La primera consecuencia directa para los consumidores en España por la guerra en Irán llega de la mano del precio de los combustibles.
En algunas gasolinas ya se han podido apreciar subidas de entre 15 y 20 céntimos entre el día anterior al inicio. … de las hostilidades y una semana después del comienzo de las mismas.
Los precios siguen subiendo de cara al cliente y la tendencia está siendo entre ocho y 10 céntimos por día. Para los operadores, el precio ya ha subido entre 25 y 30 céntimos por litro por compra.
La pregunta que sobrevuela una vez confirmada la subida que ya se está notando es hasta cuándo va a durar esta situación.
¿Hasta cuando pueden subir los precios?
Que notaremos el impacto en el precio parece claro. En el cuánto, Manel Montero, director general de Grupo Moure, señala que «si la tendencia se consolida, podríamos ver incrementos entre ocho y 12 céntimos por litro tanto en gasolina como en gasóleo en las estaciones de servicio españolas».
Resultado el cuando y el cuanto, es el turno del hasta cuando. El conflicto impacta de lleno en una tendencia alcista de los carburantes que ya encadena siete semanas encadenadas de subidas. Por eso, para Montero, «si la incertidumbre persiste es posible que la volatilidad continúe y los precios mantengan una tendencia alcista en el corto plazo».
Hay otro factor que impacta de lleno en los conductores. «Cuando el petróleo sube, la repercusión es casi inmediata como un cohete, pero cuando el crudo baja la reducción tarda mucho en trasladarse al consumidor», apunta el director general de Moure.
Por ese motivo, para Marcos Moure, presidente y fundador del Grupo Moure, siempre con incertidumbre, «la previsión es que puedan seguir subiendo los precios durante este mes». Después, «la estabilización puede llegar a la baja, aunque nunca al mismo nivel que el marcado entre enero y febrero ya que va a costar que siga bajando de esos precios».
El impacto en el consumidor «no es inmediato»
El precio medio de repostar en la actualidad es entre dos y cuatro menores que hace un año, según el tipo de combustible. Pero hay que tener en cuenta ahora el contexto y el desarrollo de la guerra que impactarán en la evolución porque, como indica Álvaro Zapatel, profesor en EADA Business School, «el petróleo es el termómetro que va a proyectar el resultado de las tensiones políticas».
En estos primeros compases, el precio del barril Brent ha traspasado los 82 dólares, su mayor nivel en mes y medio. Es ahí donde comienza el juego de los precios. Como subraya el docente, el incremento del precio de los carburantes no se traslada de manera «inmediata» al consumidor.
Para entenderlo, primero sube el barril, después se traslada al mercado donde se negocian los precios y, por último, llega al bolsillo de los consumidores.
Los escenarios se miden por plazos. Y los combustibles forman parte del corto, entre los siete y los quince días desde el inicio del conflicto. La próxima semana será clave para ver cómo se concreta el zarpazo al bolsillo.
La guerra de Ucrania, el precedente más cercano
Con la invasión rusa de Ucrania, en febrero de 2022, el primer impacto se produjo también en los combustibles. Zapatel explica que lo que ocurrió entonces es un buen ejemplo, aunque existen diferencias.
La primera es que «todavía no hay un shock como el que se vivió en Ucrania, pero sí un riesgo latente de que se desborde la inflación». La segunda es que fruto de ese conflicto se han diversificado los proveedores. Marcos Moure, presidente y fundador del Grupo Moure, destaca que «la dependencia ahora es menor y no se debería seguir el mismo patrón».
También, los niveles actuales del precio del diésel y la gasolina están por debajo de lo que estaban antes del inicio de la guerra de Ucrania.
Sin embargo, en el caso europeo, el incremento de los precios «fue inusualmente alto según el profesor». En verano de 2022, la gasolina alcanzó un precio máximo de 2.141 euros y el gasóleo llegó a los 2,1 euros. Es decir, meses después del inicio del conflicto los precios siguieron subiendo y alcanzando su máximo.
En la actualidad, los distribuidores prevén que el precio se eleva hasta el entorno de los 1,8 o 2 euros por litro.
El riesgo en este caso es, por un lado en el contexto más inmediato, «que hay más costes y menos barcos». Por el otro, que Irán ve mermada su capacidad y quien compró al país persa tiene que buscar ahora otras soluciones.
En la guerra de Ucrania, meses después de la invasión, los precios alcanzaron su máximo con 2.141 euros por litro en la gasolina y 2,1 euros por litro en el diésel.
Todo depende de la incertidumbre sobre el conflicto, aunque dure lo que dure se entrará en un espacio de reajuste del mercado y las exportaciones. El ministro de Economía puso sobre la mesa que el Gobierno no descarta una nueva consideración al combustible como los 20 céntimos por litro en vigor durante la última crisis en función de cuánto tiempo se mantienen los precios elevados.
Así han subido los precios en la última semana.
El precio medio del diésel subió entre el 26 de febrero -jueves antes del inicio de la guerra- y el 5 de marzo un 1,26% para situarse en los 1.441 euros, el nivel más alto desde principios de diciembre.
En el caso de la gasolina, el repunte en el mismo periodo de tiempo ha subido un 1% para colocarse en los 1.486 euros, su nivel más alto desde finales de noviembre, según el Boletín Petrolero de la UE. España aún mantiene importaciones por debajo de la media de la zona euro pero esto se debe, como explican expertos en el sector, al menor nivel de impuestos. «La tendencia es que se iguale y que acabe repercutiendo la subida».
Llenar un depósito medio de diésel de 55 litros supone actualmente un 79,25 euros, mientras que llenar un depósito medio de gasolina cuesta 81,73 euros.
