El archipiélago artificial de Palm Jumeirah, en Dubai, era hasta este pasado fin de semana un icono global de turismo de lujo y ostentoso paraíso fiscal. El lanzamiento de misiles y drones contra Etihad Towers, por parte de la Guardia Revolucionaria iraní, ha … causado sin embargo y en muy pocas horas el derrumbe de todo un modelo de negocio basado en un sistema fiscal extremadamente favorable y un mercado inmobiliario diseñado específicamente para atraer capital extranjero deseoso de minimizar la carga tributaria. Analistas y asesores subrayan ahora el riesgo de las inversiones en Dubái. No son solamente millas de turistas los que se agolpan en su aeropuerto para ser evacuados; el capital es particularmente sensible a las situaciones de guerra.
Los Emiratos Árabes Unidos combinan estructuras jurídicas y financieras muy permisivas con la oferta de una ubicación paradisíaca en todos los sentidos. No se aplican impuestos sobre la renta a individuos, impuestos sobre plusvalías, sobre patrimonio ni sobre sucesiones. Históricamente, Dubái tampoco aplicaba impuesto de sociedades, hasta que en 2023 incluyó un impuesto de sociedades del 9%, que sigue siendo uno de los más bajos del mundo y no se aplica en la mayoría de las 30 zonas francas si se cumplen ciertos requisitos. Las empresas pueden mover capital sin retenciones, lo que facilita la planificación fiscal internacional a sociedades ‘offshore’, vehículos de inversión, ‘holding Companies’ y estructuras fiduciarias.
A esto se sumaba una situación de estabilidad que alimentaba su imagen como destino turístico de alta gama. En 2025, recibió cerca de veinte millones de turistas internacionales, según los datos oficiales del Departamento de Economía y Turismo de Dubai (DET). Pero en el Hall 2.2, Stand 50 de la Feria Internacional de Turismo de Berlín, la mayor de Europa, los mostradores de Dubai permanecen hoy prácticamente vacíos. «Tenemos la esperanza de que el conflicto termine rápido, pero de lo contrario nos estaríamos enfrentando a algo incluso peor que la pandemia», reconocen en Berlín fuentes del Dubai Department of Economy and Tourism (DET).
«La suposición básica previa, que Dubái es un oasis seguro en una región problemática, ya no se aplica. Esta es la peor pesadilla de Dubái y no hay vuelta atrás», advierte Cinzia Bianco, Investigadora en el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. Las consecuencias económicas inmediatamente evidentes son el cierre total de las bolsas de Abu Dabi y Dubái el 2 y 3 de marzo, para evitar una venta masiva impulsada por el pánico, y una caída en picado de la demanda de bienes raíces y comercio, que depende exclusivamente de los visitantes internacionales. Los analistas de Bloomberg señalan riesgos para promotores como Emaar así como para Bancos que dependen en gran medida del clima cíclico empresarial en los Emiratos.
«Ecosistema altamente sensible»
También ha sido cerrado el Puerto de Jebel Ali, que contribuye con un 36% al PIB de Dubái, y el espacio aéreo sobre el Golfo es intransitable. El antiguo estratega jefe de JPMorgan y hoy asesor bursátil Marko Kolanovic, advierte en la red social X de que «lo que está ocurriendo en los EAU podría tener consecuencias catastróficas si no se presiona a Trump para que derrote a Irán rápida y definitivamente». Explica que «los Emiratos Árabes Unidos son un ecosistema altamente sensible, con un 88 por ciento de cuota de inmigrantes, basado en el turismo de lujo, las finanzas, la aviación y el transporte marítimo, lo que a su vez puede desencadenar ondas de choque en todo el mundo». Kolanovic recuerda que la crisis inmobiliaria de Dubái en 2009, un fenómeno limitado y local provocó «graves distorsiones del mercado y esta situación es mucho peor».
«La fórmula de éxito de Dubái, que consiste en ventajas fiscales, lujo y estabilidad, está seriamente cuestionada por la guerra de Irán», augura la experta en finanzas alemanas Sandra Navidi, «la seguridad que muchos expatriados creían tener se ha erosionado de la noche a la mañana y el hecho de que Dubái parece estar fuera de zonas de peligro geopolítico resulta cada vez más evidente que es una falacia». Argumenta que ya no cabe contar con el esperado crecimiento de su PIB de alrededor del 4,5 por ciento en 2026, después de que el emirato ya hubiera crecido alrededor de un 4,4 por ciento en 2025, gracias al fuerte compromiso del turismo, a la constante afluencia de capital extranjero y la constante llegada de empresas y eventos internacionales. Sugiere que, aunque la guerra no dure demasiado, «el modelo de negocio ha resultado dañado» y augura que la ubicación no se recuperará del todo como un destino blindado.
