas industrias— se integran en una visión de largo plazo que apunta a “transformar vidas” mientras se consolida como uno de los actores más dinámicos del sistema financiero colombiano.
¿Háblenos del reciente reconocimiento alcanzado por el banco en materia de empleabilidad?
Nosotros obtuvimos el primer lugar en la categoría de más de 600 colaboradores en el Great Place to Work. Ya lo habíamos logrado hace dos años; el año pasado fuimos segundos, así que es la segunda vez en tres años con esta distinción. Además, logramos el reconocimiento general tras tres años consecutivos. Nos sentimos muy orgullosos porque, al final, son las personas las que hacen la diferencia.
Gerardo Silva Castro, presidente del Banco de Occidente Foto:banco de occidente
¿Qué significa ese reconocimiento y cómo trasciende hacia el negocio?
Es sencillo. Una entidad que cuida a su gente, esta cuida a sus clientes. Eso es parte de la esencia de cualquier organización. Para nosotros, cuidar a nuestra gente es parte de la estrategia integral del negocio. Por ejemplo,
Hicimos una medición interna y el 99 por ciento de nuestros colaboradores respondieron que sí hay equidad de género, raza y credo. Eso demuestra que más allá de hombres o mujeres, trabajamos con personas, con buenas personas y eso se traduce en buenos clientes.
¿Eso impacta de alguna manera los resultados del banco?
Sí, claro. El año pasado nos fue relativamente bien; Fuimos el tercer banco en indicadores como ROE —mide la capacidad de una empresa para generar beneficios utilizando el dinero invertido por los accionistas— y mantenemos una participación cercana al 10 por ciento. Hay estudios que muestran la valoración entre cómo se trata a los colaboradores, cómo se atiende a los clientes y los resultados financieros.
¿Desde cuándo vienen trabajando bajo este enfoque?
Diría que desde hace unos 15 años, pero realmente donde nos diferenciamos es desde hace tres años, cuando empezamos a ocupar el primer lugar. Ser primero implica un compromiso y una disciplina total en el manejo de la gente. Hoy tenemos 6.800 colaboradores, de los cuales el 60 por ciento son mujeres. Además, 900 personas llegaron como aprendices del Sena, y el 65 por ciento de ellos son mujeres. Muchos han crecido dentro del banco y hoy ocupan cargos directivos. Eso es transformación de vidas.
‘Somos un banco nacional, pero también un banco para las regiones’: Gerardo Silva, presidente. Foto:banco de occidente
¿Cómo son los procesos de crecimiento dentro del banco?
Aquí no hay programas diferenciados por género o condición. Todos tienen las mismas oportunidades. Lo más importante es el mérito. El año pasado tuvimos cerca de 300 vacantes, pero eso generó 1.200 movimientos internos. De cada 10 vacantes, 8 se cubren con gente de la casa. La gente crece dentro del banco, y eso impacta su vida personal y familiar.
¿Qué esperan para este año en términos de crecimiento?
Nuestra meta es crecer al doble del mercado. Eso implica expandirnos en cartera comercial, consumo e hipotecaria. En rentabilidad, queremos mantenernos en doble dígito, apuntando al 11 por ciento. Es un reto importante, especialmente por el entorno de tasas de interés.
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¿Cómo enfrentarán ese reto en un escenario de tasas más altas?
Las tasas podrían llegar al 12 por ciento, y tenemos que trabajar bajo ese escenario. El reto es crecer sin que se deterioren los indicadores de cartera. Es una realidad compleja porque aumenta el costo para los clientes, pero debemos seguir acompañándolos. La economía sigue creciendo y hay sectores que necesitan financiamiento, tanto en inversión como en consumo.
¿Qué papel juega el banco en el desarrollo regional?
Somos un banco nacional, pero también un banco regional para las regiones. Acompañamos el desarrollo del Valle del Cauca, pero también de Antioquia, Caribe, Santander, Llanos y Bogotá. Tenemos un compromiso total con Colombia. Además, somos relevantes en finanzas territoriales, apoyando a las regiones en su desarrollo.
¿Cómo avanza la estrategia tecnológica del banco?
Lo resumen en tres reconocimientos que hemos recibido recientemente, incluyendo uno en Fintech de las Américas por una iniciativa de inteligencia artificial generativa.
Hoy tenemos 12 iniciativas en IA generativa y cerca de 130 herramientas en aprendizaje automático. Este es un tema de urgencia: si no te diferencias, el cliente se va.
¿Hay metas concretas en colocación?
Si. Queremos crecer el doble del mercado en cartera comercial, un 65 por ciento más que el mercado en consumo y un 40 por ciento más en hipotecario. Estamos totalmente comprometidos con nuestros clientes y con el país.
¿Cómo va la apuesta del banco por la conservación del recurso hídrico y la biodiversidad del país?
Llevamos más de 30 años con el Premio Planeta Azul, incluso antes del Ministerio de Ambiente. Además, hemos publicado libros sobre biodiversidad por más de 40 años. Recientemente ingresamos al Anuario del Dow Jones Sustainability Index, ubicándonos en el 11 por ciento superior. También destacamos el impacto social en regiones como La Guajira, beneficiando a más de 25.000 personas. Esos logros y programas dicen mucho del compromiso de nuestra entidad con la sostenibilidad no solo de Colombia sino del planeta.
Grupo Aval mantiene una apuesta interesante por el sector del entretenimiento a través de varias de sus filiales, ¿de qué manera el Banco de Occidente acompaña también esas iniciativas?
Es un sector que ha ganado una dinámica muy importante. Hoy las ciudades están desarrollando infraestructura para este tipo de actividades y Bogotá no es la excepción. El proyecto del estadio El Campín no es solo el estadio, sino una transformación integral de su entorno, con una ubicación estratégica que permitirá no solo fortalecer el fútbol, sino abrir espacio a conciertos, eventos culturales y escenarios para la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Desde el banco estamos acompañando este proyecto como financiadores, porque entendemos su impacto económico y social. Además, se complementa con iniciativas como Experiencias Aval. El entretenimiento llegó para quedarse: las personas hoy destinan más tiempo y recursos a este tipo de experiencias, y como banco debemos ser relevantes en ese nuevo entorno.
